Celos de todo aquello que se queda en mi lengua,
de lo que no puedo decirte.
Celos de la geografía, de la altura, de la tes de tu piel.
Celos de esos ojos que todo lo viven y todo lo ven.
¿Dónde quedo cuando no admito que te miro?
Cuando escucho tu voz y sé que no me pertenece.
¿Dónde quedo si me escondo para sonreírte?
Si en camas y cubos bailamos en secreto
y los cigarros se agotan en el calor de la función.
¿Dónde queda el corazón si lo entrego a la cercanía
a lo fácil, a la melancolía?
Celos de la bocina que besa tu boca
mientras escucho la lejanía de tu voz
en el eco de una mañana distante.
Envidia de los lentes que abrazan tu rostro,
de la ropa que cubre tu torso.
¿Por qué no puedo ser esos brazos?
¿Por qué no puedo ser esa tela?
Celos de perderte, porque no te tengo.
El miedo a tu fluir porque eres libre
porque eres hombre, porque eres viento.
Lejano
Celos de saberte lejos, de no tenerte, de no poder pedirte nada.


Mabel
Me ha encantado tu poema, un abrazo y mi voto desde Andalucía
Aziza
Me encantó. Muy bueno y hermoso. Tienes mi voto, un abrazo y que pases un buen día.
Tres-Trece
Muchas gracias Aziza