Desconozco si el deseo y la necesidad de escribir nacen contigo o se desarrollan en sucesivas etapas de tu vida. Eso es algo que ya no importa. Por que una vez la semilla de ese anhelo ha germinado, no se puede poner más remedio que darle rienda suelta y trasladar al papel el dictado de una efervescente imaginación.
¿Soy escritor? ¿puedo responder afirmativamente a esa pregunta si escribo? Sí. Pero eso sería como aquel que se llama a sí mismo Emperador habiéndose autoproclamado él mismo. ¿No es el reconocimiento general el que otorga y desprovee de los títulos? Por tanto, creo que no seré escritor hasta que alguien lea mi obra y me reconozca como tal.
Embarcarse en la cruzada de escribir no es ni la mitad de apasionante y difícil que aventurarse en la laboriosa y agotadora tarea de darse a conocer. Este competitivo mundo de leones y gacelas reclama exprimir hasta la extenuación el talento, provocando el esfuerzo hasta el desfallecimiento, suministrando a contadas gotas el reconocimiento y pagando con la cruel moneda de la indiferencia.
Pero, a pesar de ello, siempre he creído que el único sueño inalcanzable es aquel que no se persigue. Walt Disney dijo: “Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”. Espero que algun dia, el enlace de este blog, explique como se hace realidad un sueño:


Mabel
Me encanta tu Novela, es fascinante, un abrazo y mi voto desde Andalucía.Bienvenido
Manuel J. Antonio
Muchas gracias. Estas invitada a seguirme en el blog http://hermandaddelvenetto.blogspot.com.es.