Y esa fue la última vez que lo vio. Ya no recuerda cómo es, ni su voz.
A veces, en ciertos momentos, cuando la soledad penetra en su guarida, murmullos llegan desde lejos como ecos, ella dice que es su voz.
Habían pasado por varios momentos. Y nadie puede entender cuál de los dos tuvo más presente cada uno de los detalles. Todos en el barrio decían que él andaba enamorado, y que ella no parecía reconocerlo. Y todo fue consecuente.
——————————————————————————————————
¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué todo tiene que sucederse así?
Desde cuándo el tiempo y las acciones funcionan al revés. Desde cuándo se ha dignado el corazón a querer sin presencias, sin miradas, sin palabras siquiera. Desde cuándo es que los sentimientos han de fortalecerse sin la existencia misma. Cómo puede algo existir sin existir. Cuándo fue que el corazón le ganó a la razón y viceversa, cuándo fue que perdimos.
En qué momento los corazones se vuelven crueles, sin piedad. Quién dijo que ganamos con el orgullo. ¿Quién dijo que no te amo?
Quién dijo que no amo tu imperfección, si es lo que más me enamoraba de vos. Todos los días, desde el primer momento cuando al fin supe que tu nombre, el que escuchaba a menudo, correspondía a tu cuerpo, a tu cara, desde ese primer momento, algo me ató a vos. Desde el primer reto que te di: “las cosas se consiguen, cuando hacés algo”. Y me miraste, supe que me mirabas aunque yo no lo hacía y permanecía callada. Y desde ahí, entendí que más allá de mi largo hablar, iba a callar siempre para escucharte, en cada ocasión, y que por primera vez alguien iba a hablar más que yo.
Y así fue, porque los silencios te espantaban; los rompías siempre, y aunque me hubiese gustado que alguna vez los respetaras, sabía que al romperlos mostrabas tu nerviosismo, ese que manifiestan los cuerpos en los silencios incómodos, y me encantaba tu nerviosismo, el mismo que tenías siempre cuando salía a buscarte en la puerta.
Y las palabras me fallaron. Me fallaron con vos.
Cuando siempre hablé, cuando siempre dije todo, cuando en todos mis años jamás me costó decir los sentimientos. Con vos me fallaron todas las palabras. Todas. Ninguna supo quedarse conmigo para decir lo que tenía que decir a tiempo. Y así, te perdí. Por culpa de las palabras que no supieron estar.
Y me mirabas siempre. Yo sabía que me mirabas, aunque yo no lo hiciera. Siempre sentí tus ojos fijos en mí.
Me gustaba tu irresponsabilidad, tu inmadurez. Me gustaba que hayas venido a desbaratar toda mi vida, a darme vuelta las reglas, a romperme las líneas rectas, a sacarme un poco de todo esto. Me gustaba saber que existías. Me gustaba que fueras mi equilibrio, aunque nunca supe decírtelo. Yo tan yo, y vos tan vos.
Y eras las risas, y eras tanto sin saberlo. Nunca quise algo tan opuesto a mí, como a vos mismo. Eras la imperfección mas extrañable de todas, de esas que no tienen lógica ni explicación alguna, de esas que solo surgen de un momento a otro, como surgiste vos. Es que aún recuerdo tan perfectamente ese día en que empezaste a existir, y como dijo Benedetti, “es lindo saber que usted existe”.
Tan imperfecto. Y tan perfecto en la crueldad, en el daño, en la no piedad. Te encantaba tanto hacer el mal, siempre sabías dónde atacar. Yo tan piscis y vos tan tauro. Y sin embargo, eras todo lo que necesitaba, eras mi equilibrio y desequilibrio justo.
Eras de esas personas que no me hubiese importado conocer demasiado, de esas a las que les hubiese perdonado todo, esas a las que jamás hubiese abandonado, de esas que elegiría siempre para viajar infinitamente y conocer el mundo entero. Hubieses sido mi compañero perfecto. Ese al que bastaba mirar para amar.
