CUENTO MUSICAL
Estaba acurrucada en uno de los extremos del blanco papel, con expresión compungida y asustada, mirando a su alrededor con ojos tristes y vidriosos.
-¿Qué te ocurre chiquitina?
Quien así hablaba era una negra, esbelta y estirada, que pasaba en aquel momento por su lado.
-¡Tengo miedo!
-¿Por qué, pequeña? -preguntó asombrada.
-Es la primera vez que voy a sonar y tengo miedo de equivocarme -respondió acomplejada.
-No te preocupes. Sonarás estupendamente. Es normal que estés asustada, a todas nos ha pasado el primer día.
-¿Tú también fuiste semifusa? -La miraba esperanzada.
-¡Claro!, todas lo somos, nacemos semifusas y vamos evolucionando con cada concierto.
-Entonces ¿yo también seré negra como tú algún día?
-¡Naturalmente! Mucho antes de lo que piensas -respondió guiándola al centro del folio, justo antes del comienzo del pentagrama, al lado de la clave de SOL-, pero antes tendrás que pasar por otras figuras, hasta que llegues a ser una blanca y… Luego de muchas funciones, te convertirás en redonda.
-¿La figura gorda esa que llena todo el compás? -Los ojos de su cabeza semejaban salirse de las órbitas.
-¿Sabes porqué está tan gorda? -interrumpió una traviesa corchea que acudía a toda prisa a ocupar su puesto central, dentro del irregular tresillo, inmerso en el binario compás.
La pequeña semifusa la miró intrigada sin pronunciar palabra.
-Pues porque se alimenta hasta hartarse de fusas y semifusas como tú.
-¡No le hagas caso! -cortó la negra, dando un ligero pescozón en la plica de la bromista corchea, que salió corriendo a ocupar su puesto dentro del abigarrado compás de compasillo-. Las figuras representamos a las notas, alimentándonos de sonidos, cuantas más veces te interpretan, más cuerpo e importancia vas tomando en la composición.
Comenzaban a escucharse sonoridades dispares y disonantes, con discordancias y alternancia de grave y agudo, lo cual iba creando un ámbito sonoro chillón y repetitivo, con cierto asomo de vanguardismo.
-¡Señoras! ¡Por Dios! Seamos serias -propuso la afinación, visiblemente afectada en su equilibrio sonoro-. El ruido no tiene lugar en la música.
-Habla por tí, vejestorio-protestaron ofendidas la aleatoriedad y alguna desperdigada cacofonía.
-¡Queréis callaros todas y alinearos en el pentagrama! -chilló el atril impaciente-. Llevo media hora esperando que me coloquen la partitura encima.
-A ver, en el compás 234 falta la semifusa primeriza. -Se imacientó el compás del 3/4-. Que vaya a colocarse en el final de la cadenza, que vamos retrasados.
La pequeña, se dirigió hacia el lugar indicado, incorporándose al grupetto conformado por semicorcheas, fusas y revoloteantes semifusas, que no paraban de enredar, entrelazadas en las líneas del pentagrama.
Todas callaron cuando vieron aproximarse al respetado y temido Calderón que, con paso lento y ceremonioso, fue a colocarse sobre el último compás de la composición. Echó un vistazo a su alrededor y preguntó:
-¿Cuál es la figura que mantendrá la sonoridad final de la tonalidad? -Su gesto era grave y solemne.
Todos se volvieron buscando a la pequeña semifusa que, intentaba esconderse detrás de una doble barra de compás, entre un apuesto sostenido y un nostálgico bemol.
-¡Está aquí! -Señaló un becuadro perdido en medio de una modulación tonal.
Acercaron a la tímida nota hasta el lugar que le correspondía.
-No te preocupes, pequeña, yo haré que brilles, enriquecida por la señora acústica y su hermana, la resonancia -La arropó suavemente, cubriéndola con su semicírculo protector-. Cuando acabe la noche, tu nota quedará en la memoria de todos los espectadores.
Una gran salva de aplausos interrumpió su última frase. Acababa de irrumpir en la impresionante sala de conciertos, el afamado director encargado de dirigir a la gran orquesta sinfónica y coro, en aquella esperada versión de “El Mesías” de Händel.
