Once de la noche de un miércoles de octubre. Un día tan aburrido como cualquier otro. Estoy sola en casa. Nada interesante en la televisión y pocas ganas de hacer algo útil, así que me enfundo las mallas de lycra, las zapatillas de deporte y salgo a correr un rato por la calle.
No hace mucho frío y, sin embargo, no hay nadie. Los parques y las aceras están vacíos, ni personas ni animales. Es como si hubiera llegado el invierno y todos estuvieran resguardados al abrigo del calor hogareño. Menos yo, que parezco la única superviviente de un ataque nuclear.
La soledad del entorno y el ritmo tranquilo de mi carrera me permiten ir fijándome en todo lo que voy encontrando a mi alrededor. Descubro rincones en los que, con las prisas del día a día, nunca había reparado: obras, pequeños desperfectos, nuevo mobiliario urbano, nuevos negocios…Entre ellos, un gimnasio. Me parece que alguien ha tenido, por fin, una buena idea. Un gimnasio en el barrio que esté abierto a estas horas es cómodo para alguien como yo que siempre termina tarde de trabajar. Decido acercarme a echar un vistazo…
Entro y todo me parece demasiado en calma. No se advierte el bullicio típico de un sitio como éste, no se oyen voces ni música pero las luces están encendidas. No hay nadie en recepción. ¡Qué raro es todo esto! Avanzo por un pasillo sin cruzarme con nadie y al fondo descubro una sala. La puerta está entreabierta y me asomo.
En el centro hay un chico haciendo unos movimientos extraños con pies y manos. Viste un quimono blanco impoluto atado con un cinturón negro. Está muy concentrado y no advierte mi llegada. Le miro embelesada porque me resulta armoniosa la cadencia de su cuerpo e imagino como serán esos músculos que tan bellamente se mueven.
No sé cuánto tiempo pasa hasta que termina sus ejercicios y se da cuenta de que yo estoy aquí.
- Hola, ¿qué haces ahí?
- Lo siento -contesté- vi la puerta abierta y entré en busca de información.
- La chica de recepción habrá olvidado echar la llave. Cerramos a las once pero suelo quedarme un rato para hacer unos ejercicios de relajación. Perdona, no me he presentado. Soy Daniel, monitor de judo.
- Hola Daniel, soy Ana.
- ¿Qué información buscabas? Lo mismo puedo ayudarte.
- No sé, horarios, actividades, esas cosas…
- Pues me temo que tendrás que volver mañana. Yo solo puedo informarte de mis clases.
- ¿Judo? No es lo que más me apetece.
La verdad, pienso para mis adentros, es que nunca he pensado en aprender judo … hasta ahora. Este profesor es un hombre muy atractivo.
- Judo, defensa personal… ¿Me dejas convencerte de lo contrario?- pregunta a la vez que me guiña un ojo-
- Inténtalo
Me pide que le acompañe hasta la zona de taquillas donde abre una para sacar lo que supongo es otro quimono, que me entrega.
– Allí tienes los vestuarios. Cámbiate mientras me acerco a cerrar la puerta. Te espero en el tatami.
Mi cara ha debido ser todo un poema porque añade con sonrisa burlona
– La sala de antes
Me ha dado un quimono que me está un poco grande y un cinturón negro como el suyo. A esto se le llama empezar desde lo más alto.
Antes de salir, me miro al espejo y me veo atractiva, me gusta el efecto visual de las rojas uñas de mis pies junto al quimono blanco.
Cuando llego al tatami Daniel ya está preparado. Me hace señas para que me acerque y me empieza a hablar mientras me coloca correctamente el cinturón.
- Lo primero que deben hacer los combatientes o el alumno y su maestro es saludarse. Así.
Y hace una especie de reverencia que imito.
- Ahora te voy a explicar algo que quizá no sepas. Judo significa “camino de la suavidad”. Y así, suavemente, voy a ir mostrándote algunos movimientos. Otra cosa, al quimono aquí lo llamamos judogui.
Mientras habla se mueve a mi alrededor. Tiene una voz aterciopelada que hace cosquillas en mi piel cuando se acerca.
- Lo importante -sigue explicándome- es no ofrecer resistencia. No tengas miedo. Confía y déjate llevar porque, en caso contrario, será tu propia fuerza la que te hará daño, ¿entendido? Empezaré siendo Tori, el que ataca. Tú serás Uke, la que recibe. Luego cambiaremos los roles. Debes mantener una posición estirada y relajada a la vez. Abre ligeramente los pies – me ordena acercando su pierna entre las mias- relaja los hombros y las rodillas, flexiónalas un poco y mantén el abdomen tenso. Relaja los brazos también, déjalos caer y abre las manos
Mientras me indica las posiciones, sus manos marcan las partes de mi cuerpo que va nombrando. Tiene unas manos suaves y firmes a la vez. Me gusta su tacto.
