El sonido incesante del goteo del grifo adornaba el sentimiento de tristeza de aquel pequeño cuarto de baño. Raquel estaba sentada en mitad de la estancia y sostenía entre sus manos un pequeño muñeco de trapo. A su alrededor varios álbumes de fotos reclamaban que alguien se apiadase de ellos y les prestase atención.
-No volverán, ellos no volverán……-repetía Raquel en la más absoluta de las tristezas. Su pelo rizado enmarcaba un rostro surcado por pequeñas arrugas y profundas ojeras.
Respiraba con dificultad y aunque hacía esfuerzos para no terminar en un profundo llanto sabía que era algo imposible.
Lentamente agarró una cuchilla de afeitar que descansaba a sus pies y de su interior sacó el pequeño trozo de metal que iba a poner fin a todo su sufrimiento.
Fueron dos cortes limpios, apenas sintió dolor. La sangre emanaba lentamente mientras se dejaba caer en la bañera y esperaba el peor de los destinos.





Mabel
¡Impresionante! Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Vir
Corto, conciso y perfecto.