Fatum

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Sombras vienen, sombras van, y el molesto “tic-tac” de un reloj que no para de sonar, recordándome segundo a segundo el nefasto paso del tiempo, la vejez inminente que alcanza a mi cuerpo. Cambios de humor, dolores crecientes y un vapor procedente de un lugar inexplorado de mi ser. ¿Es acaso esto lo que una como mujer tiene que soportar?. La cabeza me da vueltas, divago, voy de un lugar a otro como alma en pena, perdida, sin sentido ni destino, cada palabra que mi boca pronuncia la contradigo. Voy, vengo, voy, vengo, ¿otra vez estoy hablando sola?, a veces pienso que, quizá, yo sea mi mejor compañía, mis diálogos más interesantes, mi voz y pensamientos concentrados en lo que se podría considerarun sólo monólogo, una obra cuya única protagonista soy yo misma, aunque, a la vez, soy también mi única espectadora, la más sincera entre mis seguidores.

Tic-tac, tic-tac… ¡ah! ¡estoy a un paso de arrojar ese reloj por la ventana!. Desconfío, la poca fe que me tengo opaca mi determinación, cae la penunmbra, la incertidumbre me embarga, vacilo, creo saber la respuesta, pero… ¿es en verdad la correcta?; me encojo de hombros, pues no lo sé, ¿cómo podría?, me arriesgo, ahora estoy expuesta al fracaso, pero sino… ¿el éxito llegaría?, por supuesto que no, ni siquiera habría rastro de él.

Es posible reducir la vida a una simple palabra: decisiones, está rpleta de ellas, y de tal manera, poco a poco, construimos nuestro camino, un sendero en forma de zigzag, serpenteante, difuso, inundado de rocas, obstáculos, murallas; hasta que un día todo termina, así, sin más, simplemente acaba, algunos de tu más allegados sollozarán por un tiempo, nada demasiado memorable… te olvidarán… hasta que los vestigios de lo que en algún momento fuiste, desaparezcan.

Divago. Me disperso en el verbo. Balbuceo… ¿Qué caso tiene? Me estoy sermoneando a mí misma una vez más. Palabras vienen y van… al igual que mi conciencia. Cierro los ojos… los abro otra vez y… nada, todo sigue igual, ¿qué esperaba? el tiempo no se detiene, y yo aquí, perdiendo su noción. Me desvanezco, recobro la compostura y vuelvo otra vez, un ciclo más entre tantos.

Tic-tac, tic-tac. Oh por Dios; respiro profundo y me contengo… Ese ruido mutila, cual navaja suiza, el silencio casi palpable de la habitación. ¡Me vuelve loca! Aunque probablemente ya lo esté… Qué cosas digo… necesito salir, ¡quiero salir!, pero no puedo, me mantengo confinada en una jaula que tiene pinta de estar hecha a la medida… a la medida de una oruga será… ¿qué pasaría si la oruga se convierte en mariposa?, no puede, pues entonces dejaría de haber especio para ella, la metamorfosis de la vida no tiene lugar aquí, está atrapada, aislada, presa en su propio cuerpo, una cárcel natural, un destierro ocasionado por la esencia misma; “¡Crueldad! ¡Injusticia!” podrían ser algunas de las palabras que empleará la oruga para quejarse desde su confinamiento, sin embargo, nadie la escuchará, ¿no es así?, su oportunidad de progresar se ha desvanecido; de un momento a otro sucumbirá. Lo sé, estoy divagando de nuevo, simplemente ya no me importa. Suspiro…

Tic… tac… tic… tac…

Se me acabó el tiempo.

Comentarios

  1. Profile photo of Mabel

    Mabel

    23 diciembre, 2014

    El reloj no se detiene y el paso del tiempo continua su curso y sin darnos cuenta nos hacemos preguntas y a medida que pasan los días tenemos una sensación de soledad, es el pasar del tiempo que nos acompaña durante nuestra vida. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

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