El vagabundo

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SINOPSIS

El espíritu de crítica a la degradada sociedad actual es el motor de esta historia que se alimenta de un combustible inagotable como es la maldad humana combinada con su idiotez intrínseca y muestra la degradación de la sociedad occidental contemporánea en un flujo incesante de inseguridad jurídica, social, política y económica favorecido por la creciente corrupción de las altas esferas de poder que únicamente ansían lo mejor para ellas olvidando el pueblo que les votó y al que se deben. Se presenta en ella la degradación de la democracia en una metáfora fluida de la degradación personal del protagonista, cuya locura representa la imagen nítida de la difusa confusión social en que nos movemos, por antitético que esto suene. La construcción de esta crítica no sólo se basa en el argumento y la semántica de las palabras usadas, sino que, como si de una larga poesía en prosa se tratara, cobran también especial importancia la forma y la sintaxis del texto. La sintaxis recargada hace que el lector se sienta como el vagabundo, alegoría de toda la sociedad occidental (por eso carece de nombre) despersonalizada, perdido en el tiempo y tratando de buscar una salida que no encuentra a su situación en un espacio propio que le es ajeno. Por otro lado, la forma del texto, su organización tanto interna como externa supone una síntesis literaria, retórica y alegórica de la situación actual de nuestros sistemas de poder, que tratan de parecer modernos mientras se anclan en bases de un pasado que afecta directamente al presente; esta misma distorsión temporal aparece en el libro con la añadida confusión de la posibilidad de historias paralelas (dinatoparalepsis; del griego δυνατ?τητα, posibilidad) que se cruzan como fantasmas que repiten constantemente un pasado que es inmutable, un futuro inalcanzable y un presente incierto o bien de una misma historia cuyo tiempo aparece tan fraccionada y deformado que se cruza consigo mismo formando nudos imposibles que conectan la temporalidad de la historia total hasta fundir pasado y futuro en un presente estático e inmanente que nunca pasa, cesa ni termina, pero que tampoco es circular, sino que se anuda consigo mismo en el transcurrir errático del tiempo en la cabeza de un vagabundo que confunde los instantes de temporalidad y los momentos de historicidad en la lucidez y embriaguez antitética de un hombre que lo ha sido todo sin ser nada en absoluto; un hombre cuya vida ha transcurrido por completo en un ambiente social, político y económico semejante al que ahora vivimos nosotros; así el vagabundo en sí se convierte también en un análisis dialéctico, al más puro estilo hegeliano, psicológico de la mentalidad que entraña y cómo afecta a nuestra propia identidad la peculiar época que nos ha tocado vivir. Esto significa, pues, que el vagabundo, tanto como obra como como personaje de novela, se transforma formal, argumental, organizativa, temporal, sintáctica, psicológica, semántica, social, política, económica, histórica, literaria y filosóficamente en una crítica contractual (porque el lector firma irremediablemente en un acto volitivo antes de comenzar a leer la novela el contrato del lugar en que habita en tiempo y espacio) de la sociedad contemporánea y su configuración conceptual intrínseca al sistema que desarrolla y por el que ha sido levantada y alzada sobre bases y cimientos inevitables de odio, corrupción, miedo y chantaje a la sociedad, que ahora se siente completamente indefensa ante el monstruo que ha creado y trata de huir por caminos oscuros y confusos que desconoce y le aturden sin encontrar una salida clara, una luz al final que le muestre el camino que debe tomar y sumida en la frustración de la presión nuclear que ejerce en ella el peso de sus propias estructuras blindadas burocráticamente con irónica genialidad por quienes ahora tratan de burlar y escapar de la ley que han aceptado al nacer bajo falsas imposiciones de libertad (cuando ya el sentido de esta palabra se ha perdido y ha quedado completamente olvidado de resolución).

La locura del vagabundo como metáfora de la enajenación de la sociedad contemporánea cubre por completo la alegoría social que representa esta novela, que retoma, actualiza y transcribe la tradición crítica del esperpento valleinclanesco desde el teatro de principios del siglo XX hasta la novela de principios del XXI (mostrando el cambio formal y superficial que ha impuesto el tiempo en las costumbres y la cultura, aunque ésta respeta irremisiblemente sus cimientos más bochornosos, ofensivos y reprochables como impronta imborrable de la naturaleza humana en nuestras leyes cargadas de los mismo errores que nosotros mismo repetidos una y otra vez sistemática y, peor aún, sintomáticamente) como principal inspiración y modelo y la picardía lazaresca como leve hilo conductor de los acontecimientos, todo esto bañado con una fuerte crítica a la prensa en particular y a las actuales estructuras de poder cuyas jerarquías se hunden en la corrupción que alimenta el dinero negro, los sobornos, la estafa y la mentira hasta dejar indefenso al ciudadano ante unos intereses oscuros de quienes se refugian y esconden tras los hilos de marioneta con los que manejan el devenir social como grandes y ocultos culpables de la situación generalizada por la que pasa no ya España, sino todo Occidente como conjunto cultural. Tiempo, espacio y personalidad se funden, separan, distorsionan, deformar, aparecen y desaparecen a placer para mostrar metafóricamente la aparente aleatoriedad difusamente dirigida que confunde y engaña a la ciudadanía y que el lector podrá experimentar en primera persona para finalmente acabar perdido en la terrible posibilidad de una locura que, de increíble, potente y cegadora, parece escapar de nuestras manos fluyendo entre los dedos sin remedio y alimentado nuestra impotencia y hacerse con el poder de nuestra mente y nuestro sentidos para dominarlos íntegramente. Una versión moderna del 1984 orwelliano que sustituye la presión exacta, aplastante y constante del poder político amparado en la propaganda por el control absoluto, difuso, oscuro, inexpugnable y aparentemente azaroso del poder económico apoyado en las estructuras de información que desinforman por colapso. La sociedad ha pasado de estar inadecuada y pasivamente poco informada a estar peligrosa, interesada y activamente mal informada por medios que tratan de manejar su voluntad y captar su atención para guiarla hacia las direcciones que otros desean con la consiguiente pérdida de decisión de la atención voluntaria que ello conlleva y que interesa a ciertos agentes sociales; ahora, con más información, se es paradójicamente menos libre porque ésta está más contaminada de mentiras que antes y de esta forma la sociedad se hunde en la desidia propia de quien cree saberlo todo y no conoce en realidad nada porque su conocimiento trata de cosas vanas y su sabiduría se sustenta sobre bases podridas y corruptas que sólo ansían el control total. Así es como la libertad y la comodidad atacan a la sociedad y la hacen menos libre y menos consciente del mundo y de sí misma como en la distopía huxleysiana del mundo feliz. Esta novela es, al fin, una síntesis conjunta de muchos puntos de vista contrapuestos y complementarios que surge necesariamente de la oposición hegeliana tesis-antítesis aplicada al modelo social contemporáneo.

Dirección para leer el fragmento:

http://www.nextchap.com/web/seccion/pagina/contenido/plantillas/paginas/libro.php?id=52

Comentarios

  1. Mabel

    18 septiembre, 2014

    Me gustan tus reflexiones ante lo que estamos viviendo, muy interesante, un abrazo y mi voto desde Andalucía

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