|Dedicado a Dennie Vergara|
Eran las 2.00 am , algo pasando las 2:04 bueno la hora no es importante pero siempre hay que decir que hora es a menos una aproximación , estaba con sueño , la caída luz de la lámpara entraba por mis pestañas y la bombilla de esta misma zumbaba como mosca, aun no llegaban por completo los pensamientos a mi cerebro aún era esa estúpida bruma que te hace dar vueltas sobre tu propio eje de alguien que apenas se va despertando y recordando quien eres , cuando el ruido de una cajita musical lleno la habitación , no a lo mejor el ruido entraba husmeando incluso podía imaginar a la muñeca flaca vestida en un tutu ridículo y el maquillaje de a centavo, dando giros sobre si misma así como yo daba giros sobre mí y sobre mis ideas , la melodía simple de esa caja, trataba de arruinarme el sueño o de provocarlo, me lleve una mano a los ojos para tapar la luz que era fastidiosa, el sonidito se hizo más prominente , pensé que era la cola del papalote de mis sueños, pero no , era real o eso parecía pues todas esas notitas se arremolinaban y amontonaban justo en mis oídos y me invitaba a seguirlas, la curiosidad es tan grande, me levante la cama y me maree, aun así fui al pasillo, baje las escaleras, el ruido venia de una de las habitaciones de abajo, de la puerta verde con flores
Cada que me acercaba se escuchaba más y eso era lógico, pero el ruido en verdad me molestaba, tal vez era porque lo recordaba bien, era el mismo sonido que ponía mi madre mientras fumaba y tomaba algo de alcohol, y no sé porque pero lo recuerdo como sí tuviese una fotografía de ella tomando y fumando, pero la fotografía no estaba ni en colores ni en blanco y negro, sino que estaba como amarillenta, como oxidada, y por alguna extraña razón esa fotografía no se quería quitar de mi mente, en realidad no tenía una fotografía así, sino que imaginaba una fotografía así.
Mientras la imaginaba seguía dando pasos muy cortos para entrar por aquella puerta, no es que tuviese algún tipo de miedo, sino que en verdad estaba cansada para caminar rápido o dar pasos largos y firmes.
En la puerta como dormida estaba una escoba, tenía las greñas hacia el cielo, la tome, a menos quería entrar algo segura al cuarto donde se supone no hay nada, es un cuarto vacío o habitación, todas las flores de 1 cm por un 1 cm, eso lo recuerdo muy bien , pero no recuerdo para que mierda era esa habitación, con la punta de la escoba abrí la puerta, no era miedo era precaución podría haber cualquier cosa, pero no, solo había un maldito ruido de caja musical , podía imaginar a la bailarina dando tumbos y piruetas por toda la habitación y gente que no estaba ahí aplaudiendo y haciendo reverencias mientras el señor del piano tocaba esa melodía perversa, esas notas pecaban de simples, algún do do do , horrible, metí una mano en la oscuridad, buscando casi atacando la pared a golpes con la palma buscando el interruptor, lo hallé , traté, jamás encendió, tan precaria fue la situación de esa habitación que jamás le pusieron bombillas, cocina, fósforos, tuve que ir, cuando encendí la luz de la cocina, el ruido se fue haciendo más leve , cuando soné ,los fósforos para comprobar si tenían, y en efecto la caja contaría con alrededor de 30 palitos inflamables , regrese a la habitación, el sonido ya era inaudible, comencé a creer que jamás estuvo ahí, encendí el
fosforo
y me
arroje a la habitación escoba en mano como espada
El pobre fosforo temblaba
Con el viento que atravesaba algún lugar
quizás la ventana
en lo que un fosforo moría ya encendía el siguiente
Llegue a la parte más profunda de la habitación
ahí donde el velo de novia de la luna entraba
y no había nada
solo una loca con fósforos y una escoba’
Pero mi miedo empezaba, había algo que me molestaba y no sabía qué, algo que quería perseguirme y no sabía qué era, ya no tenía fósforos y eso también me ponía de nervios, quería guardar calma, porque sabía alterándome no ganaría nada, pero no sé porque antes no se me ocurrió tomar la linterna que estaba al lado de mi cama, justo en el centro de mi buró. No me iba a disponer a sólo subir por ella y abandonar ese cuarto, quería encontrar de dónde venía el ruido de la caja musical.