- Empecemos, ¿preparada?
Asiento. Entonces, se pone detrás de mí y pasa su mano izquierda por debajo de mi cuello agarrándome el judogui por la solapa, casi en el hombro derecho; al mismo tiempo rodea mi pecho con su mano derecha y me agarra la solapa izquierda. No sé si es el miedo a lo desconocido, a no saber en qué puede terminar este movimiento, el roce de su mano en mi pecho o la agradable sensación de tener este cuerpo musculoso tan cerca del mío, pero mi corazón late apresuradamente. Atrae mi espalda sobre su pecho y noto sus latidos igualmente rápidos, desliza las manos y, cuando creo que hasta aquí ha llegado mi vida, que voy a morir estrangulada… me suelta. En ese momento, al dejar de notar su fuerza, noto como mi sexo se humedece.
Sigo nerviosa. Ahora todavía más. ¿Qué pensaría de mi si supiera que estoy tan excitada?
- ¿Qué te ha parecido? – como no contesto añade – Vamos a por otro.
Me pide que me tumbe en el suelo boca arriba. Me agarra el cinturón por encima del abdomen, me abre las piernas con sus codos y se aproxima entre ellas. Su sexo y el mío se rozan y noto su erección. Me alegra comprobar que no soy la única a la que esta improvisada lección le ha despertado la libido.
Ahora sugiere que sea yo Tori y que ponga mi pierna por encima de su cuello. Así lo hago. Luego debo estirar de su brazo pasándolo por entre mis piernas. Esto ya es superior a mis fuerzas e instintivamente muevo ese brazo para rozarme con el. Estoy mojada y él ya lo sabe…
Permanecemos así unos segundos que se me hacen largos.
- ¿Preparada para luchar?
Pongo cara de estupor y él continúa
- Intenta inmovilizarme. Utiliza tus piernas, tus brazos , todo tu cuerpo… ¡Vamos!
Durante un buen rato intento hacer lo que me ha pedido, sin conseguirlo. Mientras tanto, nuestros cuerpos se rozan, se juntan, se separan, ruedan, … encendiéndose cada vez más. De repente quedo tumbada sobre él en un intento de impedir su movimiento, sonrío por la satisfacción de haberlo conseguido al menos una vez y, en una décima de segundo, me ha dado la vuelta y me encuentro tumbada con la espalda en el suelo. El quimono descolocado, abierto, retorcido, mojado, sucio… El encima de mí, sujetándome los brazos con su mano a la altura de mi cabeza. Mi respiración se acelera, una corriente eléctrica recorre mi cuerpo arriba y abajo, desde mi sexo a mis pechos. Me abandono, cierro los ojos y noto como empieza a besar mi hombro, mi cuello.. Me estremezco. Continúa lamiendo suavemente mis pezones que le responden hinchándose y endureciéndose todavía más. Sigue bajando, su lengua juguetea con el piercing de mi ombligo. Suelta mi manos pero sigo sin moverme. Desata el pantalón, roza la tira del tanga y, ayudado por su lengua, va bajando despacio hasta llegar a mi clítoris hinchado, a punto de estallar. Los latidos de mi corazón se proyectan en mi vagina que, completamente mojada, se abre para recibir un magnífico pene erecto. No aguanto más, dos embestidas y exploto en un orgasmo de locura. El sigue moviendo sus caderas, entrando y saliendo de mi y, al empezar a sentir las sacudidas más rápidas, mi cuerpo vuelve a reaccionar y le acompaño con un nuevo orgasmo que me deja completamente exhausta.
Quedamos tumbados en el suelo sin decir una palabra, intentando recuperar el ritmo de nuestra respiración. Giro mi cabeza, le miro y sonrío. Es el único músculo que puedo mover.
Después de un rato, consigo levantarme y dirigirme a los vestuarios. Necesito una ducha. Me encanta la mezcla ácida de olores que impregna el ambiente pero me urge una ducha para desentumecerme. Abro el grifo, apoyo mis manos y mi frente en la pared y dejo que el agua caiga sin descanso sobre mí.
No sé cuánto tiempo he estado así cuando noto su cuerpo masculino apoyado sobre mi espalda. No le he oído llegar … Su boca recorre mi cuello, sus manos me cogen por la cintura…. Reacciono instintivamente dándome la vuelta y volviendo a buscar su boca.
Hoy no sé cuándo llegaré a casa. Esto ha vuelto a empezar…..





Mabel
Me ha gustado el Cuento, un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenida
MJesusMarin
Gracias Mabel. Un abrazo.
