Sueños humedos

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En cuanto leí el último párrafo de esa historia que cada noche me ha llevado a perder la noción del tiempo durante días. Me abrí paso ante el acostumbrado ritual previo al sueño para caer en pestañeos profundos.

 

La luz, como siempre tenue, yo recostada a medio tapar, como suelo hacerlo entrada la primavera. Con los audífonos, puestos de manera puntual dentro de mis oídos. Para de manera lo más relajada posible consumir, de ser posible sin perder la conciencia de todas las rolitas románticas programadas para escuchar a lo largo de 90 minutos.

 

Siempre sucede igual, no puedo precisar en qué momento es que caigo rendida en el mundo de los sueños.

 

En mi mente se quedó tatuada esa imagen que debí de ver en internet justo en el momento en que hice mi parada con destino al baño, para cepillarme los dientes. Lo primero que note, fue que faltaba una zapatilla, ¡debían de ser cuatro! Esa idea rondó varias veces por mi mente arrancándome sonrisitas pícaras… y así con esa atrayente imagen, debí caer en los brazos de Morfeo.

 

Apenas pude abrir los ojos ante los lamidos húmedos e impacientes de mi mascota “La Mo”. Junto con el fresco… de la mañana, a manera de diapositivas, mi mente fue invadida por escenas que llevaban el calor de su intensidad hasta mis labios abultados y el rojo quemante de mis mejillas…

 

Había llegado ese día tan esperado. ¡Era una mañana hermosa! El frente frío se había llevado consigo el gris profundo del cielo, en su lugar un sol de intensidad dorada encontraba su reflejo en el azul hechizante de la playa. Me habías invitado a ir a la inauguración de tu casa a la orilla de la playa; como habíamos acordado meses atrás. Era un grupo selecto de amigos tuyos los que acudieron al evento.

 

Era la primera vez que te veía, de los demás no conocía absolutamente a nadie. Te veía así, como tantas veces te había imaginado. Y por miedo a que mi mirada delatara en gritos ante los demás todo lo que callaban mis labios, saqué mi parte parlanchina y fui restando extraños de mi lista. Ya cuando el sol se ponía, por mis venas corría más vino que sangre. Al tiempo que por mi boca escapaban risas cómplices que me llevaban a perderme intoxicada en el deleite de mi primera velada contigo. Cuando el último de los invitados entre tumbos y estruendos se despidiera, tus sonrisas con las mías se confundían al grado de parecer una misma. Mi risa encontró eco en la tuya, y nos dejamos tumbar por las mismas como sacos al peso sobre la blanca arena, cerca de la fogata. Nos costaba trabajo reír y evitar derramar el vino entre risa y risa. Estuvimos así, no recuerdo por cuanto tiempo. Muchas veces habíamos charlado de lo que nos gustaría hacer para cuando nos reuniéramos por vez primera.

 

Ya habíamos bebido vino. Mucho vino ¡hasta terminar en calidad de tapetes sobre el piso! – tal como lo planeamos. Estábamos sentadas una al lado de la otra, compartiendo una manta que nos cubría de la brisa fría que anunciaba el adiós de la noche y la llegada del alba. Así, sin decirnos nada, nos dijimos todo. Y en el reventar silencioso de las olas cansadas se elevaron nuestros deseos. Hubo un momento mágico en el cual me miraste, e inclinándote hacia mí, aproximaste tus labios a los míos con tímido roce de beso erizándome la piel; en la profundidad de lo oscuro de tus ojos… escrito leí el deseo de que te hiciera mía.

 

Elevé la copa de vino hasta nuestros labios y dejándole caer sobre ellos busqué embriagar tu timidez de golpe. Sorbí tus labios y los hice prisioneros de los míos, hasta sentirte temblar atrapada entre el calor de mis brazos, vencida ya, sin oponer resistencia al destino.

 

Cualquiera que nos hubiera visto desde lo lejos, se quedaría con la idea de que lo que entraba por sus ojos bien podrían ser dos crustáceos temblorosos uno encima del otro; que habían ido a parar al calor de la fogata, minutos después que fueran arrojados por la furia de la marea.

 

Al tiempo que se confundía el calor de mis labios con la humedad de la brisa del mar sobre tu cuerpo. Te fui recorriendo por cada diminuto rincón hasta sentirte retorcer y resbalar por mis caricias, con la desesperación que se retuercen los caracoles al ser bañados en jugo de limón; antes de ser degustados en su totalidad.

 

Me aferraba cada vez más a tu goce, a tu cuerpo caliente y dispuesto. Como si al grado de intensidad en caricias y respuesta tuya en gemidos; el sueño intensificara la posibilidad de dejar de serlo para teñirse de infinita realidad.

 

Cuando la marea húmeda de tu intimidad, encontró reposo en el eco profundo de tu último grito, arrancado por mi incansable lengua. Sentí entrar por mis manos, que te tenían tomada por las caderas, toda la descarga enfurecida de tu placer liberado. Me jalaste del pelo hacia ti y pasando tu lengua sobre tus labios, con los ojos cerrados, dejaste escapar pequeños suspiros, con un seductor movimiento. Sin salir de ese trance complaciente que queda después de tremenda sacudida, invitaste a mis labios a postergar ese momento en el tiempo, con el sello de lo tierno de un beso más.

