Boca sexy

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    falsaria1404254518bocas

    La lengua humedeció los sensuales y delgados labios del hombre. Afeitado, su piel se veía suave al tacto. Dino imagino la sensación que tendría al pasarle su propia lengua dejando un suave rastro de humedad caliente sobre ellos al delinearlos, desde la primera vez que lo había visto, esa área le había llamado de sobremanera la atención, la forma cuadrada y angosta de la mandíbula, como si estuviese sosteniendo algo entre sus dientes todo el tiempo. La visión de la gloriosa carne dorada que se hundía creando una pequeña sombra sobre su mentón. ¡Y cuando sonreía, dios, el era tan malditamente sexy! No una sonrisa completa, su sonrisa estiraba trabajosamente sobre las comisuras de sus labios, arqueando un lado más que el otro, había suficiente malicia en ese gesto suave, en la pequeña arruga que se formaba sobre la unión de sus labios, para ponerle duro. El hombre hablaba con alguien más, haciendo aparecer la sonrisa en la que Dino tonteaba, la hilera de dientes blancos se asomo como un flash frente a sus ojos, el chico gruño bajo, celoso de que estuviese dirigida a una de las chicas que trabajaban en el pequeño café donde acostumbraba almorzar, desde la primera vez que vio al chico “boca sexy”.

    Ese era el apodo que le había dado al moreno alto, con ojos color chocolate, que se sentaba siempre en la segunda mesa frente a la ventana. Cada mañana devoraba un desayuno que consistía en un omelette y tocino, bebiendo un café cargado, sin leche y dos cucharadas de azúcar. Lo había descubierto el día en que había entrado a trabajar en la imprenta que estaba cruzando la calle. Ese día, con un hambre voraz había decidido entrar al local y pedir un caballo si fuese necesario para acallar su estomago, corriendo y apresurado a la puerta, apenas había acariciado con sus delgados dedos el mango cuando este fue tirado hacia atrás. Reacciono cuando su cuerpo bloqueo el camino de la “pared” de color rojizo que estaba en frente, confuso levanto el rostro para toparse a 5 centímetros de la boca mas besable que jamás había visto, las aletas de su nariz se habían agitado explorando el aire alrededor del mentón, olía a café y pasta dental, (rico). Fue hasta que el hombre hablo con una voz profunda de tenor que se arrastraba por lo bajo, con un “permiso”, salió sacándole ágilmente la vuelta al contrario. Dino había tenido que pararse un poco sobre sus puntas para alcanzar el aroma cercano a los labios deliciosamente suavizados por el calor de la bebida, teniendo apenas suficiente tiempo antes de que desapareciera.

    Desde entonces se la había vivido fantaseando con besarlo, y también, desde entonces no preparaba su almuerzo para comer cómodamente en la soledad de la oficina. Odiaba las multitudes, pero amaba mirar a “boca sexy”, la forma en la que sus labios tocaban la comida o se deslizaban sobre los cubiertos, lenta y con un disfrute que lo llenaba de lujuria, ¿se vería tan bien cuando esa misma boca rodara sobre su polla?, ¿Cómo de caliente seria tener su eje atrapado dentro, siendo trabajado por la delgada y larga lengua rojiza que ocasionalmente salía a recoger las migas de las comidas sobre sus mejillas?.

    Dino gimió quedo, con la servilleta en los labios, sus piernas se abrieron debajo de la mesa, reclinándose sobre los incómodos asientos forrados en plástico, sentía los testículos apretados. No debía fantasear abiertamente en un lugar donde había tantas personas, no si quería salir caminando sin cubrirse vergonzosamente la parte frontal de sus pantalones con la chaqueta, era invierno y hacia frio afuera, el suficiente para verse como un loco si salía con esta en mano.

    Miro su plato, hotcakes con mucha miel de mapple, parecía más un niño pequeño que un adulto, su figura era delgada con su metro sesenta y ocho estando debajo del promedio facilitaba, que lo tratasen como un infante, Devi, la mesera a la que “boca sexy” había saludado se le acerco con la jarra de café en mano sonriéndole amablemente, si no usara tanto maquillaje la hubiese considerado bonita. El solo le lanzo una sonrisa con los ojos asintiendo, colocando la taza.

