San Silvestre

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San Silvestre

 

José Rafael había aceptado la invitación sin mucho entusiasmo. Hubiese querido descansar después de tantas fiestas y ajetreos. Primero fueron las festividades de navidad, el intercambio de regalos con familiares y amigos y luego las de fin de año.

!Una locura¡. Afortunadamente ya todo había pasado y en algunos días todo volvería a la normalidad. Extrañaba la rutina de todos los días. Normalmente, y esto era ya casi una tradición, el primer día del año se quedaba holgazaneando en su casa sin hacer absolutamente nada. Quizás leer un buen libro o ver una película en la comodidad de su dormitorio con su mujer; pero !ni modo! Ya estaba hecho. Había aceptado la invitación para ir a cenar en casa de unos buenos amigos. La cena había sido pautada para las 7 de la noche, así que aun tenía tiempo para descansar un poco.

 

A las 6 de la tarde, termino de acicalarse y junto a su esposa se aprestaron a ir al lugar de la cena. Llegaron puntuales y la primera sorpresa agradable la recibió José Rafael nomas al entrar a la casa. Entre los invitados estaba Carolina. Tenía varios meses sin saber de ella y ahora la veía ahí tan radiante como siempre. Para su suerte estaba sola sin acompañante. Al verlos Carolina se levantó para felicitarlos por la Navidad. María Luisa, la esposa de José Rafael la saludo fríamente, ¿La razón?: La atracción que José Rafael sentía por esa mujer. Ahora mismo nada más al verla José Rafael cambio completamente. De reojo lo miro y vio que casi se babeaba por Carolina. Sintió una rabia sorda, tenía que reconocer que Carolina se veía espectacular, era más joven que ella, más alta y tenía un toque de elegancia innato. ¡Cochina envidia!

Se retaron con la mirada pero las sonrisas indicaban que ese no era el momento para pelear, así que intercambiaron sendos “besitos” en las mejillas y se miraron como dos gatas en celo disputándose al macho. Por suerte para José Rafael se acercó el anfitrión de la casa y se llevó a su esposa para mostrarle algo en la cocina. Te debo una, y lo miro agradecido.

Carolina vestía un pantalón negro de esos que llaman tipo “tubito” el cual se ajustaba a su cuerpo como una segunda piel. Para disimular lo abultado y grande su sexo, se había puesto una blusa por fuera del pantalón que tapaba aquel espectáculo impresionante. José Rafael se quedo con las ganas, pero se lo imagino, pues lo conocía muy bien. Luego de los abrazos y besos tomaron asiento en el lugar indicado por el anfitrión, para su desgracia, le toco al otro extremo de la mesa donde se sentaba Carolina. Seis personas mas habían sido invitadas para formar un grupo de diez personas. Todos eran viejos conocidos y por tanto aquella cena se desenvolvió en un ambiente distendido y muy relajante, José Rafael converso con todos, hizo chistes y conto anécdotas. De reojo observaba a Carolina quien conversaba animadamente con uno de los invitados, en su mano tenía el celular al cual le dirigía miradas de cuando en cuando.

José Rafael se levanto de su silla y se dirigió discretamente al baño, desde ahí le envió un sms a Carolina “Estas espectacular!”. Espero unos minutos hasta que el mensaje salió. Luego abrió la puerta. La respuesta le llego de inmediato ¿Te parece? Creo que estoy demasiado gorda.

José Rafael sonrió y le respondió, “Estas como para comerte como postre”; la respuesta de Carolina fue inmediata ” jajaja creo que te indigestarías”

JR: ” ¿Por lo dulce ? ”

C: ” No, por lo grasoso jajaja”

C:”Bueno entre gustos y colores”

José Rafael no contesto y se dirigió de nuevo a su lugar en la mesa. Carolina aun hablaba con la misma persona.

Luego de la comida, la mayoría de los invitados se dispersaron buscando un sitio donde esperar las 12 campanadas anunciando el fin y entrada del año. JR busco la manera de sentarse al lado de Carolina. Después de una breve espera lo consiguió. Ahora JR estaba radiante, por suerte para él, su esposa estaba entretenida con la anfitriona de la casa revisando revistas de modas. Hablaron en tono de complicidad.

JR: Ese pantalón te queda espectacular, lástima que no me deje apreciar bien todo tu cuerpo.

