Viaje al paraíso

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Mi vida cambió el día en que decidí dejar mis vacaciones en manos del destino. Llegaron por fin mis merecidos días de descanso. Este año tenía claro que me iría sola, nada de viajes colectivos con singles. Este año no, quería disfrutar de la soledad, después de pasar todo el día trabajando en una oficina de turismo necesitaba perderme sola. Tenía ganas de disfrutar la vida.

Así que me dirigí a la agencia de viajes y le dije a la chica que me eligiera ella un destino paradisíaco  y tranquilo. La chica, después de consultar varios catálogos, decidió mandarme a Las Islas Maldivas, un paraíso tropical bañado por las cristalinas aguas del Océano  Índico ¡Genial elección!

Desde siempre me habían llamado la atención los viajes exóticos. Las Maldivas eran un destino que me gustaba especialmente. Y no sé por qué, ya que ni tan quisiera era capaz de ubicarlas en el mueble bar que en forma de mapamundi, adornaba el salón de casa.

Sin perder tiempo, preparé las maletas y al aeropuerto. Después de casi trece horas de vuelo llegaba  al Resort elegido. Un verdadero paraíso entre palmeras de coco y playas de suave arena blanca.

Me acompañaron hasta mi suite… Después de descansar y aprovechando las temperaturas,  disfruté tomando baños de sol. Mi piel adquirió ese tono caramelo que hacia juego con mis ojos color miel.

Llevaba dos días repitiendo  el mismo ritual: baños de sol, baños de agua cristalina y relajantes veladas. Esa noche, viendo que todavía era pronto para la cena, decidí darme un baño en el jacuzzi. Al salir me encontraba  en un estado de relax total. Me tumbe en la cama y, de repente, comencé a sentir un calor interior muy fuerte, una excitación irrefrenable.Empecé acariciar  mis pechos, mis manos fueron bajando en busca de mi sexo, todo sucedió muy rápido, llegue al orgasmo mientras  imaginaba sobre mi cuerpo al hombre ideal para mí, recorriendo con su boca toda mi geografía corporal. Ya más relajada, dejé de soñar despierta y me dispuse arreglarme.

Me puse un top blanco en lugar de sujetador, libre de tiras, una blusa azul turquesa ancha sin botones anudada a la cintura, que dejaba ver mi ombligo y el moreno que el sol de las Islas me había regalado. Me enfunde una falda de licra color marfil con una raja generosa en el lateral y  mis sandalias de tacón alto y fino. Para acabar, una pulsera ancha color turquesa, un anillo a juego y unos pendientes largos y finos… Lista para cenar como una reina y para lo que quisiera venir después… La cena fue como el resto del complejo, de ensueño.

Tras los postres, deliciosos, salí a disfrutar de la tranquila noche maldiva, me senté a tomar algo en una de las múltiples terrazas que ofrecían las exóticas playas.

La  dosis extra de sol sobre mi cuerpo, mis piernas torneadas y mis rubios cabellos, encendían las miradas de  los hombres. Las Maldivas, al fin y al cabo,  no son un destino de jóvenes ávidos de botellón, más bien es para matrimonios situados o, en los más de los casos, de hombres acompañados de esas jovencitas exuberantes que miden el amor por el tamaño de la cartera del “Hombre amado”.

Todo era perfecto, la brisa del mar, la música, una copa en las manos y el contacto de mis pies desnudos sobre la fina arena. Tan solo la luz de una preciosa luna llena iluminaba el lugar. Fue entonces cuando…— “Perdón señorita, se le ha caído la tarjeta de la habitación”. —dijo tras de mí  una voz sensual de hombre. Al girar la cabeza me encontré con él. Un hombre alto, de fuertes brazos y espalda ancha; Su piel morena hacía juego con sus bonitos ojos y su pelo, negros como el azabache. Vestía con un pantalón de lino en tono tierra y una camisa blanca que resaltaba su tez morena.

Yo, ruborizada, solo acerté a decir gracias y sonreír. Los dos nos mantuvimos la mirada, yo creo que ambos esperábamos a ver quien se lanzaba. Fue él quien, sonriendo, dijo…

— “¡Vaya señorita se ha puesto colorada pese al moreno de su piel!¿ha dejado algo de sol para los demás?… Hola, me llamo Daniel.