Durante toda la obra, la tímida semifusa estuvo conteniendo la tensión nerviosa y la “paura” que la expectación de su debut le producía. Llegado el momento, hinchó los pulmones y centró toda la atención en la clara y perfecta afinación de su sonido…
El teatro se inundó de su brillante sonoridad, redonda y timbrada, aterciopelada y rotunda. Todos los instrumentos de la orquesta, se hicieron eco de aquel SOL mayor, envolvente y rutilante, supeditando su armonía y enriqueciendo con sus armónicos la vibrante nota de la pequeña semifusa.
Atravesó la cavidad sonora de la inmensa sala, incrustándose en los asombrados y emocionados tímpanos de cada uno de los oyentes. En tanto, las vibraciones, alargaron la magia de aquel espectacular final más allá de la mesura, dando cabida al callado y discreto silencio, que contribuyó a retener en la memoria auditiva de todos los presentes, la grandiosidad y belleza del momento.
¡Había nacido una artista!
Os deseo a los compañeros de Falsaria una ¡Feliz Navidad! Que la magia de estos días os envuelva en ese halo de nostálgica fantasía, contribuyendo a que veáis los problemas cotidianos, desde un enfoque más esperanzador y optimista. Pienso en la Navidad, como un breve y deseado retorno a la infancia… Y todos… ¡Necesitamos sentirnos niños, de vez en cuando!




Alma Rural
Me ha encantado la inocencia y la dulzura de este cuento. Te felicito.
Cartorry
Muchas gracias por tu bonito comentario Alma Rural. Me alegra que hayas apreciado el trasfondo de este cuento. Un cordial saludo.
Mabel
Es una belleza de Cuento que trae mucha sonoridad. Un abrazo Carmen y mi voto desde Andalucía
Cartorry
Efectivamente amiga Mabel, la sonoridad es la base del mismo. Un fuerte abrazo.
Manger
Buen cuento, Cartorry. Te deseo igualmente unos placenteros días de unión con los tuyos. Un afectuoso saludo.
Cartorry
Gracias Manger por tu comentario y voto. También te deseo ese feliz retorno a la infancia. Un afectuoso saludo.
Patxi-Hinojosa
Maravilloso, fantástico y mágico cuento, querida amiga Carmen, me he sentido como si estuviera dentro de la escena, como espectador claro… ¡Muchísimas gracias por compartirlo con nosotros! Mi voto incondicional y un fuerte abrazo.
Cartorry
Muchas gracias amigo Patxi por tu bonito y entusiasta comentario. Este cuento no es más que un pequeño homenaje a mi otra parte de músico. Te deseo que la maravillosa sonoridad de esta pequeña semifusa te envuelva en estos entrañables días. Un fuerte abrazo.
VIMON
!Aleluya, Carmen! Y los mejores deseos para ti en estas fiestas. Un gran abrazo.
Cartorry
¡Aleluya! Amigo Vicente. Ojalá que esta alegre melodía nos acompañe a todos en el nuevo año a punto de iniciarse. Gracias por leer y comentar y un fuerte abrazo desde Madrid.
Cartorry
Gracias igualmente a cuantos habéis leído y votado. Os deseo que la música haga más llevadera la tranquila rutina de vuestras vidas.
Moebius
Que lindo cuento Carmen! que uso original que has hecho de todas esas figuras que, quien no entiende de musica, ve como simples arabescos. Me ha encantado, les has dado vida con tu pluma. Un saludo y mi voto…
Cartorry
Gracias amigo Moebius. La imaginación da vida a lo más insospechado. ¿Por qué las notas y figuras no iban a tener su corazoncito? Un abrazo y una Navidad muy… ¡Musical¡
AVEs
maravillosa fantasía musical!
Cartorry
Gracias AVEs por leer y comentar y, por supuesto, por tu voto. Un saludo y mi Felicitación.
Luis
Un cuento mágico y muy original. Me ha encantado. Felicidades.
Cartorry
Muchas gracias Luis, me alegra que te haya gustado. Mis Felicitaciones para ti también.