    - ya te traigo la leche cariño- murmuro, estaba de buen humor al parecer. No podía culparla, “boca sexy” le había dado algunas migajas de atención. Él podría suplicarlas también si no fuera algo orgulloso o si no fuera un hombre, ese lugar era tremendamente popular entre los trabajadores de la construcción que se estaba llevando a cabo enfrente, no quería que alguno fuese a dañarlo solo porque le gustaran los chicos y el lo dejara ver demasiado obvio; bueno ahora solo le gustaba “boca sexy”, no es que tuviese mucha experiencia, usualmente era poco enamoradizo. El chorro de leche caliente le hizo volver a la realidad. Le sonrió a la mesera al tiempo que cogía la taza, dándole una mirada al lugar por enésima vez, deteniéndose en el moreno que tenia la mirada a la calle, su perfil iluminado por la luz de afuera se veía perfecto, casi celestial, su lengua bailo sobre sus labios un par de veces, como si estuviese jugando con estos, los labios quedaron brillantes y rosados, la luz los hacía brillar cada vez que se movía, Dino se relamió los propios y guio la mano hacia abajo dando un tirón a sus pantalones acomodando su pene que parecía estar despertando, no queriendo perderse la contemplación.

    Un beso, solo uno pequeño, aunque fuese un rose, pero que dure más que un simple segundo, uno donde pudiese sentir el calor crecer al contacto desde un pequeño punto, la respiración haciéndole cosquillas sobre el área del bigote, y si tenía suerte, él le correspondería, o abriría un poco, ya sea por la confusión o por la sorpresa y él se hundiría, ávidamente explorándolo a fondo. Incitándolo, buscaría su lengua, y la despertaría empujándola con la propia, la enredaría y lo haría besarlo, rezando porque durara lo suficiente para explorar cada diente y la superficie rugosa y suave del paladar, clavando en su memoria el sabor que tantas veces se había imaginado que tendría la cavidad húmeda y su saliva: a pasta dental y a café, llenándolo y mezclándose con el dulce de la propia…

    Con la mirada pesada y los ojos oscuros por el deseo, tenía la boca entreabierta y la lengua rosada asomándose entre los pequeños labios. Dino se dio cuenta de que la figura a la que admiraba fijamente se había movido, “Boca sexy” estaba mirándolo, tan fijamente como el lo había estado haciendo. Sus ojos escudriñaban el rostro de Dino.

    Sin saber que hacer, sintiéndose atrapado y completamente avergonzado bajo la mirada buscando una distracción, clavándola en el hotcake a medio comer. Tan pronto como lo hizo se sintió idiota, dejando pasar la oportunidad de hacer contacto visual y darse cuenta si había algo especial con la forma en la que lo miraba, trago duro levantando lentamente la mirada, escondiendo los ojos en el cabello castaño rojizo algo largo. Cuando enfoco al moreno de mirada oscura aun observándole sintió un escalofrió bajándole por la espalda y terminando en su polla la cual zumbo llenándose un tanto, por algún motivo se sintió poderoso lo suficientemente atrevido para levantar el mentón y sonreírle, coqueteándole sutilmente.

    Boca sexy parpadeo, dando la vuelta al rostro, simulando no haber visto ese gesto, parecía que le huía. Saco el dinero del desayuno y depositándolo en la mesa, luego de llamar a Deví se levanto con el abrigo puesto saliendo del lugar sin mirar atrás, ni siquiera de refilón.

    ***

    -¿Qué habrá ido mal?- mascullo Dino, esta vez en la comodidad de su asiento, el nuevo día había comenzado y al igual que el anterior “boca sexy” descansaba tomando su café como si lo ocurrido ayer solo hubiese sido producto de la imaginación… y la obvia frustración sexual. Debería conseguir un polvo. Lamentablemente era un cobarde sin remedio que ponía cualquier escusa antes de conocer gente nueva. Suspiro y tomo el café latte que estaba frente a él, amenazando enfriarse. Estaba seriamente obsesionado con “boca sexy”, aunque él prefería el término mucho menos realista “enamorado”.

    Dejo escapar un suspiro exagerado antes de que su lengua se sumergiera en el delicioso y caliente liquido, enviando un dulce cosquilleo a su espalda y un calorcito acogedor, demasiado adentrado en la sensación que le producía la cafeína no noto una sombra que suavemente se escurría al asiento frente a él.