Apenas podía ver donde quedaba la puerta, había encendido tantos fósforos que ya sólo me quedaban tres, y la verdad me empezaba a dar miedo, trate de salir casi corriendo y justo al llegar a la puerta, se cerró, en mi nariz, tenía miedo, y empezó a sonar otra vez aquel ruido, pero ya no tenía más que un fósforo, y maldito, no prendió.
Ya sólo tenía la escoba y no veía nada.
Voltee, el ruido estaba pero nada lo provocaba, y si esta en mí?, no no puede ser tengo cerebro no una tipa de plástico bailarina, algo venia de tras de mí, quería atraparme, forcé , pero la puerta no abría ,intente darle giros a la perilla pero no abría, casi lloro cuando la puerta se abrió y mi esposo preguntando qué demonios haces aquí
no dije nada, sólo fui a sus brazos, pero un segundo antes de que fuera a sus brazos sentí una garra en mi hombro, pero ya estaba con mi esposo, estaba y me sentía protegida, y supongo era bueno, él estaba un poco molesto porque estaba en aquel cuarto y porque no había dormido, creo que mi iba a decir que no debería estar ahí, y me iba a decir porque no debería estar ahí, pero sólo se calló, su lengua se trabo y no dijo nada, me sentí intrigada y con miedo todavía…
la música la música le dije y me sacudió como muñeca , me miro directo a los ojos me grito, no digas estupideces cual maldita música, esa , la de la caja, no tenemos ninguna caja de música en la casa, debes dormir eso te está afectando, aun escuchaba la música aunque en un tierno susurro , pero el no, subimos las escaleras me dejo en mi habitación , aunque estábamos casados hacia mucho que ya no dormíamos juntos, cerré los ojos y conté hasta el 8000 pero no podía dormir, lo hice pero llego de golpe , solo desperté por la luz ahora del sol que entraba por las ventanas ,
me desperté…
no había olvidado lo de anoche
estaba nerviosa aún, me levante 7 minutos después de haber despertado, baje las escaleras y me quede mirando fijamente a la puerta, con miedo, pero cambie la mirada hacia la cocina, tenía hambre, no había visto cuando se fue mi esposo, y una vez más estaba sola
/con miedo/
-Me fui al trabajo , en el transcurso me iba preguntando que rayos con mi esposa, que hacía en la habitación si hay no hay nada , /ya no/ se imaginara algo? vera algo,,, escuchara algo! la cara de histérica que puso me sorprendió, estaba ahí como loca casi llorando diciendo cosas sobre UNA MUSICA, me daban ganas de golpearla, bueno siempre tengo ganas de golpear a alguien pero se lo había ganado , estar a esas horas tan tarde ahí abajo gritando, que se cree.
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Yo seguía con miedo, me daba miedo entrar a esa habitación, pero era día, se iba a ver con luz, no tendría tanto miedo sí había luz, de cualquier manera llevaba mi linterna, por miedo y precaución, me dirigí a la puerta, trate de abrirla, pero no podría, se trababa, y me desesperaba, sólo pensaba en que en algún momento podía llegar mi esposo, meternos juntos, ver lo que había y él me protegía. Pero no podía ni abrir la puerta.
