Infortunio.
Desgracia.
El tiro por la culata.
Hay una nube negra, imperceptible,
que me acosa y me vence.
¿Si tuviera un revólver qué haría?
Le apuntaría al destino (con muchas chances de fallar)
¿Mi existencia?
Comida para aves rapaces
y pichones de torcaza.
Exhalo y se apaga el fuego,
salgo en paragüas y deja de llover,
me saco el piloto y llueve a cántaros.
Esa nube se posa sobre mí
y me avasalla.
Y eso que me dispongo a empezar con el pie derecho,
evito pasar por debajo de las escaleras,
esquivo al gato negro,
piso bosta de perro (a propósito)
y la nube negra, maldita e insolente,
impertinente y cruel,
me perpetúa la mala suerte,
se me rie en la cara y yo,
tontamente, tiro una trompada al aire.


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