    Torció el gesto bajando la taza, no era la primera vez que alguien quería intimar llegando de esa manera, pero consideraba especialmente grosero hacerlo sin preguntar, estaba por soltarle un sermón al atrevido, cuando este se le atasco en la garganta obligándolo a balbucear y posteriormente toser estúpidamente.

    -…espero no ser una molestia- mascullo la perfecta voz suave y aterciopelada que envió electricidad hacia el cerebro y la “no tan blanda” verga de Dino, una sexy voz en una sexy boca. Él conocía esos labios, deliciosos que se sacudían para formar una suave sonrisa de disculpa, carnosos y delgados, de un color levemente más claro que el resto de la fibrosa piel, casi dejo escapar un gemido al ver la familiar lengua húmeda rondar sobre ellos humedecerlos y volver como una tentativa invitación a seguirle dentro, muy dentro y profundo.

    Levanto la vista para contemplar algo más que su boca, mentón, sus ojos y cabello. “Boca sexy” estaba sentando frente a él y Dino no pudo evitar que algo mas se levantara por culpa de su presencia, llevo una mano sutilmente abajo y dio un tirón, no podía correrse de esa manera frente a él por mucho que quisiera tocarse hasta eso, si iba a suceder debía haber al menos un beso previo.

    Levanto los hombros al notar que el otro parecía incomodo, como si esperara algo, dio un manotazo al recordó sus palabras- ha…este… no, no es ninguna molestia hombre- mascullo con una sonrisa idiota, no podía ocultar el placer de tenerle frente a él, placer que no duro mucho ya que Devi se acerco a la mesa con la libreta de las ordenes en mano.

    - ¿Qué van a llevar guapos?- pregunto sacando el pecho con una sonrisa coqueta, no podía culparla, mas en ese momento el también quería ganarse a “boca sexy”, en su mente se imagino diciendo simplemente (a èl), tomándolo arrebatadamente del brazo para besarlo frente a todos y salir triunfante a encontrar algún lugar caliente con una cama y… carraspeo limpiándose la garganta, abriendo las piernas aun mas, sentía como un montón de “hormiguitas” desfilaban hacia su culo.

    “Boca sexy” le dedico una mirada entrecerrada, empujando suavemente la taza hacia él, Dino la tomo y le dio un trago. Asintiendo a él con una sonrisa.

    -lo de siempre- murmuro el moreno hacia la mujer encogiéndose de hombros, mirando después a su compañero, ¿era su imaginación o “Boca sexy” deseaba también deshacerse de la enérgica mesera?

    -igual- agrego Dino, contento de alejar a la mujer lo más rápido posible y quedarse a solas con el semental, se relamió los labios como había visto hacer en incontables ocasiones a “boca sexy”…romper el silencio era horrible, y él era un bruto para hacerlo.

    -¿Qué te trae por aquí b..? – se calló, apunto de llamarle por el mote que en su mente ya era automático, volvió a limpiarse la garganta.

    Él no pareció notarlo y simplemente se dedico a menear la cucharilla en el espeso café negro- bueno, usualmente siempre desayunas solo…y yo lo hago también, solo pensé que no estaría mal hablar de vez en cuando- rápidamente levanto una mano como para restarle importancia- es decir, somos los más cercanos en cuanto edad.

    Eso era cierto, la mayoría eran hombres mayores o chiquillos acompañados de sus madres o compañeros de instituto.

    Era cuestión de tiempo…

    -ayer pareció que me huiste cuando te sonreí…me alegra saber que no me tienes miedo- se mordió la lengua, no iba a conseguir nada atacando la masculinidad del hombre, haciéndose él el macho.

    “Boca sexy” le miro confundido, frunciendo el entrecejo ante las palabras negó con la cabeza luego de tomar el café negro entre sus manos- no, no es eso en absoluto…- agrego con un gruñido mirándolo fijamente a los ojos, su lengua volvió a repasar los sedosos labios y Dino se volvió a retorcer desesperado por alcanzarla.