Y yo también te miraba, cuando vos no mirabas. Siempre decías que te miraba seria, pero era la única forma que encontraba para controlar todas las mariposas que gritaban dentro. Y por eso no hablaba, por miedo a que alguna se escapara, conozco la sinceridad que poseen: mentí siempre, cuando dije que te odiaba. No quería que salieran, temía que alguna se acercara a tu oído y te contara todo. Tan imbécil yo, como siempre.
Tendría que haber dejado que todas escaparan, que todas te gritaran, que todas te abrazaran… te abrazaran por mí.
Te quería tanto, tanto… que se me olvidó decírtelo a tiempo, quizás de esa forma no te hubieses ido. Yo esperaba que volvieras.
Hubieses sido mi compañero perfecto… pero mataste a todas las mariposas de un solo golpe. Quemaste todo el bosque, arrasaste así sin más, con un fuego tan ardiente que cualquiera hubiera sentido el infierno mismo cerca de él.
Y sin embargo, pese a todo el daño causado… quiero decirte, que tu crueldad no pudo con todas las mariposas, una sobrevivió y grita tu nombre.
No sé si dejarla vivir, matarla yo… o dejarla ir.
Y por más que ya es tarde, cómo hacérmelo entender.
Duele todo acá, duele absolutamente todo. Duele tu indiferencia, duelen tus palabras y la ausencia de ellas también, duelen tus constantes actos inentendibles. Duele que vengas a reírte en mi cara, en mi casa… ¿acaso pensás que no lo sé? Duele que aunque te ofrezca lo poco bueno que tengo, lo pisotees cual niño jugando. Y te encanta. Sé que te encanta hacerlo. Disfrutás verme así. Sabés que no estoy bien, que nada está bien, sabés que todo ha cambiado, que todo está podrido.
Lo que no sabés, es que aquél gesto, fue en realidad una despedida… el último beso, el último abrazo, la última vez que sentí tu perfume.
Jamás esperes que te odie… jamás. Gracias por hacerme tan mal, y gracias por hacerme tan bien. Gracias por haber existido.
Hubieses sido… sí. Hubieses.
Y esa fue la última vez que lo vio. Ya no recuerda cómo es, ni su voz.
Habían pasado por varios momentos…Y todo fue consecuente.


Quique
Así somos los hombres a veces.
Nerea_Parker
Y al revés también.
Patxi-Hinojosa
Hay mucha crudeza en el fondo y mucha pasión en la forma. Enhorabuena por tan bella introspección personal. Mi voto y un muy cordial saludo.
Nerea_Parker
¡Muchas gracias, Patxi!
Abrazo.
Mabel
Me encanta el texto, un abrazo y mi voto desde Andalucía
Nerea_Parker
¡Muchas Gracias, Mabel! Un abrazo, gracias por leer siempre.
Mariano
Hola Nerea. Yo digo dejar vivir a la mariposa. Saludos. Mariano Nívoli.
maria olariaga
muy bueno. Me gusto. Tal vez un poco largo, pero exacto. El amor es asi, incomprensible, vueltero, complicado, loco y total y absolutamente necesario…
Freddy-Manning
Te perdí por las palabras que no supieron estar. Me ha gustado muchísimo Nerea. Gracias por compartirlo
alex vargas
y es verdad, el amor a veces necesita un poco de conflicto. saludos
Agaes
pregúntame cómo es el amor más real y te pediré que leas a Nerea… un fuerte abrazo!!!!
pknounblog
A mi siempre me pareció, que la muerte y el amor son muy parecidos. Cuando se va el ser querido, aparece el dolor, pero a la vez, crece el apego, los recuerdos, todo se idealiza( que buenos son todos los muertos, aunque fueran lo peor).
Todo se hace superlativo, será el luto del amor.
Mucha entraña puesta en el texto Nerea, me encantó. Un saludo y mi voto