La mujer salvaje

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Cuando Carlos me lo contó no lo podía creer: una mujer salvaje que ronda por los bosques totalmente desnuda.

Le aseguré que era una fantasía pajarera, producto de una mente calenturienta y de su reconocida afición por el alcohol, pero insistió con una mirada demente y me mostró los arañazos que, según él, la mujer salvaje le habia dejado en la espalda y en los brazos.

La selva chiapaneca es realmente densa y en algunas regiones es una verdadera jungla, por lo que tradicionalmente han circulado rumores de animales extraños y criaturas monstruosas que divagan por la zona y atacan a los humanos que se aventuran a penetrar sus profundidades; pero nunca había escuchado yo la historia de una mujer que se paseara desnuda en medio de su frondosa vegetación.

No sólo eso, me dijo Carlos, sino que parece una enferma sexual y lo único que busca es sexo y más sexo. Yo creo que padece de furor uterino. Deberías venir conmigo a buscarla, para que la veas en carne y hueso y salgas de tus dudas.

Me fui a dormir pensando en las locuras de mi amigo, pero al amanecer escuché que tocaban con mucho brío la puerta de mi casa. Era Carlos, que venía ya preparado para la excursión.

No queriendo desanimarlo, y también haciendo un guiño a mi innata curiosidad, acepté acompañarlo en aquella desquiciada aventura.

Debo advertirte, anticipó mi amigo, que es una mujer extraordinariamente fuerte, y que, aunque tiene un cuerpo escultural, como de estatua griega, su rostro está desfigurado, como si hubiera sufrido graves quemaduras.

Las consideraciones de Carlos no me hicieron mucho efecto, porque en el fondo yo estaba seguro de que mi amigo había sido presa de graves alucinaciones debido a sus constantes borracheras. Pero quise seguirle la corriente, más que nada por la amistad que nos había unido desde niños.

Después de un largo trecho llegamos a un claro de la selva, y agotados después de caminar tantas horas, decidimos descansar un poco. Me quedé dormido con el arrullo de las Cataratas de Agua Azul, pero cuando desperté ya era de noche y las sombras cubrían aquel claro de la selva.

Entonces sentí que una mano me acariciaba el sexo. Era una caricia tan dulce y excitante que pensé que estaba soñando. Pero no. Un penetrante olor a sexo femenino me proyectó hacia una mujer que se encontraba a mi lado, completamente desnuda. Casi no la podía ver debido a la oscuridad, pero sentía sus manos recorriendo todo mi cuerpo y afianzándose hambrientas en la envergadura de mi miembro, mientras que sus piernas desnudas y sudorosas se enroscaban en las mías. Sentí algo de temor, pero el exquisito placer que me proporcionaban sus caricias me hizo olvidar todos mis miedos. De pronto me montó y no supe ni cuando me despojé de la ropa. Gracias a los tenues rayos de luna, que se filtraban temerosos entre los árboles, logré ver sus increíbles pechos, que se columpiaban al ritmo de sus horcajadas, coronados por dos pezones erectos y radiantes. Con mis manos pude comprobar su diminuta cintura y la firmeza de sus glúteos recubiertos de una piel satinada. Antes de lo que hubiera pensado me transportó al nirvana de un orgasmo explosivo, mientras ella lanzaba un aullido frenético.

En ese momento despertó Carlos y la mujer desapareció entre la maleza circundante. Mi amigo me rogó que le contara todo, pero yo no estaba seguro de si aquello había sido real o el producto de un sueño erótico. Carlos insistió en que la experiencia era verdadera y afirmó que él mismo había visto a la mujer cuando se perdió en la jungla. Entonces me confesó que a él le había sucedido algo similar: unos días antes,  andando de cacería, la mujer lo sorprendió en medio de la selva y le hizo el amor de forma apasionada.

Como ambos compartíamos una gran curiosidad por aquella extraña criatura, decidimos quedarnos unos días más, para tratar de descifrar el misterio.

Al atardecer nos jugamos a las cartas el turno de recoger leña y Carlos partió a buscarla antes del oscurecer. Casi al instante empecé a escuchar ruidos en los arbustos que rodeaban nuestra estancia y me pareció distinguir una sombra que se deslizaba sigilosa entre los árboles.

Mi amigo tardaba en regresar y yo decidí descansar un poco en la seguridad de la   tienda de campaña. Entonces sentí que no estaba solo. Antes de que pudiera reaccionar, una sombra se me echó encima y yo reconocí de inmediato aquel profundo y embriagador olor a hembra.