    Parecía que iba a decir algo mas cuando la comida estuvo lista y Devi apareció frente a ellos depositando los platos le lanzo sonrisas seductoras a ambos antes de girar y contonearse hacia otra mesa.

    Ambos hombres se quedaron en silencio mientras observaban la comida, si bien Dino tenía apetito, este estaba en segundo plano su hambre estaba redirigida y pulsando sus pantalones, inclinándose hacia adelante con los ojos grandes hablo suavemente para presionar. -¿entonces?

    “Boca sexy” lo miro en silencio, abriendo un tanto la boca y volviéndola a cerrar como si mascara algo, chasqueo la lengua y tomo una gran porción de comida.-…espera- agrego entre bocados.

    Dino solo pudo suspirar, imitándole se llevo su plato mucho más dulce a la boca. La conversación se volvió casual, nada con mucho sentido, al parecer trabajaba de cajero en algún banco cercano y este lugar era económico y rápido, no tenia que conducir para llegar a él, cosas como esas…a las que, honestamente, el chico de cabellos castaños rojizos no pudo ponerles demasiada atención. Sus ojos devoraban la dulce y golosa boca que se relamía y se abrió para dar pase a la comida, la lengua rosada empujando antes de ser cerrada y el suave olor de la menta…si seguía así iba a esconderse en el baño. Aunque el hecho de que él no le dijera nada más le había desilusionado, y casi, secretamente herido, su cuerpo no parecía hacerle mucho caso.

    Desconfiado se limito a grabar en su memoria el calor de la cercanía y lo que le gustaba del hombre, principalmente los pliegues que enmarcaban los labios ajenos. No dejaría que “boca sexy” se le fuera aunque sea en sueños húmedos y alivios con ayuda de sus manos en su habitación.

    Terminando, faltaban 5 minutos para que también el tuviese que volver al trabajo y cerrarlo, relamiéndose se limpio con al servilleta, se puso en pie con un violento suspiro- tengo que irme- musito, deseando que en aquel lugar solo hubieran estado ellos dos y él hubiera podido atreverse a atacarlo y degustarlo a placer. La visión de su boca hundiéndose en la ajena le hizo perderse un momento, con la boca entre abierta y la mirada pesada como un idiota, su erección que casi había desaparecido intento volver con más fuerza. Le dedico una pequeña sonrisa lujuriosa a medias.

    - bien, espero que esta ocasión se repita- se dio la vuelta, cavilando que quizás era demasiado pronto para pedirle su número de teléfono, su correo y un montón de cosas como que clase de condones usaba…

    negó con la cabeza pensando que no tenía remedio, el viento frio de afuera lo abofeteo, devolviéndolo un poco más a la realidad y a su autocontrol, demasiadas novelas y fantasías no hacían mucho por su frágil percepción de la realidad. Encogiéndose de hombros estaba a punto de cruzar la calle, estaba nublado y parecía que iba a comenzar a llover en cualquier momento, soplando sobre sus dedos para mantenerlos calientes, no podía ver más allá de sus narices…

    -bien…al menos es un avance- murmuro para sí mismo, pensando que quizás “Boca sexy” solo era alguien que quería una amistad casual…diciéndole adiós, sabía que por sus propios medios nunca iba a llegar a nada…”el demasiado cobarde Dino” se auto nombro con una sonrisa lamentable, siendo sacado de sus pensamientos cuando algo caliente y firme se sujeto a él halándolo hacia atrás, al tiempo que un auto pasaba horriblemente cerca de donde había estado parado. Siguiendo de frente sin preocuparse, Dino inhalo con fuerza y se giro.

    - ¡qué demonios, maldita bestia!- gruño entre dientes con el ceño profundamente fruncido.

    -eso debería decirlo yo aunque el hecho de estar bobeando, casi sobre la calle no es tampoco digno de felicitación- murmuro la voz detrás de él, una voz demasiado familiar…de nuevo.

    Dino se giro suavemente con los ojos abiertos como platos, he ahí, “boca sexy” le sonreía abiertamente con malicia y burla. Peligrosamente cerca de su boca, estaba reclinándolo sobre su cuerpo y el calor ajeno se escurría como tentáculos exprimiéndolo, y haciéndolo estremecer.

