La maldición de la lujuria

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En mi familia pesaba una especie de maldición que afectaba a cada hijo varón que nacía en primer lugar. Cuando llegaba a la pubertad, lo más importante para ellos era satisfacer su exagerado deseo sexual con cualquier mujer que tuviera la edad suficiente para follar. Hasta donde me contaron, mi bisabuelo se casó cuatro veces en menos de diez años y no había sido capaz de mantener una pareja estable; mi abuelo, que era capitán de barco, se había acostado con más de la mitad de las camareras del crucero del que se encargaba de pilotar, por eso mi abuela se tiró del ático donde vivía. Y mi padre se comprometió dos veces con dos mujeres distintas y se casó una vez intentando no cometer los mismos errores que sus antepasados fracasando dos años después cuando su mujer, mi madre, lo pilló in fraganti en el baño de su despacho de abogados con la sexi secretaria que tenía entonces.

Por gracia de Dios o mejor dicho del viejo Diablo, daba la casualidad que a los primogénitos nacían bellos y cuando llegaban a la pubertad se hacían realmente atractivos difícil de resistírseles.

Para qué decir que mi familia era numerosa, mi abuelo había tenido once hijos, cinco de ellos eran de la madre de mi padre y los demás de varias mujeres distintas, y yo misma vivía con dos hermanos y tres medio hermanas.

A pesar de haber nacido primogénita todos pensaron que a mí no me caería la maldición ya que al ser mujer teóricamente me libraba y por lo tanto fue un alivio para todos. Pero como hacía decenios que no nacía una mujer en primer lugar no intuyeron que el mal también se había apoderado de mí.

Recuerdo cuando me di cuenta de que estaba maldita. Me había encerrado en el baño del instituto porque un dolor fuerte me había atacado  en el bajo del vientre y quería vomitar o simplemente gemir un poco sola para poder aliviarme de alguna manera. Con gran sorpresa unos minutos después cuando ya me disponía a irme, me percaté del recorrido de una gota de sangre en el interior del muslo: la regla. Suspiré resignada y saqué mi móvil para llamar a alguna amiga benévola que acudiera para que me ayudara. Como no contestaba, maldiciéndolas a todas me disponía a hacer una chapuza, intenté envolver las braguitas en papel higiénico para que me hiciera de una compresa temporal hasta llegara a clase y se las pidiera directamente a alguien. Estaba haciéndolo cuando oí que entraba alguien porque tosió, en circunstancias normales no me hubiera importado pero la tos era de un chico. Abrí la puerta un poco para ahuyentarlo enfadada cuando nuestras miradas se encontraron y no sé qué le dije que ya lo tenía dentro de ese cubículo apestoso, con estúpidas firmas de niñas bobas en las paredes.

Me agarró de la cintura y apretó la boca contra la mía, jadeamos juntos… pasó el tiempo…

-¿Qué hacías aquí?-le pregunté cuando terminamos.

-Es que en el cuarto de las niñas es el único que ponen espejo.

Fue la experiencia más asquerosa que recuerdo, ya de por si había sangre cuando me penetró hubo aún más y acompañada de un dolor que se me hizo eterno.

No recuerdo su nombre pero aquel pobre muchacho que fue buscando un espejo fue el que me quitó la virginidad.

Apenas recuerdo de mi primer novio, ni del segundo y menos de los que siguieron al tercero. Para mí solo eran instrumentos con los que aliviar mi sed de deseo. No podía mantener ni una sola relación estable, mi récord fue con un poeta que me trató realmente bien pero que lo estropeé cuando me tiré a su amigo.

Era fácil atraer, primero mantenía la mirada atenta a mi víctima del día y luego dejaba todo a manos del destino. En menos de diez minutos se había acercado y me insistía en invitarme a una bebida y a conocer mi nombre.

Tengo treinta y cinco años, un divorcio, una hija que apenas veo, sin novio y sin amigas. Nadie ajena a la familia entiende realmente mi problema, todos creen que es ninfomanía pero es mucho más distinto…

Yo nunca estaré satisfecha hasta que me acueste con el mismísimo Lucifer.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de

    Orfeo

    26 noviembre, 2014

    Mientras llega Lucifer, las historias del bisabuelo y de ese capitán de barco parecen muy atractivas, no se te ha ocurrido contarlas.

    • Imagen de perfil de María

      María

      27 noviembre, 2014

      No las veía muy importantes en el núcleo del relato, sólo quería captar la sensación de la protagonista. Gracias por el comentario, un beso.