En esta segunda ocasión, la mujer me montó dándome la espalda, de tal forma que yo no podía ver su cara, pero contemplé la grupa más esplendorosa que podría imaginar. Unas caderas grandes y redondas, rematadas en unas nalgas carnosas y firmes, que brillaban a la luz de la luna, mientras la mujer retozaba sobre mi falo de forma enloquecedora. Yo tocaba sus muslos duros y tersos y sentía venir un gigantesco orgasmo. Nos vinimos a un tiempo y ella se quedó unos instantes sentada sobre mí, mostrándome una espalda bella y musculosa. Entonces descubrí que su luminosa piel era negra.

Quise decir algo, alguna expresión que mostrara mi agradecimiento, pero se levantó de improviso, y antes de que yo pudiera recuperarme de aquel coito montaraz salió apresurada de la carpa.

Al poco rato regresó mi amigo y, de alguna manera, por el olor tal vez, se dió cuenta de lo que había sucedido. En medio de chascarrillos y carcajadas indecentes me relató sus encuentros con la mujer salvaje, mientras se empujaba un vaso de tequila. Entonces me asaltó un sentimiento inesperado: celos…

Carlos era un cazador empedernido, así que la mañana siguiente la dedicamos a buscar venados o conejos, que por suerte no encontramos, porque a diferencia de mi amigo,  yo odio la cacería de animales.

Por la tarde yo esperaba con ansia el regreso de la mujer y le pedí a Carlos que me relevara en el turno de ir a buscar leña. Con una sonrisa sarcástica aceptó, que para eso éramos amigos, me dijo al marcharse.

Esta vez tuve que esperar un buen rato. Hubiera querido llamarla, pero ni tan siquiera conocía su nombre…si es que tenía alguno.

Casi al anochecer volví a sentir su presencia en la maleza cercana, como una pantera que acecha sigilosa a su víctima. Para no desanimarla entré a la tienda de campaña, me recosté en el camastro y apagué la luz, pero en cambio oculté una lámpara de mano bajo la almohada.

A los pocos minutos sentí su aroma. La mujer había entrado sin que yo la escuchara, pero esta vez no me montó de inmediato, sino que se dedicó a recorrer todo mi cuerpo con su lengua húmeda y suave. Cuando llegó a mis genitales lamió y succionó mis testículos con pasión y delicadeza, poniéndome a punto del infarto. Entonces se montó a horcajadas, tomó mi miembro entre sus manos y se ensartó en él.

Yo hice un supremo esfuerzo de concentración, porque sabía que inmediatamente después del orgasmo ella escaparía. Así que respiré profundo, puse mi mente en blanco, y cuando ella estaba en la cúspide de la exaltación encendí la lámpara de mano y la dirigí a su rostro.

Su apariencia era realmente sorprendente. Era obvio que había sufrido quemaduras en el lado izquierdo de su cara, pero conservaba unos ojos negros enormes. Tenía todo un lado rugoso y más oscuro, pero sus labios eran grandes y carnosos y encubrían unos dientes blancos como el marfil. Su cabello negro, largo y ensortijado,  acrecentaba su aspecto salvaje y la rodeaba de un halo de misterio.

Me quiso cubrir los ojos con sus manos pero yo se lo impedí. Le dije que no tenía de qué avergonzarse, que aún con su infortunio seguía siendo una mujer hermosa. Ella no contestó, pero empezó a llorar.

Se levantó y yo pude contemplar el cuerpo femenino más hermoso que había visto en mi vida. Era una espléndida estatua de ébano. Sus pechos generosos y turgentes se coronaban con dos grandes pezones erectos, y su breve y graciosa cintura remataba de manera espectacular a la altura de sus anchas y redondas caderas, sostenidas por unos muslos largos, fuertes y bellamente torneados.

Entonces habló. Y con una voz grave y profunda me contó su historia.

Tiempo atrás, una gavilla de bandoleros había asaltado su casa asesinando a su marido y a su  pequeño hijo, y dejándola a ella por muerta habían prendido fuego a su morada. Después de pasar largos meses en el hospital la mujer tuvo que enfrentar la burla que provocaba la fealdad de su rostro, por lo que decidió internarse en la selva y quedarse a vivir allí para siempre. Pero antes, haciendo gala de un instinto animal, localizó a los asaltantes y los asesinó a cuchilladas.