    -¡b…bo…boca sexy!- soltó en un momento de debilidad parpadeando y guiando las manos sobre la boca como si la comprimiera bajando la cabeza toscamente- ha…es decir, yo quiero decir…- trato de corregirse, dentro, muy dentro de él esperaba tanto un golpe como la aceptación. Entrecerró los ojos echándose al frente como si pudiese huir o desaparecer en un segundo, lo que no esperara era quedar atrapado por los brazos que se ciñeron a su alrededor.

    -¡qué demonios!- gruño en el momento en el que su boca era cubierta por la ajena, succionando por fin la lengua en lo profundo de su húmeda cueva, al principio intento gritar lo que no función, “Boca sexy” lo tenía todo cubierto.

    Había metido profundamente su lengua dentro de su cavidad y explorando, ahora le daba pequeños golpecitos al paladar mientras se enroscaba contra su lengua haciéndolo gemir, (tan bueno) pensó golosamente, sin el pudor que lo caracterizaba, enrollo la mano en los cabellos espesos de la nuca del más alto, parándose sobre sus puntas rogando, no, exigiendo que el beso continuara…y continuara.

    Las narices se rosaban mientras se movían haciendo que la saliva se deslizaba desordenadamente por los bordes de las apretadas comisuras, en el centro, entre los muros de carne las lenguas se anudaban y desataban sin contenerse imprimiendo lujuria en ambos. Amparados por el clima y la soledad de las calles. Cada encuentro, mandaba ondas de placer duro y electrizante por sus cuerpos, cuando Dino rodo las manos sobre el cuello fuerte del moreno, gimió dando un movimiento brusco de caderas al toparse con el duro montículo tensando l el frente de los pantalones del moreno hombre.

    ¡Oh dios, estaba tan duro!, su erección palpito con fuerza llenándose hasta la punta, la humedad marco huella sobre sus vaqueros. Frotándose golosamente, el calor creció y se intensifico haciéndole temblar las piernas. Su culo hormigueaba ante la necesidad cuando levanto las caderas con un quejido, rompiendo el beso, “Boca sexy” lo miro con los ojos oscurecidos y abrumados por la intensidad del deseo.

    -por favor-murmuro Dino sin soltarse del cuello del otro. Este parecía divertido ante la desesperación en la voz ajena, su lengua bailo sobre sus labios barriendo los restos de saliva, en un gutural y ronco tono, hablo:

    -¿por favor que?- sus ojos bailaban anhelantes con cierto brillo de malicia que creció cuando sus manos se apretaron entorno a los dulces globos gemelos del pequeño trasero de Dino, masajeándolo, levantándole hacia arriba para moler sus erecciones.

    Dino gimió.

    -“Boca sexy” jodeme…-

    -¿boca sexy?- el tono, a pesar de llevar sorpresa, también parecía complacido ya sea por el sugestivo apodo o por la desesperada petición, Dino no podía pensarlo demasiado. Sin decir más el más alto le tomo la mano tirando de él, con esa maliciosa y sensual sonrisa en sus perfectos y deliciosos labios. ¡Joder ese apodo iba con ese hombre!, pensó el chico recordando el inaudito besuqueo.

    Dino no necesito más para seguirle.

    ***

    La habitación estaba parcialmente iluminada por las luces de afuera que se filtraban por la ventana del segundo piso, principalmente un par de anuncios que enviaban luz a la esquina solitaria en color verde de la pequeña recamara, limpia y ordenada, el camino hacia la cama no tenia obstáculos.

    Dino gimió por aire mientras le era arrebatado el seguimiento del beso. Habían comenzado en las escaleras, con sonidos acuosos y chasquidos interrumpidos torpemente por la falta de atención a cada uno de los escalones. Entre risas, tambaleándose y con los cuerpos hambrientos de deseo la perilla cedió entre las manos resbalosas, “Boca sexy” se dividía entre seguir acariciando la espalda y el trasero detrás de los vaqueros del castaño o abrir rápidamente para poder lanzarlo a la cama. Ahora sería mucho más fácil.

    Dino se separo un momento dejando escapar una risa estúpida, quitándose descuidadamente la camisa, el abrigo había desaparecido apenas entrando como por arte de magia, arrojándola sobre el respaldo de una silla sus manos siguieron hacia los pantalones, soltando el botón. Levantó los ojos oscuros triunfante, solo para toparse con el amplio torso del moreno frente a él.

