Bicromático

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-¿Y ahora qué?

¿Os habéis preguntado qué pasa con los personajes de las historias una vez que se acaban? ¿Las discusiones matrimoniales de Harry Potter? ¿La vejez con Alzheimer de Superman? ¿La hija bala perdida de Katniss?

Es esa sensación que se tiene al cerrar la tapa de un libro y saborearlo. Valorar si nos ha merecido la pena leerlo o no, juzgar nuestras partes favoritas, evaluar finales alternativos… Sin darnos cuenta, cuando se cierran episodios de nuestra vida sucede lo mismo. Para alguien cuya personalidad no ha variado mucho en diez años, puede resultar costoso evaluar cuándo pasó de niña a adolescente y de adolescente a adulta.

He probado todas las cosas que se supone son de mayores, y de ellas la única que me ha gustado ha sido el amor en su sentido más amplio. He visto adolescentes fumar, drogarse y beber alcohol hasta perder el conocimiento; mentir a sus padres, ir a fiestas para adultos y tener sexo de una noche en cualquier esquina. Yo nunca he querido saber cómo debían de sentirse para acabar así… Yo mi madurez la demostré estudiando… dibujando y creando cuentos. Aún me gustan los dibujos animados, aún me gustan los peluches. Pero no quiero renunciar a ver asomar una cabellera dorada y una piel blanca entre mis sábanas.

-La verdad es que no lo tengo claro… He estado pensando… ¿Cómo puede acabar esto?

-Hay muchas opciones. -contesta la gran bola de fuego.

-Lo sé, pero, ¿qué es lo que quiero?

Qué es lo que quiero ahora… Mirando hacia el final de la carretera, atenta de no sobrepasar los 120 kilómetros por hora, tratando de no pensar en nada… Las montañas nevadas del invierno dan la bienvenida a un dulce pero melancólico diciembre. Porque tengo el carnet, porque tengo algo de dinero, porque mis notas pueden ser muy buenas y porque, con suerte, me voy a ir.

-Me voy a ir…

Un sabor agridulce corre por mi garganta. En cuanto descubrí que mi mundo era mucho más grande que el pueblecito en el que había pasado lo que quedaba de mi juventud, supe que podía buscar mi lugar en otra parte. Una pieza más de la fuga de cerebros. Ir a terminar los estudios y buscar trabajo en otro sitio, lejano o no, pero distinto de lo que conozco.

Me apasiona la idea.

-Todo lo que es olvidar el pasado es bueno, pero cuando empiezo a conocer lo nuevo, deja de gustarme.

Es cierto… Llegar a palacios de oro infestados de ratas. Los sitios, las creaciones humanas, son algo impresionante. La educación que he recibido gracias al esfuerzo pasado mientras otros se drogaban ha dado sus frutos. Pero la gente sigue siendo insoportable. He tocado los suburbios y los barrios pobres. He crecido en la clase media. Me he desarrollado con familias obreras y otras bien acomodadas. Y también he tenido al lado a gente que nadaba en la abundancia. He conocido a ricos y pobres. He llegado a enamorarme de algunos. He visto hogares adaptados a la discapacidad, y hogares con habitaciones adicionales para los criados o para la sauna. Me he desenvuelto en la élite sin dejar de abrazar los orígenes humildes.

Pero, el tener o no tener es algo irrelevante. Finalmente, he caído en la cuenta de que todos los humanos que he conocido han sido iguales. He desarrollado mi personalidad viviendo en todos los estamentos de la sociedad, o al menos estando integrada en ellos. Y aún así, siempre ha habido personas que me han traicionado, juzgado, dado la espalda, ansiado someter e incluso, querer. Y me doy cuenta de que todos somos iguales, con la diferencia de que pocas personas nos damos cuenta de este hecho.

-“Honor es ver en ojos diferentes un autorretrato” decía una canción.

El sonido del motor de otro coche que me adelanta me espabila.

“Me voy a ir” me repito. Pero, ¿adónde? Quiero conocer y darme a conocer. Quiero dejar una pequeña huella en la tierra que pise. Quiero aprender. Pero, sobretodo, quiero encontrar mi lugar. No digo encajar, sino tener una certeza con respecto a mi futuro, y lo único que tengo son referencias del pasado. “Igual que cambar el mundo”. Sabes que quieren cambiar, que no quieres lo presente o lo anterior, pero no sabes qué hacer ni cómo acabará la aventura.