 

Tú estabas desnuda tendida sobre la blanca arena. Lo ondulado de tu pelo, lucía como si el invierno le hubiera caído en plena primavera. Y yo, sobre de ti me sentía en medio de una especie de alucinación en la cual creía ver emerger de tus adentros al capullo amodorrado, para en el calor de mis brazos sentirte revolotear con alas fuertes de decidida mariposa. Sólo estuvimos así unos minutos, decidimos ir al interior de la casa, donde ya con el vino asentado en nuestros cuerpos, dando un rápido recorrido a la sala, pudimos ver sobre la mesa principal de los postres un trozo de pastel, varias fresas jugosas regadas por toda la mesa… más extraño aún, donde debió de empezar todo el trance del encuentro amoroso-íntimo, sobre la mesa: el par de zapatillas blancas tuyas, y sólo una zapatilla que era de mi pertenencia… “¡Que extraño! dijimos al unísono, ¡no recuerdo nada! Agregaste, a lo que yo te secundé.” No le dimos mucha importancia, tomamos el pastel le dimos una mordida compartida, y dirigimos nuestros pasos a la alcoba.

 

Todo se tornó confuso para mí, pareciera que el hechizo llegaba a su fin, como si el vino tomado, fuera un brebaje mágico para cumplir fantasías, y su efecto estuviera a la cuenta de… 1, 2, 3. No sabía dónde me encontraba, ya no podía escuchar el reventar de las olas, la luz se había tornado en un cielo gris… buscaba mi zapatilla, buscaba arriba, abajo. ¡Nada! No sabía por qué estaba tan desesperada de encontrarla. Una silueta femenina salida de entre la poca luz, se aproximaba a mí con determinación, no podía distinguirle el rostro, y eso me llenaba de agitación. Me paralicé cuando vi mi zapatilla colgando de su mano derecha, antes de poder salir de mi asombro. Escuché aquella voz seca que decía: “sobre mi mano el trofeo ganado que me llevará a hacerte mía apenas te sientes, y te pruebe la zapatillaaaa…” Yo me negaba a probármela a gritos desesperados, mientras que a empeño seco de voz tajante, escuché repetir ” ¡deudas de juego son deudas, se me sienta!…”

“¡Con lo fresco que está la mañana hoy! Si no se sienta ya mismo a tomar su desayuno, señorita… Al café se le formará una espesa nata amarga. Y a usted, le encanta iniciar su día con un rico sorbo calientito de café cremoso”.

 

La voz insistente y algo seria de mi fiel dama de compañía Matilda. La responsable con insistentes golpeteos dados sobre la puerta de mi habitación. Para que mi día iniciara con una gran sonrisa pícara dibujada en mis labios…

Comentarios

  1. Profile photo of Mabel

    Mabel

    20 diciembre, 2014

    Muy buen Cuento, un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenida

    • Virginia Espinoza

      22 diciembre, 2014

      Gracias una linda bienvenida. Bendiciones

    • Lucrezia_Bobb

      23 diciembre, 2014

      Gracias Mabel una bella bienvenida. Gracias por tu voto. Ya me doy una vuelta por tus escritos. Un abrazo

  2. David-José

    21 diciembre, 2014

    Muy bueno. Un relato que pone a volar la imaginación del lector. Un abrazo y mi voto desde Venezuela.
    Felices fiestas.

    • Virginia Espinoza

      22 diciembre, 2014

      Muchas gracias por tu amable comentario y voto. Felices fiestas para ti tambien. Bendiciones.

    • Lucrezia_Bobb

      23 diciembre, 2014

      Gracias por tu grato comentario. Felices Fiestas para ti también. He leído tu relato y me ha parecido estupendo. Amanda un personaje poderoso que mueve fibras profundas.

  3. Anish

    21 diciembre, 2014

    Sensual y erótico relato. Mi voto desde México.

  4. Lucrezia_Bobb

    22 diciembre, 2014

    Muchas Gracias Anish, David José, Mabel por sus maravillosos comentarios y sus votos. He tenido bastantes problemas de conexión en estos días. Por lo menos en un comentario generalizado quiero agradecer los minutos dedicados de su valioso tiempo para leer mi relato. Bendiciones. Felices Fiestas. Un beso afectuoso desde Guadalajara Jalisco-México.

  5. Profile photo of Txentxo

    Txentxo

    22 diciembre, 2014

    Es un placer tener este tiempo para leer algo bueno, Mis felicitaciones en forma de voto “Me gusta” y te sigo Virginia. Espero que me des tu opinión y si te gusta lo votes a mi relato

    • Lucrezia_Bobb

      23 diciembre, 2014

      Gracias he tenido muchos problemas con mi laptop y la conexión a internet… así que pues ahorita tengo la posibilidad de responder a los gratos comentarios y darme la oportunidad de leer sus relatos. Un abrazo. Gracias por seguirme.

  6. Profile photo of VIMON

    VIMON

    28 diciembre, 2014

    Buen relato, Lucrezia, mi voto y mi bienvenida con un saludo.

    • Lucrezia Bobb

      29 diciembre, 2014

      Gracias por el grato comentario y el voto. Bella bienvenida. Un abrazo desde la distacia tapatía.

    • Lucrezia_Bobb

      29 diciembre, 2014

      Gracias por tu linda bienvenida, tu voto y tu tiempo para leerme. Un abrazo desde la tierra del tequila

  7. Profile photo of eaglesrams

    eaglesrams

    29 diciembre, 2014

    Me ha gustado mucho y he quedado atrapado en tu relato. Saludos y bienvenida :)

    • Lucrezia_Bobb

      29 diciembre, 2014

      Gracias. Que lindo tu comentario y bienvenida. Un abrazo descode la tierra del mariachi Guadalajara, Jalisco. Mèxico

  8. Lucrezia_ Bobb

    29 diciembre, 2014

    Gracias! Que linda bienvenida. Un abrazo desde la tierra del mariachi y el tequila. Lindo dia.

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