entre a la cocina dispuesta tratar aria de comer algo, tenía tanta hambre a lo mejor eso me hacía alucinar y escuchar música donde no la hay, lo de la bailarina fue imaginación, vi el frigorífico ese pedazo de metal y plástico gris que ronronea, fui hasta él y revise su interior, había un par de huevos, jamón y leche, habían muchas más cosas lo que la gente suele guardar dentro de ellos, acaricié el empaque de leche, tenía gotitas de un roció escarchado, lo tome, esa cajita azul y blanco con unos ojitos , cerré la puerta del frigo y voltee , así como tome la leche la solté, esta iba en su camino hasta el suelo, chocó y se derramo impaciente el lago blanco inundo la cocina hasta los pies de las sillas, en la mesa negra del comedor, la que habíamos mandado a hacer, había un bulto unas sábanas de color pastel, rosa y morado, estaban tan juntas que parecía una pero eran dos, la cosa parecía la capucha de un chícharo , camine hacia él, empezó a llorar , no el bulto la niña, era una bebé por los clásicos moñitos, que debo hacer de quien es este bebé , pero no para de llorar, su llanto empezaba a lastimarme así que tome al bebé y esta vez sí como chícharo lo saque de su refugio, era una niña muy hermosa y la pegue a mi cuerpo para que sintiera un poco del amor maternal que jamás tuve, no dejo de llorar pero cambio la histeria por sollozos normales , le di pequeñas palmadas para relajarla o dormirla, el teléfono sonó , y junto a él la caja musical, de nuevo venia de esa habitación, que debo hacer el llanto la caja el teléfono, primero atendí el teléfono, deje a la niña en su cama improvisada sobre la mesa, sabes que no se vea segura no quiere decir que no lo sea!
-bueno!?
Es mi esposo, hola no puedo atenderte estoy cuidando al bebé, podrías traer leche, no espera hay leche en la alacena, mejor pañales y un biberón,
Cual bebé? dijo el con un tono imposible de miedo y asombro, -uno que apareció en casa, esta aquí anda apura para que puedas conocerla, podríamos conservarla…
me colgó , vaya estos hombres de hoy, ya no los hacen como antes, fui a la cocina , la bebé estaba un poco dormida pero suspiraba, no duraría mucho así y la maldita música de la caja estaba asesinándome, gire el pomo de la puerta, aunque bien dije era de día, la ventana mayor de la habitación estaba cerrada con cartones, la única que dejaba entrar luz de luna y sol era la ventana izquierda más decorativa que útil, en la orilla casi al centro una caja café completamente estaba abierta, en su interior bailaba una muñeca en forma de flamenco, o sea rosa alas y pico, giraba perpetuamente la movilidad que su torpe y arcano mecanismo le permitía, este cofre es mi mundo y yo bailo en él, igual de ahí provenían las notas de esa melodía fantasma, la tome, era un poco más grande que la caja de unos zapatos, aunque era ruidosa , lo soporte y la lleve hasta la cocina, la bebé despertó, y sonrió, le agradaba la música, lo supuse.
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-Llame a casa para saber cómo estaba mi esposa, cuando contesto estaba histérica y reía , puso una música como las de elevador pero lo peor era el bebé , qué bebé ? no hay bebés en esa casa… mejor colgué ya me estaba desesperando.
Llegue a casa y mi esposa corrió hacia mí con unas sábanas sucias , a lo mejor las encontró de la habitación… pensé que lloraría pero estaba eufórica , me gritaba mírala mírala ha dejado de llorar , le he puesto la música que le gusta, agitaba aquellas sabanas en mi rostro y no había nada, la tuve que golpear para que regresara en si /claro solo por eso/ era desesperante tenerla que soportar las madrugadas enteras, ella prefería hablar con los muebles antes que hablar conmigo, pero lo de la bebé era nuevo, cual bebé? Ella ya no puede tener hijos…
-estaba yo en la habitación sentada viendo a la niña, caminaba y arrojaba un juguete de felpa al suelo, -hola mamá eres mi mamá cierto, dijo con una sonrisa sin 3 dientes, vale puedo ser tu mamá si quieres, la abrace le gustaban los abrazos por lo que me dijo, en verdad platicaba le gustaba mucho platicar también, aunque estaba bastante chica para articular palabras se expresaba como alguien adulto y lleno de cordura, me decía cosas de mi que ni yo misma conocía, creces muy rápido querida,
-claro las cosas rápidas son mejores,
- por que papá no me quiere?
–si te quiere hija lo que pasa es que no puede verte,
Mi esposo llego, le dije que se escondiera en el armario y lo hizo, él nunca la aceptaría, él no la quería ver, si la aceptara juro que la vería así como yo sé que existe, es la hija que nunca tuve, la que nunca aborte
-que haces todo el día ahí encerrada en esa habitación?