—“Sí, he dejado algún rayo de sol para mañana, jajajaHola, yo me llamo Natalia”.

—“Entonces, con tantos baños de sol, supongo que estás aquí de vacaciones”.

—Sí, así es. Quería escapar de la rutina y se puede decir que el destino me trajo hasta aquí… ¿Y tú? ¿Que te trae a las Maldivas?

—Trabajo como fotógrafo para una revista de moda y actualidad. Estoy aquí para hacer un reportaje sobre la isla. Tenía que haber venido otro compañero pero le surgió un problema familiar y  yo, al estar solo, no tenía inconveniente en sustituirlo. Bueno, ya que casi por accidente nos hemos cruzado ¿te parece bien si te invito a una copa?

—Si claro, me parece genial.

Allí sentados en un ambiente ideal pasamos horas hablando. Su perfume exótico y tropical me incitaba a besarlo. La perfección no existe, solo está en los ojos de quien nos mira, por lo que yo lo veía perfecto: inteligente, educado, voz sensual y un cuerpo trabajado, a la vez que su mirada denotaba que era un hombre con muchas historias vividas y  con mucho carisma. Daniel me acompaño hasta mi suite. Se despedía de mí con un beso y al contacto de nuestra piel, pasó lo inevitable, lo que los dos esperábamos. Nos besamos, lo deseaba y él a mí. Arrastrados por la pasión nos dirigimos hacia la cama. Lentamente nos desnudamos el uno al otro mientras acariciábamos nuestros cuerpos.

Sus fuertes manos recorrían mi cuerpo, acariciaba mis pechos mientras besaba mi cuello, besos cálidos y húmedos, mi piel se erizaba y mi cuerpo ardía. Su lengua bajaba por mis curvas hacia mi sexo mientras yo me dirigía  al suyo.

Disfrutamos del sexo oral hasta llegar al límite, el placer que él me hacía sentir era increíble, Daniel sabía muy bien cómo hacer disfrutar a una mujer. Susurraba en mi oído bellas palabras que me hacían suspirar por él….”Me encanta sentir la calidez de tu boca, tu  lengua en mi cuerpo”; “Soy un lobo solitario que ha caído en las redes de una preciosa princesa embrujadora”; “Te haré un edredón de besos para que te cubras siempre con él y yo con los tuyos”… Y acabó dentro de mí, mientras yo me derramaba en torno a él. Deseaba que aquella noche no acabara jamás. Así que hicimos un inciso y preparé el jacuzzi.

Una vez allí, entre burbujas, nuestros cuerpos desnudos y ávidos de sexo jugaban a rozarse bajo el agua. Mientras escuchábamos una preciosa melodía…

http://www.youtube.com/watch?v=Dl1FnycngW8&feature=player_embedded#!

Sus dedos acariciaban  mi sexo y me hacían gemir de placer. Mordisqueaba mis pezones con suavidad mientras yo me abrazaba a él. Sus fuertes manos me cogieron por las caderas, me elevaron ligeramente y sentí su sexo erecto entrar de nuevo suavemente en mí. Disfrutaba como nunca, me movía sobre su sexo en pequeños círculos, bailaba sobre él al ritmo de la música y miraba sus ojos, me excitaba  ver como disfrutaba. Volvimos a la cama, húmedos, de agua y de placer, continuamos descubriendo nuestros cuerpos con  diferentes posturas sexuales. Me dejaba llevar…

De espaldas, mientras él se abrazaba a mí, nuestros cuerpos encajaban a la perfección. Mientras me penetraba me acariciaba con suavidad el clítoris, me hizo llegar a un intenso orgasmo otra vez. Yo necesitaba más…lo tumbe boca arriba y colocándome sobre él le fui besando muy despacio hasta llegar a su sexo, le masturbe con mis pechos hasta que la excitación era tal que ya no pudimos parar.