C: Bueno, pero no ¿pretenderás que me ponga la blusa por dentro verdad? Capaz que me botan de la cena

Y soltó una carcajada.

JR: Es verdad, creo que dejarías a todos impactados, hasta los más viejitos. Las mujeres te odiarían pero los hombres te amaríamos.

C: Mira, no podemos hablar mucho pues van a sospechar algo y tu esposa es bien celosa, así que mosca!

JR: Tranquila, está ocupada por ahí adentro, y señalo en dirección a la casa.

C: !Mosca pues¡ insistió de nuevo

JR: ¿Y que es de tu vida?

C: En la casa, trabajando y dedicando tiempo a mi hija

JR: Si, eso escuche, pero ¿Tienes un novio?

C: Dios!! Tú haces unas preguntas bien indiscretas que prefiero no contestártelas, y de nuevo soltó la carcajada. Mira mejor me siento a hablar con aquel viejito que esta allá pues no quiero ser blanco de las críticas de estas viejas cacatúas, y se levanto de su silla. JR la contemplo por detrás cuando caminaba y tuvo una erección.

José Rafael, busco con la mirada a su esposa y al no verla se dirigió a conversar con un viejo amigo a quien no veía desde hacía algunos años. De inmediato escucho la alarma de su celular indicándole un sms recibido. Era Carolina. “Si quieres verme como tú quieres ve al cuarto pequeño al lado del baño” José Rafael se estremeció con aquel mensaje. Ver a Carolina embutida en aquel pantalón tan ajustado a su cuerpo le producía vértigo. Poder ver aquel sexo grande y gordo aunque fuese a través de la tela del pantalón era ya demasiado. De inmediato cambio de rumbo y se dirigió hacia la salida de la casa. Carolina no se veía por ningún lado, lo único que esperaba era no encontrarse con su esposa por el camino. Sin prisas pero con una enorme excitación se dirigió al pequeño cuarto que servía como de biblioteca, conocía muy bien la casa pues a menudo se reunían en ella, así que no le costó nada llegar hasta allá. Por fortuna no se tropezó con nadie por el camino. Carolina seguía sin aparecer. Aparento leer algunos de los tomos de los viejos y empolvados libros, al lado de la biblioteca había un pequeño baño de servicio. La puerta estaba cerrada. Espero unos minutos, ya a punto de marcharse, salió Carolina justamente de ese baño. Su blusa estaba ahora amarrada a la cintura de tal manera que no existía ningún obstáculo que impidiese ver aquel espectáculo. Su sexo grande y gordo parecía aun mayor desde la última vez que JR lo había tenido entre sus manos. Carolina sonrió con picardía y no pronuncio palabra. JR se acerco lentamente hasta colocarse casi a su lado, simulo preguntarle algo mientras su mano atrevida se deslizo hasta tocar aquel portento entre las piernas de Carolina. Su cuerpo se estremeció como si hubiese recibido una descarga eléctrica, Carolina se dejo acariciar y luego se aparto con una sonrisa.

¿Complacido? Y se alejo moviendo sus caderas. Antes, desanudo la blusa para cubrir de nuevo la parte frontal de su cuerpo. José Rafael quedo sobre excitado. Luego de unos minutos escribió un sms: “Eso está demasiado rico, me lo quiero comer”; la respuesta de Carolina lo estremeció aun mas “¿Y cómo hacemos?” comenzó a pensar rápidamente, escribió otros sms. “voy al baño que está en la biblioteca, una vez adentro vienes tu, yo dejo la puerta abierta, ahí no entra nadie” ¿Te parece?

C: “Esta bien, avísame”

JR: Ok

José Rafael, se dirigió de nuevo a la mesa donde estaban todos reunidos en torno al “chistoso” de la reunión, un señor ya mayor que le encantaba contar cuentos y chistes que eran las delicias de niños y mayores. Con la mirada busco a su esposa y no la encontró, al parecer seguía reunida con la anfitriona mirando trapos. Mejor así pensó. Luego de unos minutos se levanto de nuevo y con disimulo se dirigió al baño. Carolina no estaba visible. Una vez en el baño y presa de una intensa excitación se dispuso a esperar. Al cabo de unos minutos se abrió la puerta y entro Carolina como una tromba. Cerró la puerta y pasó el cerrojo. JR la observo a placer y abrazándola la beso intensamente en la boca, comenzó a besarla por el cuello y en la boca abierta mientras que con sus manos acariciaba su sexo y sus senos. Carolina estaba al igual que el muy excitada. Con habilidad metió una mano por debajo del pantalón de lycra y le acaricio el sexo. Carolina estaba húmeda y caliente, sus dedos buscaron el clítoris y lo encontró duro como un garbanzo, Carolina gimió y se retorció de placer.