No puedo evitar reírme cuando tengo estos pensamientos.

Dios… He conocido a tanta gente y todos ellos creían conocerme, sin tener ni puta idea.

-Pero alguien me vio.

Sí… El chico del oro viejo, mi familia, mi mejor amigo…

Y al irme voy a abandonarlos a todos.

Freno en la vía de servicio y bebo una Fanta de naranja para despejarme. Esta autovía parece infinita.

-¿Y ahora qué? -me repito.

Solo deseo formar mi propio hogar. Tenerles a todos bajo el mismo techo de mi nueva casa. Incluso imagino un dúplex donde tenerlos a todos metidos; cerca, pero conservando mi intimidad. Egoísta y narcisista, un pensamiento muy adolescente, pero no voy a engañarme a mí misma con mis deseos. Al fin y al cabo, los miembros de los que considero mi familia están bastante repartidos por el país… Nunca les he tenido a todos bajo un mismo techo. Pero ahora soy yo la que debe encontrar su sitio.

Mi madre, que me protegió de la bestia. Mi padre, que no me legó su sangre pero sí su cariño. Mi hermano, mi razón para luchar. Mis abuelos, mi amigo… Todos ellos seguramente me esperarán y conservarán su lealtad aunque la distancia cambie los puntos de vista y la relación…

Pero el chico al que amo…

Él sabe que deseo profundamente partir… Y le dije en un principio que no renunciaría a estas oportunidades. No puedo cometer el mismo error que otras generaciones, no puedo renunciar a volar… Pero no puedo renunciar a él. No quiero dejarle atrás, no quiero que me siga con lágrimas en los ojos. Realmente lo ideal sería que él quisiera venir, pero no puedo pedir más de lo que ha hecho…

Quisiera dejar todo atrás, como hago siempre. Otra etapa, pero conservando mi alma. Y aún así, siento que algo se me desgarra por dentro al pensarlo…

El mundo es tan inmenso que se me queda pequeño. Y tengo la sensación de que, si pudiera, viajaría hasta más allá de la Luna. Mi mente me ha llevado a sitios más remotos aún.

-¿Tú qué crees? ¿Me acabo la Fanta y te sigo? -digo mirando fijamente al Sol. Es una locura, pero seguramente me escucha. Si todo es materia, si todo tiene energía y deseo de perdurar, ¿quién sabe?: tal vez el Sol esté vivo.

Recojo mi pelo azabache en una coleta desordenada de la que se escapan varios mechones, entre ellos, una mecha rojo escarlata. Y siento que mi herman@ es quien mueve la palanca del embrague.

Nunca tuve la mejor salud. La anemia agarrota mi sangre, y a veces el esfuerzo hace que note pinchazos en el corazón. Tal vez mi ímpetu por permanecer de pie frente a las adversidades sea consecuencia de que no sé lo que es salir corriendo. Pero cuando el rugido del motor me despeja y alcanzo velocidades sobrehumanas en la carretera, me siento un poco mejor.

Me hace gracia imaginar a un tigre blanco y negro, bicromático, corriendo a toda velocidad. La jungla es densa y está llena de peligros, y el tigre no sabe muy bien adónde tiene que ir, pero le mueve su instinto. Busca comida, agua, lugares seguros… Busca aquello que le satisfaga.

-“No me importa nada. Lo único que me importa es que te quiero.”

Es lo que él dijo. Es lo que cambió mi vida.

Pero el ansia de cambiarlo todo… Es algo que una persona que no ha conocido el odio, la muerte o la ambición, no puede entender.

Y me pregunto si en mi viaje… Ese chico que noto tan ocupado y tan lejos de mí últimamente, querrá acompañarme…

5ª parte de Oro Viejo.

Listado de partes: 1º Oro Viejo, 2º Azabache, 3º Escarlata, 4º Cian.

 

Comentarios

  1. Lectie

    23 diciembre, 2014

    Me encanta como escribes. Te mando un saludo y mi voto =)

  2. Profile photo of Mabel

    Mabel

    23 diciembre, 2014

    ¡Es precioso! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

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