Yo la abracé enternecido y ella terminó llorando sobre mi pecho.

En eso escuchamos el crujir de hojas que anunciaba el regreso de Carlos y entonces ella me miró con sus ojos fieros y penetrantes, de los que me estaba enamorando locamente y me soltó la frase como un latigazo: !tienes que matarlo..!

-Qué? -repuse yo sorprendido- De qué hablas..?

-Es el único que sabe de mi existencia y que conoce nuestro secreto…Si los demás se enteran van a venir a buscarme.

No puedo negar que su cuerpo me tenía enloquecido y que el sexo con ella era una experiencia extraordinaria, muy fuera de lo común, pero matar a mi amigo era una condición muy difícil de cumplir para ganar para siempre su lujuria.

Entonces apagó la luz, y cuando yo logré encenderla de nuevo ella estaba de pie, dándome la espalda, ligeramente inclinada sobre una silla. De entre sus redondos y brillantes glúteos surgía una bella rosa.

Desde entonces vivo en la selva de Chiapas…

 

Comentarios

  1. YrvOz

    4 diciembre, 2014

    Una verdadera obra maestra, felicidades y mi voto.

    • VIMON

      4 diciembre, 2014

      Pues muchas gracias, amigo, por esa expresión tan estimulante como inmerecida. Saludos.

  2. Mabel

    4 diciembre, 2014

    ¡Cuánto misterio provocaba esa mujer! Un abrazo Vicente y mi voto desde Andalucía

    • VIMON

      4 diciembre, 2014

      Muchísimas gracias, Mabel, por tu visita y tus atinados comentarios. Un abrazo para ti.

  3. Charlotte

    4 diciembre, 2014

    Me ha gustado el misterio de esta mujer tan sensual,

    • VIMON

      4 diciembre, 2014

      Me alegra mucho que te haya gustado el misterio, Charlotte, y mil gracias por tu visita y comentarios.

  4. Manger

    4 diciembre, 2014

    De diez, amigo Vicente, no ya por su descriptivo contenido sensual sino por su estructura y la sencillez de su narración, lo cual no es nada fácil. Mi enhorabuena y un abrazo.

    • VIMON

      4 diciembre, 2014

      Muchas gracias, amigo Germán, por tu visita y tus amables y estimulantes comentarios. Un abrazo.

  5. Alberto

    4 diciembre, 2014

    Excelente. Me ha encantado el relato. Mis felicitaciones. Saludos.

  6. CarloCantu

    4 diciembre, 2014

    Impresionante relato de realismo mágico. Me recordaste un poco al grandísimo Carlos Fuentes con esas pizcas de surrealismo. Son fenomenales tus descripciones, imposible evadir los estímulos sensoriales y un final sorprendente que queda abierto a nuestra imaginación.
    Sólo te señalo un par de detalles: te vuelves un poco reiterativo en la descripción del monumental cuerpo de la mujer, incluso repites algunas mismas imágenes, creo que podrían obviarse cuando le ilumina el rostro con la lámpara, para ese momento, yo lector, ardo en deseo de saber cómo es su rostro, su cuerpo ya lo conozco.
    El segundo detalle, es una minucia; al principio tu personaje considera las historias de su amigo alucinaciones producto del alcohol… pero el alcohol no produce alucinaciones, salvo la absenta…. la confusión podría esperarse de alguien abstemio, pero más tarde veo que toma tequila. Probablemente, si su amigo es aventurero, podrías decir que es afecto a ciertas drogas o algo por el estilo…. pero insisto, es una minucia.
    En general es un cuento genial y con un saborcito a México… confieso que por un momento pensé que la misteriosa mujer sería una nahuala transfigurada en jaguar negro…. Saludos…

    • VIMON

      4 diciembre, 2014

      Tienes mucha razón, Carlo, en tus muy atinadas observaciones. Voy a ver si puedo cambiar el tequila por peyote, que es una droga muy usada en esa región de México. En cuanto a la reiteración en la descripción del cuerpo de la mujer voy a ver si puedo eliminar algo, aunque confieso que la imagen mental está inspirada en una foto que vi en Internet y que ahora no pude encontrar para subirla, y que me parece que es el torso desnudo de una tenista norteamericana que posee un físico muy similar al descrito en el relato. Y tu idea de una nahuala transfigurada me parece genial. Gracias mil por tu visita y tus valiosos comentarios. Saludos.

