El misterioso misterio de los dinosaurios – Parte VIII: Teorías acerca de la gran extinción
Extinción de los dinosaurios
Vamos a partir de una premisa irrefutable: los dinosaurios ya no existen. Se supone que hubo una causa para la desaparición conjunta y simultanea de todos los ammonites, algunas aves, también cierta clase de mamíferos primitivos y, por supuesto, los dinosaurios. Existen multitud de hipótesis para explicar este singular fenómeno. Veamos un poco cada una de ellas.
Colisión de un asteroide
Bueno, la primera pelotudez que vamos a ver es la teoría de la colisión de un asteroide con la Tierra, que es la más ampliamente aceptada actualmente por la Comunidad Científica Internacional (esos mercenarios de la mentira que denigran permanentemente a la verdad). Esta teoría fue propuesta por el físico estadounidense Luis Walter Álvarez y su hijo, el geólogo Walter Álvarez a finales de los años 1970. Cabe aclarar que estos tipos, padre e hijo, eran dos hippies drogadictos que estaban todo el día bajo los efectos de ciertos alucinógenos muy en boga por aquellos años. Además, este hijo de puta de Luis Walter colaboró con el Proyecto Manhattan, ayudando así a crear la bomba atómica. Se ve que el tipo estaba obsesionado con los objetos que dejan grandes agujeros en la superficie terrestre.
La teoría de este forro explica que la gran extinción de finales del período Cretácico comenzó con la caída de un bólido a la Tierra. Este meteorito habría hecho impacto en la península de Yucatán (México) hace aproximadamente 65,5 millones de años. El boludo este de Álvarez dice que notó un aumento repentino de los niveles registrados de iridio (elemento abundante en cierta clase de meteoroides), a escala global en el estrato de rocas correspondientes al período Cretácico, sugiriendo la existencia de una catástrofe de proporciones mundiales. Obviamente, la Comunidad Científica Internacional sostiene que la mayor parte de las pruebas actuales parece confirmar en efecto que un asteroide de 10 kilómetros de diámetro impactó en los alrededores de la península de Yucatán, creando el cráter de Chicxulub, de 170 kilómetros de diámetro y provocando una cadena de extinciones en masa. Sí, sí, parece una pelotudés. Y no sólo parece: es. De hecho, los científicos no están todavía seguros de si las poblaciones de dinosaurios prosperaban o disminuían inmediatamente antes del acontecimiento del cataclismo, aunque algunos grupos consideran que podrían haber existido dinosaurios aún a principios del Cenozoico y otros sostienen que ya no quedaba ninguno cuando cayó el meteorito.
Aunque la velocidad de la extinción no pueda ser deducida del registro fósil, varios sugieren que el proceso fue sumamente rápido. Obviamente, no hay base científica para afirmar esto, es una mera suposición. Y así es como actúa siempre la CCI (Comunidad Científica Internacional), enuncia una mentira, la repite sistemáticamente para transformarla en verdad, luego, sale su ejército de pelotudos a enunciar hipótesis absurdas y sin base científica real para respaldar esas mentiras. El acuerdo general entre los científicos que apoyan esta teoría consiste en que el impacto causó una debacle que se desarrolló de dos formas: directamente (por la energía disipada durante el impacto de meteorito) y también indirectamente (a través de un enfriamiento mundial de la temperatura ambiente, causada por la materia expulsada del cráter de impacto, que reflejó la radiación termal del Sol hacia el espacio exterior). Boludeces. Boludeces sin ninguna clase de sostén científico.
Múltiples colisiones o La Nube de Oort
Esta teoría es similar a la de Álvarez, porque es igual de delirante y también en el sentido de que hace participar a eventos originados en la mecánica celeste. Propone que una corriente de cometas fue desalojada de la nube de Oort debido posiblemente a la influencia gravitacional causada por una estrella en órbita extraordinariamente cercana. ¿Parece plausible, no? Bueno, les cuento esto: la nube de Oort es una nube esférica de cometas y asteroides hipotética (es decir, ¡no observada directamente!) que se encontraría en los límites del Sistema Solar, casi a un año luz del Sol, y aproximadamente a un cuarto de la distancia a Próxima Centauri, la estrella más cercana. ¿Se dan cuenta? Base científica: cero. Otra vez.
Esta teoría delirante sostiene que uno o varios de estos hipotéticos objetos colisionaron con la Tierra en una seguidilla de muy alta frecuencia, causando profundos cambios ecológicos que precipitaron el final. Al igual que con el impacto de un único asteroide, el resultado de este bombardeo de cometas habría sido un descenso repentino y acusado en las temperaturas globales, cambio al que buena parte de las especies vivientes no pudieron adaptarse.
Cambios climáticos
Otra hipótesis, otro cúmulo de suposiciones infundadas. Pero veamos, según esta teoría, a finales del período Cretácico no existían los casquetes polares, estimándose que los niveles del mar eran de 100 a 250 metros más altos que los actuales. La temperatura del planeta era también mucho más uniforme, con sólo 25 grados Celsius de diferencia entre los registros polares promedio y los del Ecuador. Por regla general, la temperatura atmosférica promedio era también mucho más elevada; los polos, por ejemplo, eran 50°C más calientes que hoy en día. Repito: todas suposiciones sin fundamento científico.
También, para seguir fundamentando esta teoría, hace falta suponer que la composición química de la atmósfera durante la era de los dinosaurios era asimismo muy diferente a la actual. Los niveles de dióxido de carbono presentaban una concentración 12 veces mayor, y el oxígeno formaba del 32 al 35% de la atmósfera, comparado con el 21% actual. Sin embargo durante el Cretácico tardío, el ambiente experimentó un cambio radical. Noten cuanta suposición sobre suposición se necesita, eh. Bueno, sigamos, según esta teoría la actividad volcánica disminuyó gradualmente, lo que condujo a un ciclo de enfriamiento e hizo que los niveles de dióxido de carbono atmosférico comenzaran a caer. Al mismo tiempo, la concentración de oxígeno en la atmósfera también comenzó a fluctuar con tendencia netamente descendente. ¿Fundamento para esto? No hay. Algunos científicos suponen que el cambio del clima, combinado con niveles de oxígeno inferiores a los presentes, podría haber conducido directamente a la desaparición de muchas especies. Hay que tener imaginación, eh. Si los dinosaurios tuvieron sistemas respiratorios similares a aquellos comúnmente encontrados en los pájaros modernos, puede haberles sido particularmente difícil el desenvolverse con niveles de oxidante rápidamente decrecientes, considerando las enormes demandas de sus voluminosos cuerpos.
Conclusión
Bueno, ¿se dieron cuenta, no? Claro que sí: todas las teorías acerca de la extinción de los dinosaurios son una reverenda pelotudés. ¿Quieren saber cuál es la verdad? Esperen hasta el próximo número de Flores Negras, ahí les contaré qué fue lo que realmente ocurrió.





Mabel
Muy bueno. Un abrazo y mi voto desde Andalucía