JR: Tenemos que hacer el amor, ya no aguanto más. ¿Cuándo puedes?

C: No se, la semana que viene, quizás el martes, antes no puedo

JR: No puedo esperar tanto, y de nuevo le acaricio aquel sexo grande y gordo.

Con delicadeza Carolina se separo y luego de respirar profundo, le dijo “tengo que salir, pues de lo contrario comenzaran a sospechar” JR no respondió

Carolina entreabrió la puerta y se marcho rápidamente.

José Rafael espero unos minutos, se echo agua fría en la cara pues la sentía arder, se aliso un poco el pelo y luego abrió la puerta, por suerte no había nadie en los alrededores.

Los invitados no parecían haberse percatado de lo que le ocurría a ambos. José Rafael se sentó en un extremo de la mesa y simulo escuchar la conversación que sostenían el anfitrión de la casa con uno de sus invitados. Luego de unos minutos, se levanto y regreso con una cerveza helada en su mano, quizás lograse aplacar el calor interno que lo consumía. Recibió un sms

“vamos al baño y me lo metes allí” JR se estremeció. Apuro la cerveza y sin mirar a nadie se dirigió de nuevo al baño. Transcurrieron unos minuto y entro Carolina visiblemente excitada, sin mediar palabra bajo el cierre de mi pantalón, le baje la lycra para descubrir que no llevaba ropa interior, su sexo húmedo y caliente se expuso ante mis ojos, Carolina tomo mi pene y lo acaricio muy despacio luego se doblo un poco para facilitar la penetración, ambos estábamos desesperados como dos adolescentes, la excitación era tal que no lograba penetrarla, respire hondo y le pedí que se colocara en cuatro, era la manera más fácil en un espacio tan reducido, lo hizo, su sexo ardiente se abrió ante mis ojos, la penetre hasta lo más profundo, sus nalgas calientes tocaban los pelos de mi pubis, la tome por las caderas y la atraje un poco más hacia mi hasta lograr penetrarla totalmente, sentí como Carolina jadeaba, tenerla en esa posición era asombroso, de pronto se arqueo y emitió un sonido hondo y profundo, era su orgasmo, sin demora eyacule toda mi potencia en su vagina ardiente.

Se enderezo y me dio un beso profundo, con la mirada busco el papel toilette, tomo cierta cantidad hizo un pequeño rollito como especie de tampón y lo introdujo en su vagina. Me lanzo un beso con sus dedos y abrió la puerta que daba a la biblioteca. José Rafael espero unos segundos más hasta que oyó la canción de Néstor Zavarce “Faltan 5 pa las 12”. Salió del baño y se incorporó al grupo que con uvas en la mano esperaban el tronar de los fuegos artificiales y el tañir de las campanas. Alguien a su espalda coloco 12 uvas en su mano derecha, se voltio y vio que era Carolina quien sonreía con picardía, 5 segundos más tarde llego María Luisa con un inmenso racimo de uvas, José Rafael con disimulo coloco las 12 uvas que había recibido de Carolina en una mesa a su lado, luego con una sonrisa abrazó a su esposa por el talle.

FELIZ AÑO grito todo el mundo. José Rafael besó a su esposa y le deseó toda suerte de dicha y felicidad para este nuevo año. Durante 15 minutos estuvo dando y recibiendo abrazos pero no vio a Carolina por ningún lado, con la mirada busco a Carolina pero ya no estaba ahí. Se dirigió hacia el interior de la casa y no logro verla en ninguno de los salones, pregunto por ella y alguien le dijo que se había marchado de inmediato pues no se sentía bien. José Rafael quedo pensativo, de repente se sintió vacío.

Afuera estallaban los fuegos artificiales coloreando el cielo del nuevo año.

Comentarios

  1. Profile photo of Mabel

    Mabel

    23 diciembre, 2014

    Me ha encantado. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

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