Subí a besarle los labios, a abrazarle tomándole por el cuello. Se incorporó y me abrazó con fuerza, de un impulso se arrodilló y quedé en sus brazos…me besó la boca, el cuello, los hombros y buscó mi espalda para con su lengua dibujar una perfecta línea recta sobre mi columna…

Yo, tumbada boca abajo, sentía la humedad de su lengua y me erizaba la piel…me tomó por la cintura e hizo que me colocase sobre mis rodillas…me ofrecí…le regalé todo el fruto de mi condición femenina…era toda suya. Me penetro con fuerza, se desato toda la pasión…mis gemidos aumentaban con cada embestida pidiéndole más y más…Juntos llegamos al clímax.

Acabamos extenuados el uno en brazos del otro, besándonos como culminación de una noche maravillosa… Disfrutando el momento sin pensar en que sucedería al despertar.

Aunque en el fondo yo sabía que un lobo solitario y una aventurera accidental, no despertarían juntos más allá de unas pocas mañanasLas que durase el viajeNuestro viaje al paraíso.

Comentarios

  1. Nelo

    12 octubre, 2014

    Un viaje al paraíso que muchos desearan. Muy bien narrado, Luna… hasta casi me olvido de donde estaba en este momento: haciendo de carpintero en casa, jaja. Se te da bien este tipo de narrativa, que tratas con elegancia y sutileza sin olvidar ningún detalle.
    Se te olvidaron algunas tildes (cambió, al principio, y un par más ya avanzado el relato), aunque en las tildes uno casi no repara pues se abstrae leyendo.
    Abrazos!

    • 1000Luna

      12 octubre, 2014

      Hola, Nelo. Muchas gracias por tu comentario y por tus apuntes, que ya sabes que te lo agradezco. Y bueno, que a un escritor como tú le guste mi relato pues es todo un lujazo. El «cambió» ya le he rectificado, soy malisima para las tildes 🙂

      Besos, amigo.

  2. Ubaldo_Ugarte

    12 octubre, 2014

    Me gustó el clímax. El erotismo muy bien tratado y el cuento brillante. Saludos y mi voto.

    • 1000Luna

      12 octubre, 2014

      Muchas gracias, Ubaldo. Te agradezco tu lectura y comentario. Me alegra que te haya gustado.
      Saludos.

  3. Mabel

    12 octubre, 2014

    ¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

    • 1000Luna

      12 octubre, 2014

      Hola, Mabel. Muchas gracias 🙂 Un abrazo para ti.

  4. VIMON

    12 octubre, 2014

    Qué gusto tenerte de regreso, amiga, y con un relato tan lleno de erotismo y tan bien escrito. Mi voto y un afectuoso saludo.

    • 1000Luna

      12 octubre, 2014

      Hola, Vimon. Muchas gracias por tus palabras, tú siempre tan amable.
      Un abrazo.

  5. Enrico_Auditore

    21 octubre, 2014

    Olvide que estaba en mi trabajo, realmente me puso a volar la imaginación y me causo algo más, un poco incómodo pero placentero. Excelente relato, pude ponerme en el punto de vista de él y ella.

    • 1000Luna

      26 octubre, 2014

      Muchas gracias, Enrico. Siento el mal momento que te causo ^_^ Saludos.

  6. DavidRubio

    22 octubre, 2014

    Has subido unas décimas la temperatura de este cálido otoño, Verónica. Con tu relato, nos has dado una vuelta por el paraíso. Un abrazo ¡y portada!

    • 1000Luna

      26 octubre, 2014

      Hola, David. Muchas gracias por tu lectura y comentario. Un fuerte abrazo.

    • 1000Luna

      29 octubre, 2014

      Muchas gracias, Malmuiselle. Me alegra que te haya gustado. Un saludo.

  7. Orfeo

    8 noviembre, 2014

    Te ha quedado un estupendo relato.

  8. J.Stark

    6 abril, 2015

    La de tiempo que no me metía en la página y fíjate lo que me encuentro…¡vaya relato chica! ¡Qué bien narrado! Explícito pero nunca soez. Me encantaría tener un jacuzzi, pero de agua fría 😛 Besotes

    • 1000Luna

      22 mayo, 2015

      Hola Javi. Muchas gracias amigo. Disculpa la tardanza pero yo tampoco entro en la página y no me había llegado el aviso de comentario. Un abrazo enorme.

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