La encomienda

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    falsaria1403721370hombremisterioso2

    -¡Oye espera olvidaste tu maletín!- grité exaltadamente, pero el hombre del saco negro no escuchó, en cuanto se abrieron las puertas del metro, a toda prisa emprendió su camino, -¡pero que despistado!- exclamé, por su acelerado paso me hizo pensar que intencionalmente lo había olvidado en el repleto vagón.

    Sin pensarlo, tome la maleta y me fui detrás de él, ¡Tu maletín! ¡Tu maletín! , repetía incansablemente, pero a medida que me le acercaba, el muy sinvergüenza aceleraba el paso, -¿Por qué corres? ¡Solo quiero entregarte el maldito maletín!,-grite enfurecida, pero no había poder alguno que pudiera detener el paso de aquel rufián.

    De pronto un tumulto de personas me cerró el paso, aunque parecía que conspiraban en mi contra, en realidad solo se trataba de individuos que a toda prisa intentaban llegar hacia las puertas del tren, antes de que este emitiera la caótica alarma y sus puertas se cerraran.

    Sin duda alguna fue el momento perfecto para huir y dejar en mis manos el enigmático maletín.

    Pero, ¿Qué era lo que contenía?, la paranoia comenzaba a invadir mi mente, de tal manera que entre en pánico cuando por mi cabeza se situó la posibilidad de que la maleta resguardara algún potente explosivo.

    Tenía que deshacerme de eso que tenía en mis manos y que sin embargo no me pertenecía.

    Finalmente decidí deshacerme del paquete y me dirigí al departamento de objetos olvidados, aunque la duda me carcomía por saber lo que contenía, considere imprudente esculcar su contenido.

    Apenas había dado unos cuantos pasos cuando una serie de gritos alarmaron a la totalidad de la estación ¡Alto, deténgase! ¿Qué demonios cree que hace?-seguido de eso; el caos se desato cuando cientos de mujeres gritaron aterrorizadas, muy al estilo de alguna película de horror.

    Un tanto consternada me acerque al lugar de donde provenían aquellos gritos, sin imaginar lo que mis ojos contemplarían.

    El hombre del maletín había subido al tercer piso, y desde esa altura había saltado, el panorama era aterrador, ríos de sangre rodeaban al pobre sujeto, mientras las mujeres que habían contemplado el accidente lloraban sin cesar por el desafortunado hombre, todo indicaba que se trataba de un acto suicida.

    ¡Está vivo, está vivo!-gritó una alarmada anciana- y mientras los oficiales llamaban a la ambulancia, el sujeto intentaba hablar pero la sangre que emanaba su boca impedía que sus palabras fueran entendibles.

    Estaba aterrorizada, no entendía los motivos que lo habían llevado a atentar contra su vida.

    De pronto nuestras miradas se cruzaron y pude descifrar su mirada, una mirada que me decía a gritos ¡ven por favor!, atemorizada me acerque poco a poco al moribundo hombre, -¡Seguro es su esposa!- alcanzaba a escuchar entre todo el alboroto de la estación.

    Una vez estando a escasos metros del ensangrentado sujeto, me arrodille frente a él, estaba petrificada, no entendía porque justo a mí me había ocurrido algo tan desagradable, no tenía idea de quién era el aciago hombre, pero tenía en mis manos algo de su propiedad y eso me convertía en parte del problema.

    Me sentí desmayar cuando el desgraciado me tomo fuertemente de la mano, su agonía estaba por terminar, pero antes de que su corazón diera el ultimo latido, dijo sus últimas palabras, palabras que recordaría por el resto de mi vida.

    -¡Protege el maletín, entrégaselo a Sally, no dejes que caiga en manos equivocadas!- de pronto, saco de su bolsillo un estropeado sobre el cual se encontraba sellado,-¡Para cuando lo abras, te estarán buscando hasta por debajo de las piedras!- seguido de eso, sus ojos se cerraron para nunca más volverse a abrir.

    Seguía tirada en el suelo, desconcertada y sin entender las palabras del ahora occiso, sabía que estaba metida en un gran lio, pero desconocía la magnitud de este.

    -¡Lo hare, te lo prometo!-le respondí, mientras las lágrimas recorrían la totalidad de mi rostro.

    Y aunque el hombre no había alcanzado a escuchar mi promesa, ahora estaba comprometida a resguardar el maletín de toda persona que intentara llegar a él.

    Mi calvario había comenzado.

    Comentarios

    1. Avatar de Mabel

      Mabel

      26 junio, 2014

      Interesante historia, me encanta, un abrazo y mi voto desde Andalucía

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