    Si bien “Boca sexy” parecía tener algo más que solo su boca para ese calificativo. Músculos bien trabajados en un abdomen de lavadero, eran parcialmente acariciados por los suaves rayos desde afuera; su pecho subía y bajaba desordenadamente por las prisas y la lujuria. Junto con la saliva Dino se trago un gemido quedándose parado como un idiota con los pantalones abajo, mirándolo fijamente.

    Esto pareció llamar la atención de su compañero, con una sonrisa llena de malicia, y los dientes blancos brillando en la oscuridad, el moreno se acerco vestido únicamente con los slips sobre sus muslos, su verga gritaba por la liberación hecho un montículo al frente, restirando la tela flexible. Dino no pudo evitar recorrerlo con la mirada y clavar los ojos fijos en ese delicioso punto, se le hizo agua la boca al pensar en la caliente carne siendo lavada por su lengua. Unos brazos largos y firmes le sacaron de sus sucios pensamientos.

    -Te dolerá la mandíbula si no cierras la boca cariño- murmuro con un tono sensual y acariciante, su voz era sexo derretido ahora.

    Dino enrojeció por completo, levantando la cabeza para toparse con la boca deliciosa del contrario, le costó algo mirarlo a los ojos que eran dos luces en la oscuridad.

    -no me importaría que doliera…por otras razones- el castaño le lanzo su mejor sonrisa lujuriosa arqueando las finas cejas, sugestivo. Lo cual pareció tener el efecto deseado, con un sonido gutural, “Boca sexy” se abalanzó sobre él, devorándolo, nuevamente sus manos estaban por todas partes. Acariciándolo, en un momento presionaban su trasero haciéndolo gemir y en otro estaban retirando sus bóxers. Dino gimió sobre la lengua ajena al sentir un dedo travieso sobando su necesitada entrada, sin miramientos, empujo hacia el digito tratando de hacerlo llegar más adentro.

    -aun no lindura, no seguiría siendo bueno si te lastimaras y me dejaras con esto- “Boca sexy” presiono su erección contra su estomago, haciéndolo gemir nuevamente, arrancándole un suspiro Dino se mordió el labio inferior hinchado por los besos y se dedico a besar el pecho del contrario, arañando necesitadamente la piel con los dientes, para inmediatamente calmar el momento de ardor con la lengua, haciendo a “Boca sexy” gruñir con desesperación.

    Sus manos trabajaban sobre la ropa interior del más alto, retirándola y siguiendo el camino del hueso de su cadera hasta la rica polla que se presionaba contra el abdomen de muerte.

    -vamos a la cama o voy a joderte parado- murmuro con voz trémula hacia él, jalándolo con algo de brusquedad. La necesidad marcaba al hombre. A Dino no le importo, estaba tan urgido como el otro, su miembro dejaba escapar gotas gordas de pre semen, temblando con el mínimo toque.

    ¿Cómo había podido llenarse tanto de deseo por la mera contemplación de su ahora amante?, Sacudió la cabeza, no era tiempo de pensar si no de sentir, y él quería sentirlo duro y profundo. Se relamió acomodándose en la cama, al tiempo que “boca sexy” se inclinaba sobre la mesita de noche, hurgando algo en el cajón, sus ojos centellaron cuando se reencontró con el cuerpo mucho más delgado del castaño, le dedico una sonrisa y una mirada lujuriosa al repasar el cuerpo expuesto. Su lengua rojiza bailo sobre su boca, lamiendo los labios ajenos, no el suficiente tiempo para que Dino pudiese atraparla. Por el contrario, fue bajando repartiendo besos, mordiscos y chupadas por el mentón hacia su cuello, viajaba hacia el sur, lenta y perezosamente, torturando la piel sensible que se sacudía como la voz de canario del chico.

    Se detuvo sobre los deliciosos pezones color chocolate, relamiéndose tomo uno en la boca estirándolo, doblándolo entre las yemas de sus dedos, dando un trato similar al contrario enjuagándolo entre sus dientes y su caliente lengua. Dino pudo percibir el delicioso olor de la saliva caliente, haciéndole dar una embestida para sobarse contra lo que fuera, desafortunadamente solo encontró aire.

