—Oh, señora Petterson, finalmente ha venido, ¿desea tomar una taza de té? —Katie acercó la oreja con un gesto teatral a su aterrada madre, que yacía amordazada en el suelo. —¿Qué dice, señora Petterson? No la entiendo, tiene que hablar más alto, porque la señora Morrison está sorda, ¿sabe?
Katie se acercó a su padre, en cuya mirada se leía el más genuino terror. Estaba atado de pies y manos y llevaba un horripilante vestido rojo de lunares blancos estampados. Katie se había esmerado tanto en que pareciera la señora Morrison que le había dejado la cara literalmente destrozada. Cuando la niña le extendió su pequeña mano su padre mugió, intentando arrastrarse hacia atrás.
—Señora Morrison, pero qué callada está usted hoy, ¿sus hijos ya no vienen a verla? ¿Y eso? ¿Así que es usted una vieja amargada? —Katie le derramó el café recién hecho por encima del ridículo sombrero, haciéndole gritar a través de la mordaza.
—Bueno, bueno, bueno, menuda reunión de amigas, ¿eh? ¿Estáis contentas con vuestras vidas? —Katie se inclinó hacia la vecina de enfrente, que se había desmayado por primera vez hacía un rato a causa del dolor y por su expresión estaba a punto de hacerlo de nuevo. —No, no, no, ni se le ocurra, señora Jones, he de decir que está acabando con mi paciencia, demonios, ¿ES QUE QUIERE QUE LA CASTIGUE DE NUEVO? ¿ES ESO LO QUE QUIERE? —La mujer negó frenéticamente con la cabeza, con lágrimas saliendo a borbotones de sus cansados ojos. —De pronto, Katie cambió de opinión y se alejó de ella. La señora Jones suspiró con alivio y se dejó caer con pesadez en el regazo del jardinero, quién llevaba dos horas con los ojos cerrados rezándole a Dios sin parar.
—Está bien, señoras, está bien, no queréis té, pues a dormir. Señora Adams, no quiero que vuelva a besar a la señora Smith, es repugnante, a no ser que queráis volver al cuarto del castigo….—Katie dirigió su lunática mirada a los jóvenes vecinos de la casa de al lado, que se encontraban abrazados y acurrucados en el suelo. Ella no paraba de sollozar mientras su marido le pasaba con discreción la temblorosa mano por el pelo.
Katie apagó las luces del salón, donde se encontraban dieciocho personas en ese instante, dos de ellas a un paso de la muerte, cuatro estables, pero en estado grave y el resto con heridas leves (por el momento). Se fue a la cama, acompañada de su muñeca de trapo, Addie, pensando en lo maravilloso que era tener su propia colección de muñecas, muñecas de verdad, no esa porquería de plástico barato que se empeñaba en regalarle su madre, cumpleaños tras cumpleaños. Ya era una niña mayor, había llegado la hora de divertirse, tal y como lo hacían los adultos.
Se durmió con una sonrisa en los labios; estaba disfrutando de un sueño maravilloso, en el que ampliaba su colección hasta llenar su casa de tres pisos con muñecas, muñecas de verdad.
—¿Una tacita de té, señora Williams?


Manger
Excelente, amiga Christine. Creo que es el mejor que he leído de tus textos. El ambiente que has creado me ha recordado al de una antigua serie de terror que emitió TVE a mediados de los sesenta que se llamaba “Historias para no dormir”, de Narciso Ibáñez Serrador. Mi enhorabuena. Un afectuoso saludo.
ChristineCarcosa
Muchísimas gracias por ese comentario, estimado Manger. La verdad es que no conocía la serie que mencionas, voy a ver si consigo encontrarla
Manger
Hola, Christine. Acabo de ver la inclusión de tu artículo de Timmy en la revista de Falsaria. Felicidades y me enhorabuena. ¡A seguir así!
En cuanto a esa serie, seguro que la conocerán tus padres. Creo que algo hay por youtube. MIs saludos.
ChristineCarcosa
Muchas gracias! La verdad es que me sorprendió mucho que El Pequeño Timmy llegase a esos votos
Estoy muy contenta, es una gran motivación para seguir escribiendo, aunque el mero hecho de escribir ya es muy satisfactorio.
Quique
Terriblemente bueno. Mi voto y como siempre quedo rendido ante tu talento.
ChristineCarcosa
Muchas gracias por ese exageradísimo comentario, Quique
Curtis73
Espeluznante,me recordo un cuento de terror del escritor norteamericano Fredric Brown, llamado Los Gezentacks-Si quieresbuscalo y leelo, te estremeceras!!Un saludo desde el Peru
ChristineCarcosa
Pues lo buscaré, Curtis, la verdad es que no lo conocía. Muchas gracias por tu comentario!
Mabel
Un relato lleno de un gran misterio, que son los que a mí me gustan, un abrazo y mi voto desde Andalucía
ChristineCarcosa
Muchas gracias Mabel
Patxi-Hinojosa
¡Qué derroche de imaginación y talento, amiga Christine! Me ha encantado, es muy, muy bueno. Un muy fuerte abrazo.
ChristineCarcosa
Muchísimas gracias, Patxi, tú con tus siempre generosos comentarios que no merezco
El-Búho
Magistral!!!!
ChristineCarcosa
Muchas gracias!!
The-lost-traveler
Buff! Que terriblemente perfecto. Veo que tu nivel va cada día a mejor!! Un 10 para éstas muñecas de verdad
ChristineCarcosa
La perfección no existe, amigo Lost Traveler
A la espera quedo de tu siguiente publicación! Gracias por comentar
VIMON
Un gran relato de terror, Christine, por el cual te felicito, aunque no dejo de preguntarme como logró una niña dominar a 18 adultos…Mientras tanto te dejo mi voto y un fuerte abrazo.
Gusadro
Muy buen texto, bastante creativo y con una trama estremecedora. Me gustó mucho. Un saludo y mi voto.
Agaes
genial, chris!!!! genial!!!!
ÉraseUnaVez ! (Rosii)
Me encantó. Es genial en todo aspecto.
De donde sacaste la foto? Da un poco de impresión esas muñecas xD
Mi voto y un saludo
Jean_Franco_Cuba
18 personas! Menuda colección… Muy bien manejada la tensión. Felicitaciones!
Mar-Oscuro
Excelente! Se te da muy bien escribir sobre el horror. Si no duermo, culpa tuya.