Queridos mamá y papá,
Como ya saben, llevo un mes en Tokio. Hasta el momento, todo está más que bien. De hecho, me sentiría horrible si no les dijera que estoy pasando por un momento de gran felicidad.
En mis primeros días tuve inconvenientes con mi casero, el señor Kitano. Sin embargo, tras resolver nuestras diferencias, me di cuenta de que resulta ser un gran tipo. No me la paso día y noche con él, pero al menos nuestros humos ya no están terriblemente caldeados.
La semana pasada conocí a Ayumi, una becaria de la empresa. Es linda y muy divertida. Ayer, después del trabajo, fuimos a comer sushi y luego terminamos en un bar de karaoke. Cantamos temas de Frank Ocean, The Smiths y Santana, y luego pedimos unos tragos de sake para pasar la vergüenza.
El sake es fuerte. Sé que es licor de arroz fermentado, pero se siente suave si lo comparas con las cervezas que me dieron durante la fiesta de graduación de la universidad, aunque no es tan intenso como el vodka.
Después de todo, tenían razón. Después de que mi novia me dejara, todo se veía muy gris. Pero gracias a su consejo de buscar nuevos horizontes y darme un tiempo para mí, siento que mi vida va a mejorar. Se siente como el florecimiento de un nuevo ser.
Espero que me escriban muy pronto.
Con cariño,
John
P.D. Les anexo una foto del florecimiento de los cerezos de los Jardines Imperiales. Hermoso, ¿no?


Mabel
Que bella historia, un abrazo y mi voto desde Andalucía