    -por favor- gimió desesperado.

    -espera un poco- murmuro la voz desde abajo, distorsionada por la tarea a la que estaba siendo entregada su boca.- voy a probar el lindo mote que me has dado…veamos si “boca sexy” va realmente conmigo- el hombre sonaba risueño y burlesco e increíblemente caliente. Sintió que sus pelotas se apretaban queriendo apurar la deliciosa liberación, entre gemidos Dino rogo poder sostenerse. Enterrando la mano desesperadamente en los cabellos azabaches del moreno, intento dirigirlo directo a su miembro lloroso, sin embargo la boca de este estaba más ocupada lamiendo su ombligo, delineándolo, lo que casi hizo correrse a Dino, de no ser porque el contrario solo pasó por el pequeño hundimiento de su abdomen, no tenía idea del poder que tenía esa olvidada área.

    -por favor, jodeme…bo…ca Sexy.- Un Dino abrumado en las sensaciones suplico retorciéndose debajo del mayor- ya no puedo…

    “Boca sexy” pareció considerarlo. Metiendo algo entre sus manos se inclino hacia adelante, separando las piernas de Dino- ¡mierda, eres tan malditamente lindo!- escupió con la voz rasposa, introduciéndose entre los suaves muslos, un aroma dulce impregno la atmosfera, mezclándose con el olor de hombre y sexo.

    Dino se estremeció soltando un suspiro cuando sintió el frio del lubricante ser vertido directamente en su agujero, derramándose por las mejillas de su culo, sus ojos perdidos por el deseo, lograron recuperar fuerzas por la curiosidad de ver a Boca sexy en esos momentos. Este cubría de lubricante que brotaba de un tubo plástico su miembro erecto en un rojo furioso, el cual se volvía más oscuro sobre las venas que decoraban en largo.

    Tembló suavemente por la anticipación.

    -eres grande- susurro el castaño lamiéndose los labios, sin dejar de admirar el pene de su amante. “Boca sexy” le guiño un ojo con una sonrisa de suficiencia, meneándose sobre las sabanas, acomodo su polla entre las nalgas del contrario. Preparándose para entrar.

    -¿puedes tomarme cariño?- inquirió con la preocupación bailando detrás de la provocación, sus dedos se unieron a la cabeza de su falo, que se frotaba sobre la pequeña roseta rosada, un dedo se deslizo suavemente dentro del agujero, lentamente abriéndolo para él. Si bien Dino no era virgen, había pasado tiempo desde la última vez que lo había hecho, su cuerpo dio la bienvenida al invasor con un empuje suave.

    “Boca sexy” pareció tomárselo bastante bien, con una sonrisa maliciosa enterró un segundo dedo dentro, siguiéndole rápidamente un tercero, los dedos se abrían suavemente, agrandándolo, no paso mucho tiempo hasta que uno de ellos llego a golpear sobre su próstata, haciéndole lanzar un grito.

    -¿bueno he?- “boca sexy” sonreía, su eje goteaba suaves lagrimas en el la raja, rogando descargarse.

    -Dino le devolvió la sonrisa abiertamente sin apartar la vista del bien dotado hombre. Levantando los ojillos cubiertos de pestañas, separo las piernas todo lo que pudo- métemela- murmuro en un sollozo.

    “Boca sexy” mascullo algo que no alcanzo a entender al retirar los dedos, sobresaltándolo, no le dio tiempo de extrañarlos. El miembro duro comenzó su camino hacia el interior de sus entrañas, estirándolo un poco más de lo que ya estaba, sin detenerse hasta estar cómodamente instalado en su cálido interior.- Siii…- Dino rugió levantando el trasero para que llegara tan dentro como pudiese. Sintiendo la boca del contrario barrer con la lengua sobre su hombro, Instintivamente, el castaño la busco, encontrando el dulce sabor a canela picante haciendo erupción en sus papilas, ahogo un gritillo al sentir la primera serie de embestidas furiosas, marcaban un ritmo demandante, enterrándose con furia y saliendo lento. Ni tardo ni perezoso, guio una mano sobre su inflamada polla, magullándola al mismo ritmo, enterrando el pulgar sobre el glande. Todo su cuerpo vibraba por el placer y la necesidad retenidos por días.

