Icorosa esencia desprende tu alma,
atiborrada de cadáveres angelicales y sentimientos humanos,
embadurnada de sangre y mentiras,
dulce cual veneno potente.
De tus poros exuda el pecado original.
Contagioso cual la peste y el amor,
demente como retenerte a esta dimensión,
hermoso como el querube que besa al demonio.
Mas amo tu desaliñada deidad
y ansío dar mi alma por un poco de tormento.
Tormento que es tu presencia,
mi alma que es lo que soy.
Inimaginable como eres,
te mantendrás en el espacio profundo.
Mientras yo releo estas líneas,
y tú te vuelves una con el universo,
Y no conmigo.


Sak Nikté
wow, esta increíble, me encantó
muchas felicidades, mi saludos y mi voto
Mabel
Me encanta tu poema, un abrazo y mi voto desde Andalucía
Michel-Richelieu
Muy buen poema, con mucho ritmo. Enhorabuena.