    • VIMON

      4 diciembre, 2014

      Muchas gracias, Manoli, por tu visita y esos comentarios tan positivos.

  7. Hegoz

    4 diciembre, 2014

    Un poco más y todos salimos a buscar a esa hembra, me gustó tu relato. Ya tendremos tiempo de ir a esa selva a buscarla. Mi voto y un abrazo amigo !!!

    • VIMON

      4 diciembre, 2014

      A mi también me dieron ganas de buscarla, amigo Hegoz, muchas gracias por pasar y por tus divertidos comentarios. Un abrazo.

  8. VIMON

    4 diciembre, 2014

    Muchas gracias también a Deb, por pasar y dejar su huella.

  9. VIMON

    4 diciembre, 2014

    Y también muchas gracias a Manolo. Saludos.

  10. Eva.Franco

    4 diciembre, 2014

    Impresionante. Al leer los comentario me percaté que los relatos muchas veces nacen de las imágenes que vez. A mi me pasa lo mismo, especialmente porque debo visualizar lo que escribo para darle forma con las letras, solo así me apropio de ese sentir y lo mezclo con mi propias experiencias.
    Eres un maestro Vicente. Besos

  11. VIMON

    5 diciembre, 2014

    Muchas gracias, Eva, por tu visita y tus generosos comentarios. Y sí, muchos relatos vienen de imágenes reales o imaginarias, o de películas o programas de tv. Todo es valido como inspiración. Besos para ti.

  12. El-Moli

    5 diciembre, 2014

    Grande maestro, un relato muy original.
    Me ha gustado.
    Un abrazo y voto.

    • VIMON

      5 diciembre, 2014

      Agradezco mucho tus generosos comentarios, amigo Moli. Un abrazo.

  13. Esta-es-mi-versión

    5 diciembre, 2014

    Aparte de las sensaciones eróticas muy bien descritas, creo que lo mejor de tu cuento es como la irrealidad de la mujer, que al principio tiene un aura de ser legendario (yo la he relacionado con los súcubos medievales europeos) se revela en una mujer de carne y hueso que lleva a cuestas un hecho trágico del pasado.
    Este cuento es muy bueno. Enhorabuena.
    Slds

    • VIMON

      5 diciembre, 2014

      Muchas gracias por tu lectura y tus precisos comentarios. Saludos.

    • VIMON

      5 diciembre, 2014

      Muchas gracias, Compapoeta. Saludos.

  14. VIMON

    5 diciembre, 2014

    Gracias también a Carmen. Un abrazo.

  15. Patxi-Hinojosa

    5 diciembre, 2014

    Espectacular relato e inesperado cambio de tercio en tus temas, querido amigo Vicente. En líneas generales, este es un texto que provoca sensaciones variadas, aunque las que se generan por el erotismo latente en todo él cobran ventaja enseguida. Me ha encantado. Te envío un muy fuerte abrazo.

    • VIMON

      5 diciembre, 2014

      Me alegra mucho que te haya gustado el relato, amigo Patxi. Gracias por tu lectura y comentarios. Un fuerte abrazo.

  16. Elisa

    5 diciembre, 2014

    ¡Qué historia más asombrosa! No he podido levantar la vista de la pantalla hasa terminarlo. Mi voto y un saludo.

    • VIMON

      5 diciembre, 2014

      Me da mucho gusto que te haya parecido así, Elisa, mil gracias por pasar y comentar.

  17. alca

    5 diciembre, 2014

    Una apasionante historia que mantiene la emoción de la narración hasta el final. Un saludo afectuoso y mi voto.

    • VIMON

      5 diciembre, 2014

      Muchas gracias, amigo Alca, por tus amables comentarios. Saludos afectuosos.

  18. VIMON

    5 diciembre, 2014

    Muchas gracias también a Ana Guerrero. Saludos.

  19. VIMON

    5 diciembre, 2014

    Igualmente a Wolfdux. Gracias y saludos.

  20. Tati

    6 diciembre, 2014

    Excelente relato Vimon que te mantiene expectante. Las descripciones tan bien logradas te llenan la mente de imágenes. Enhorabuena. Mi voto y un abrazo.

    • VIMON

      6 diciembre, 2014

      Que bueno que te gustó el relato, Tati, muchas gracias por tus amables comentarios. Un abrazo.