Txentxo
Enhorabuena. Todo un éxito. Mi voto tuyo siempte
MAJEMACA
Gracias Txentxo. El mio es tuyo
Heraldo
Mmm que relato me ha encantado
MAJEMACA
Gracias Heraldo. Un saludo
Patxi-Hinojosa
Espléndido relato, amiga Majemaca, que consigue lo que se propone, que nos situemos mentalmente en la escena y la vivamos con los protagonistas. Muy bien narrado, me ha encantado. Mi voto y un muy cordial saludo.
MAJEMACA
Gracias Patxi por tu comentario y tu voto. Un saludo
Lu.Hoyos
Buen relato. Bienvenida y mi voto.
MAJEMACA
Gracias Lu. Un saludo cordial
Moises Muniz
Muy bien narrado, erótico de sobra; de alguna manera me ha motivado a desenpolvar mi kimono y volver al tatami.
MAJEMACA
Me alegra haberte despertado tu afición dormida. Gracias por tu comentario Moisés. Un saludo
Jordi.Escrihuela
Buf Majemaca! Dan ganas de aprender yudo. Qué bueno. Me has hecho estremecer. Un placer leerte, de verdad. Sigamos…
Ah! Mi voto número 20 para ti.
Un abrazo
MAJEMACA
!!!Gracias Jordi!!!
Enguayabada
Muy bien narrado. Me gustó mucho. Ya veo porque tiene tantos votos. Felicitaciones y mi voto va por ti.
MAJEMACA
Muchas gracias. Saludos
Blanche
Más que genial
Una redacción impecable, aunque lo comento primero para parecer una chica normal, pero la verdad es que lo primero ha sido una excitación…ufff
Muy bien descrito. Me encanta
Mi voto, y mi invitación a que vengas…a leerme.
Seguro que tus comentarios serán muy instructivos
MAJEMACA
Gracias Blanche. Te sigo. Saludos
Jonio
Buen relato. La vida está llena de casualidades y este relato argumenta un magnífico encuentro, Felicidades.
MAJEMACA
Gracias Jonio. Efectivamente un encuentro y una situación inesperada. Saludos
Sasa
Genial. Consigues poner al lector en situación, dibujar el ambiente, el clima de la escena, y todo ello con una prosa sencilla, nada barroca. Tienes mi voto desde Canarias…y te sigo de cerca.
MAJEMACA
Gracias Sasa por tu tiempo, tu comentario y tu voto. Un saludo
Samuel.Sebastian.Holden.Bramah
Fantástico!! Excelente ritmo y un final muy bueno, como los que me gustan, dejando que la imaginación vuele y cree.
Un abrazo!
MAJEMACA
Muchas gracias Samuel. Que la imaginación vuele…… Un abrazo!!
Takeo
Me ha gustado Majemaca, muy erótico y muy vivido, una experiencia para soñar y para votarte.
Dos cositas: En dos párrafos seguidos, el dialogo es de la misma persona. Y hay un “su pecho” que creo es “mi pecho”
Un saludo
MAJEMACA
Pues tienes toda la razón!! Un millón de gracias. Un saludo
JAVIDIOS
Excelente ritmo con un lenguaje bien trabajado. Enhorabuena y voto para el relato.
MAJEMACA
Gracias por tu tiempo y tu voto. Un saludo
El_tequesquite
Logras encender sensaciones con tu relato. ¡Felicidades!
MAJEMACA
Gracias Tequesquite. No siempre se logra lo que se pretende. Me alegro que tú pienses que acerté. Un saludo
guadiana
Un saludo Majemaca . Por supuesto que tienes mi voto. Me identifico con tu forma de narrar, de sentir y provocar sentir, tu vivencia o tu fantasia.
Te sigo. Un saludo
Manger
Excelente narración con la que te has estrenado, Majemaca. Mis felicitaciones y un cordial saludo.
MAJEMACA
Gracias Manger. Espero que ésta sea solo la primera de muchas. Un saludo
David-José
Hola MAJEMACA lo prometido es deuda. Un relato muy bueno. Resulta interesante el contraste que existe en la narración, tu pluma permite observar todo lo que ocurre en silencio. A veces considero que existen personas que no saben estructurar los diálogos largos, en tu caso no fue así, eran necesario para dar más realismo al acción. Te felicito y tienes mi voto desde Venezuela.
MAJEMACA
Mi agradecimiento. David José, por haber empleado tu tiempo en leer y comentar mi relato. Aprendo mucho con vuestras apreciaciones. Por supuesto, también agradezco tu voto.. Saludos desde España.
Joelske
Vaya, tu relato ha puesto el listón muy alto. Me encanta. Va mi voto y saludos desde Puerto Rico…
gus-fito
muy bueno, meja-prendido de alfa -omega-limpio y con gran altura.un abrazo kises—
Iván.Aquino L.
Buen cuento. Te doy mi voto. Saludos.