    Perdiéndose en la boca, se dio cuenta que aquel apodo debería quedarle corto al hombre que le estaba dando la jodida de su vida. Empalándose con más fuerza en el duro miembro, hasta sentir chocar sus pelotas contra sus glúteos, Dino sabia que ni aguantaría mucho. Intento avisar pero dejar de jugar con la codiciosa y demandante lengua no parecía una opción. Chupo y sorbió el trozo caliente y húmedo de su boca permitiéndose retorcer y aplastar sus labios, moliéndolos en una serie de movimientos desesperados que dejaban salir gemidos y sonidos voluptuosos.

    -¡Boca sexy!-

    con un violento gemido Dino se corrió, el clímax le agarro por sorpresa, sintiendo como sus pelotas eran exprimidas, chorros de semilla caliente fueron disparados hacia la cama, salpicando su pecho y muslos, haciéndolo temblar, vio las estrellas y luces blancas antes de perderse en su mundo de placer. “Boca sexy” le siguió con una maldición tras un par de empujones mas, siendo ordeñado por su culo, se estremeció ante la explosión de semen caliente llenando su recto, tensándolo en una deliciosa ola de placer…Tardo unos minutos en darse cuenta de que había sido rodeado por los brazos fuertes del moreno y ahora era besado sobre los hombros y el mentón, sonrojándose cuando “Boca sexy” lamio un poco de semen que había ido a parar sobre su cuello.

    -tan bueno- susurro al fin, retirándose como un gatito antes de hacerse volita sobre el cuerpo mucho mas largo.

    “Boca sexy” se relamió, sonriendo acercándolo gustoso, lo beso suavemente antes de separarse, dejando a Dino con su propio sabor en la lengua.

    -¿con que…boca sexy huh?- murmuro.

    -si bueno- Dino se encogió de hombros.- pensé que era perfecto y ahora me consta que si-. “Boca sexy” pareció meditar aquellas palabras.

    - entonces…¿tenias mucho tiempo deseando esto?- su voz sonaba extraña, quizás por el sexo, Dino solo atino a encogerse de hombros- bueno…no parece que fuera solo yo, y aunque así fuera, estoy condenadamente feliz de que pasara como paso…y estar ahora así- le lanzo su mejor mirada sensual.

    Boca sexy le devolvió una mucho mejor enjuagando sus labios con la lengua.- bien…quizás sea cierto…y también me gustas- le guiño el ojo, afuera había solo silencio. Por lo que la calma había llegado a ellos o eso creía Dino.-…pero para estar seguros, hagámoslo de nuevo- el deseo pareció encenderse en los ojos del contrario mientras hablaba re posicionándose sobre el cuerpo de Dino sus manos aferraron sus caderas.

    El pene del castaño salto en anticipación, despertando listo para la segunda ronda.-…claro para asegurarlos- balbuceo contagiado del humor del otro. Aferrándose al contrario por los hombros, estaba por besarlo cuando un dedo detuvo su avance, el miedo pareció invadir, desinflándolo un poco.

    -solo con una condición- murmuro “Boca sexy” lamiendo su mejilla.- llámame por mi nombre ahora…me gusta el apodo, pero estaría encantado de oírte gemir mi nombre sin parar- dedicándole un guiño, “Boca sexy” beso los labios de Dino, barriendo las dudas, esto podría ser el comienzo de algo realmente bueno, definitivamente…

    -¡Hey! pero ¿cuál es tu nombre?- inquirió con sorpresa el chico parpadeando con anhelo, dejando de lado la lujuria para escuchar. Los labios de boca sexy se movieron en una deliciosa sonrisa.

    Si bien lo llamaría boca sexy cuanto pudiera y siempre había lugar exclusivo para ese apodo debido a las circunstancias, el hecho de usar su nombre marcaba un “especial” entre los calificativos que se le podían otorgar a su relación…

    -mi nombre es…-Su boca se movió sensualmente, como la primera vez que lo había visto, afeitado, duro, varonil, cargado de malicia y extremadamente caliente…

    Fin

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    1. Avatar de Mabel

      Mabel

      2 julio, 2014

      Me ha gustado tu texto, un abrazo y mi voto desde Andalucía

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