  21. VIMON

    6 diciembre, 2014

    También gracias a Cronistaebrio. Saludos.

  22. Orfeo

    7 diciembre, 2014

    Como siempre, un magnífico relato. Un abrazo.

    • VIMON

      7 diciembre, 2014

      Muchas gracias, Orfeo, un abrazo de regreso.

    • VIMON

      8 diciembre, 2014

      Muchas gracias, Felicia, por tan estimulantes comentarios.

  23. Beatriz Alvarez Tostado

    8 diciembre, 2014

    Me pareció un excelente relato y muy descriptivo en detalles. Me recordó un soneto de Shakespeare en el que describe a una mujer de raza negra quien supuestamente fue su amante. Mi voto. Felicidades.

    • VIMON

      8 diciembre, 2014

      Muchas gracias por tu visita, Bety, y tus amables comentarios. Un abrazo.

  24. VIMON

    8 diciembre, 2014

    Gracias también a Michel. Saludos.

  25. Armando Lobo

    9 diciembre, 2014

    Mi gran amigo Vicente!.. El relato es sorprendente!.. erótico, y en pocas palabras, fulminantemente cachondo… La verdad! yo si mato a cualquiera… por esa negra mulata.

    • VIMON

      10 diciembre, 2014

      Estoy seguro de que si lo harías, amigo Armando. Muchas gracias por pasar y dejar tus comentarios.

  26. VIMON

    11 diciembre, 2014

    También gracias a Cris Cruz, por su visita y su apoyo.

  27. VIMON

    12 diciembre, 2014

    Gracias también a Pato. Saludos.

  28. Arma

    12 diciembre, 2014

    No me había inscrito por andar con mi negra de caderas anchas y cintura delgada…

    • VIMON

      12 diciembre, 2014

      Pues que suerte tienen los que no van a misa…

      • Arma

        13 diciembre, 2014

        Eso es lo mas chingon que ni si siquiera voy a misa….. Dios me peroné…

  29. Arma

    13 diciembre, 2014

    Eres un amor de la vida, divido Carajo!… te adoro!

  30. gus-fito

    16 diciembre, 2014

    una historia fulminante, me inclino, a esta linea las aventuras en la selva,codician mis mas infinitas pasiones ,tienes un fino pincel, los detalles, son los condimentos, que enriquecen al lector, cuenta con migo- para cualquier aventura,chauuuuuuuuuuuuu

    • VIMON

      16 diciembre, 2014

      Muchas gracias, Gus-fito, por tu visita y esos comentarios tan entusiastas como estimulantes. Saludos.

  31. VIMON

    17 diciembre, 2014

    También gracias a Emily von. Saludos.

  32. VIMON

    18 diciembre, 2014

    Igualmente, muchas gracias a Moon.

  33. VIMON

    20 diciembre, 2014

    También gracias a Juan Ignacio. Saludos.

    • VIMON

      26 diciembre, 2014

      Mil gracias, Iván, por tan estimulantes comentarios. Saludos.

  34. VIMON

    31 diciembre, 2014

    Gracias también a Samuel Sebastián. Saludos.

  35. I.C. loverlee

    5 febrero, 2015

    excelente historia amigo, me gusto muchas gracias por compartir… saludos desde chihuahua.

    • VIMON

      5 febrero, 2015

      Muchas gracias a ti, I.C. por pasar y dejar tus amables comentarios. Recibe un muy regiomontano saludos desde la antigua tierra de los sioux, Omaha, Nebraska.

  36. J.Castelán

    25 febrero, 2015

    Un relato intenso y cargado de imágenes. Me ha encantado. Si bien algunas de las figuras con las que representas a aquella sensual mujer chiapaneca, «parecieran» ser un tanto reiterativas, es cierto que esto favorece a la constante recreación de la historia en la mente del lector. Por mi parte, me he sentido totalmente envuelto por la trama que arrojas con sutil suspicacia. Voto y saludo!! Enhorabuena!

    • VIMON

      25 febrero, 2015

      Me alegra mucho que te haya gustado el relato, J. Castelán, y te agradezco tus estimulantes comentarios. Saludos.

  37. Ela_Adal

    2 enero, 2017

    Cómo oponer resistencia…? Imposible! Mi voto para ti y una rosa.

    • VIMON

      2 enero, 2017

      Mil gracias por tu lectura y tus amables comentarios, Ela. Te devuelvo una rosa con un beso.

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