Escogiendo Caminos
Uniendo mi Alma con mí Ser.
2014-06-17
“Hace ya un tiempo que mi camino por esta vida tomo otro rumbo, antes buscaba intensamente lo que no podía encontrar, hoy camino sobre todo lo que he encontrado”.
Desafortunadamente no todas las personas están listas para dar este cambio, hay un tiempo cronológico dentro de cada ser y ese tiempo no puede ser cambiado, cada uno de nosotros irá por esta u otras vidas recogiendo todo aquello que se nos ha dado, pero el tiempo de cómo y cuando podamos entenderlo, depende solo de nuestro motor interior.
No se puede forzar el camino, aun así lo intentes, éste estará siempre queriendo volver a su estado original y por esta razón el dicho aquel de fluir con la corriente es muy acertado, porque es lo mejor que uno puede hacer. Por muchos años fluí en contra de la corriente, a cada evento o suceso le di la guerra, no podía entender y menos apreciar las cosas malas por las que pasé, estaba empecinada en encontrar la forma de hacer mi propio mundo sin entender que mi mundo ya estaba terminado y lo único que quedaba era andarlo.
¿Cuándo vino el cambio? No lo sé exactamente, unos cuantos años atrás de seguro, porque he seguido creciendo desde entonces, mis primeros cambios fueron a voluntad propia, me explico; comprendí ciertos comportamientos de carácter y les hice frente, con la intensión de que no quería ser manejada por las circunstancias y esto fue el comienzo.
Yo perdía el control con solo ver un plato sucio en el mesón de la cocina y desde ahí, ya sin control, herí a mucha gente, mis gritos, mis enojos, mis malas palabras, hacían cicatrices difíciles de borrar en personas que amaba, y siempre me defendía poniendo una excusa barata
—“ellos no saben todo lo que yo he sufrido” —
Recuerdo un día en el que sentada en la sala, escuchaba a una de mis hijas hablar. Estábamos todos sentados con la terapista que nos visitaba una vez a la semana, como parte de una consejería familiar. En esos años tenía a dos adolescentes en mi casa y una bebe que aun no caminaba y una casa nueva y muchas cosas que se apilaban en el cajón de las cosas por hacer.
Mientras la escuchaba hablar, me parecía como si ella estaba hablando de alguien que yo no conocía, alguien muy irritable, alguien con poca paciencia, alguien que definitivamente no era yo. ¿Yo que me consideraba una pacifista a ese nivel de agitación? No, definitivamente había algo que no calzaba.
Este pensamiento comenzó a perseguirme constantemente y fue ahí cuando me di cuenta que me estaba dejando ir, llevándome a mi misma al grado que nos habíamos separado, mi alma-naturaleza y yo como persona. Comprendí que era imprescindible que volviera a alinearme para restablecer el balance en mí.
Una vez que esto ocurrió, tomé control de esta situación y al estar muy atenta a este comportamiento, comprendí que podía controlar situaciones que aun no ocurrían. Mi primer ejercicio fue la “cocina”, cada vez me acercaba a llegar a la casa, comenzaba a pensar en que la cocina estaría vuelta una miseria, por decirlo así. Me imaginaba muchos platos sucios, y desorden y al visualizar esta imagen en mi mente, sentía como algo subía por mi garganta como queriendo salir expresado en gritos y enojos, pero en cambio, la tensión duraba menos, y venia a mi mente casi de inmediato una imagen en donde me veía limpiando el desorden y la sensación se calmaba. Fue así como comprendí que tenía herramientas para combatir esas explosiones de enojo que venían a mí.
Durante algún tiempo estuve trabajando constantemente estas actitudes hasta que logré controlar por completo mi comportamiento irracional con respecto a “los platos sucios en la cocina”.
Mas que platos o enojos, creo que detrás de todo esta lo que llamamos voluntad propia, voluntad para ver lo que no estamos viendo, voluntad para intentar lo que aun no hemos intentado, voluntad para decir NO, así no soy yo, yo quiero ser de esta otra forma, porque así lo siente mi corazón. No importa cuál sea tu método, lo importante es encontrar uno, aprender a ver mas allá de lo que vemos, siempre mirarnos como en pantalla grande y ser objetivos, puede que no nos hayamos dado de cuentas y estemos caminando y tratando de torcer el camino.
No lo olvides, se objetivo y se comprensivo, pero no seas ignorante, que es ahí donde podemos perder más.

Mabel
La comprensión nos ayuda a ser más fuertes y a valorar las cosas. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Marcela-Paz
Muchas gracias Mabel, y si claro con los años muchos de nosotros aprendemos a que “comprender” es algo valiosisimo!
Graciassss
Orfeo
El texto inspira lo mismo que tu apellido: paz.
Marcela-Paz
Muchas Gracias Orfeo, que mas quisiera yo que solo llevar Paz a aquellos que lo necesiten. Gracias por tu tiempo y por leerme, saludos