  2. Imagen de perfil de Txentxo

    Txentxo

    26 noviembre, 2014

    María, creo que este microrelato deberías colocarlo, también en el concurso de eróticos. Tiene ese punto de morbo que le pones muy alto. Y como relato excepcional. una buena o mala tradición en la familia, según se mire. Mi voto y te sigo. Y si quieres leer un poco más, búscame.

    • Imagen de perfil de María

      María

      27 noviembre, 2014

      Muchas gracias. Pensé en dejarlo en el concurso de relatos eróticos pero prefiero experimentar un poco mas en Falsaria, seguir publicando mis relatos y más tarde en el siguiente concurso competir. Un abrazo.

    • Imagen de perfil de María

      María

      27 noviembre, 2014

      Y por supuesto que te leeré, te dejaré mi huella :)

  3. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    26 noviembre, 2014

    Interesante relato, muy bueno María. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

    • Imagen de perfil de María

      María

      27 noviembre, 2014

      Muchisimas gracias, otro abrazo desde Andalucía :)

  4. Imagen de perfil de Luis

    Luis

    26 noviembre, 2014

    Vaya!!! Me has sorprendido realmente. Muy bueno.

    • Imagen de perfil de María

      María

      27 noviembre, 2014

      Muchas gracias :) espero que me sigas leyendo.

  5. Imagen de perfil de DavidRubio

    DavidRubio

    26 noviembre, 2014

    Me ha gustado como retuerces el cliché de que solo los hombres somos unos salidos. Esa es la fuerza de este relato, el punch de quebrar un tópico y narrarlo con fluidez. Un abrazo

    • Imagen de perfil de María

      María

      27 noviembre, 2014

      Me encantan tus comentarios, exactamente era lo que intentaba hacer, quería darle “comicidad” al sexo y sobre todo al cliché de que las mujeres no seamos unas salidas. Todos los somos, mala o buenamente. Abrazo.

  6. Imagen de perfil de

    Blanche

    27 noviembre, 2014

    Tienes toda la razón. Ya es hora de que las mujeres también hablemos claro.
    Siempre nos cuelgan la etiqueta de ser seducidas. Y en algunas ocasiones, podemos también querer llevar las riendas.
    Las riendas que siempre manejamos, pero de una forma más clara.
    Me gustas. te voto
    Y te invito a venir…
    http://www.falsaria.com/2014/11/el-ascensor-2/

    • Imagen de perfil de María

      María

      27 noviembre, 2014

      Así es, no basta con hablar del feminismo, hay que hablar sobre los diferentes aspectos de la vida que nos condenan desde hace mucho tiempo y que aún nadie habla de ello. Gracias por tu comentario y leeré tus textos, espero que sigamos leyéndonos. Un beso.

  7. Imagen de perfil de VIMON

    VIMON

    27 noviembre, 2014

    Buen relato, María. Saludos con mi voto.

  8. Imagen de perfil de STRIKE

    STRIKE

    27 noviembre, 2014

    Muy bueno. Me gusta sentir un tortazo cuando leo un microrrelato o un relato breve….sigue escribiendo….

    • Imagen de perfil de María

      María

      28 noviembre, 2014

      Muchísimas gracias por tu comentario :)

  9. Deb

    28 noviembre, 2014

    ¡Te felicito!, me ha gustado mucho leerlo. Espero poder leer más cosillas tuyas. Un saludo y mi voto.

    • Imagen de perfil de María

      María

      28 noviembre, 2014

      Muchísimas gracias por tu comentario, espero que me sigas leyendo. Un beso.

  10. Imagen de perfil de JAVIDIOS

    JAVIDIOS

    28 noviembre, 2014

    Ardiente relato que encantará a Lucifer cuando la protagonista lo encuentre. Voto y aplausos.

  11. Imagen de perfil de Gusadro

    Gusadro

    30 noviembre, 2014

    De nuevo leo otro relato. ¿Qué más decir? Sensacional… En serio, con esta edad y con lo que escribes… Si tienes más material pues publicalo paulatinamente en Falsaria, casi todo lo que he leído esta sobre la valla de lo espectacular. En este como dijo David: nos reivindicas un poco, pero más allá de eso es la fluidez de tu relato lo que aún no me hace creer tu edad real: tu talento parece por lo menos trabajado. Independientemente de ello, genial, muy bien planteado, muy bien narrado, con su ligero toque de pasión y desesperación. Un fuerte abrazo, que sigan los textos como estos, y mi voto.

  12. Principe Negro

    1 marzo, 2015

    El relato prometía más. Debes aprender el uso del lenguaje literario, pues el usado en el téxto es muy pobre. El relato es abrupto, tal parece que te apresuraste al escribirlo. El inicio es muy trillado: “En mi familia pesaba una especie de maldición que afectaba a cada hijo varón que nacía en primer lugar. ” .

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