-platico…
Platicar platicar,
- por que a papá no le gusta platicar?
- si le gusta pero no puede oirte
mi hija quería salir de día de campo, lo sé yo igual, es como de esas cosas que uno siempre sueña hacer con sus hijos /o su novia/ manteles y jugo, alguna pelota o ver la serendipia de las nubes suaves en lo alto, nubes blancas no de lluvia, nubes claras que anuncian un día perfecto, estaría bien salir, hace mucho que no lo hago, un poco de sol aire fresco, -mamá puede venir papi? -la verdad no creo que quiera, mi hija crecía rápido , le gustaba eso pero a veces también volvía a estar en cuna era esporádico, esa misma tarde mientras preparaba una canasta con sándwiches de atún pensaba en mi hija , la cual mi marido parecía odiar pues la ignoraba, -ella no es real ella no existe entiende! no hay música ni niñas ni nada! me gritaba alzando las manos tratando de golpear, vamos el no la aceptaba y yo si, por eso el no vendría jamás con nosotras al día de campo , él se quedaría en el trabajo hasta tarde con tal de no verme, imagino que prefiere hablar con su computadora antes de platicar conmigo, ya ni recuerdo como se sentían sus abrazos o sus besos, quedaron enterrados en mi baúl de cosas perdidas , donde guardo situaciones, veía a mi hija jugar con la cajita musical, giraba la ruedita de cobre y comenzaba a bailar alrededor de la caja, subí las piernas al sillón y la mire hasta que me quede dormida, la alarma me despertó, siempre sonaba a esas horas, era de madrugada mi hija no estaba, ni ella ni la caja, solo una nota que decía:
papi no me ama… y yo no pertenezco aquí, tengo que irme mamá .
Mis ojos se llenaron de lágrimas y mi corazón de ira, de la más profunda y de la que jamás sentí, ese cabron de mierda, tuvo que arruinarla que le costaba solo mirarla, para estas horas debe de estar ya en su cama, según el descansando pero a mí no me engaña debe estarse riendo de esto y ver a la niña salir descalza en la noche, y verla dar la vuelta en la 09 , mirarla y no alcanzarla…
tome la escoba, salí de la habitación y fui hasta su recamara, con la punta del palo abrí la puerta, no se veía nada, ataque la pared buscando el interruptor y no había nada… tan irreal era ese recuerdo que no hallaba ideas , no recordaba donde estaba el interruptor pero aun así entraría, la nube de humo aun giraba en el ambiente, fumaba sin control al igual había botellas de licor tiradas, no había caja musical, solo el ruido y la respiración de mi esposo, como se inflaba y desinflaba un ogro un maldito ogro vicioso, que le costaba mirarla? mis pies tocaron la cama, la recordaba , ahí dormimos tantas veces, pasamos también muchos ratos despiertos, platicando y haciendo otras cosas, esa cama de seis patas, las lámparas a los lados y la cajonera donde guardaba los crucigramas, donde recargaba los lentes o abandonaba una taza a medias de café , sentí sus pies , sentí sus pantorrillas hacia tanto que no estaba tan cerca de él, levante la escoba, mi intención no era matarlo claro aún lo amaba, lo que quería era darle una lección y reventarle el palo en la cara, que sintiera lo que sintió mi corazón cuando mi hija me escribió aquella nota apresurada, con lágrimas en los ojos lagrimas como las mías y una letra idéntica a la mía también, eso es con los hijos no? tiene similitudes con los padres… pero tampoco son una copia, aunque mi hija si se parecía mucho a mí, el palo se reventó un poco más allá de la mitad, sea donde sea que le haya dado debió dolerle pues grito casi al instante, debí correr pero me quede parada un instante, era una cueva oscura y algo iba a salir de ahí, pero solo había quejidos, entonces ahora si camine fuera de la habitación, sentía como mi esposo se levantaba de la cama, escuche como su cuerpo dejo el colchón y todos los resortes se aflojaban, la puerta estaba cerrada…
ni recuerdo haberla cerrado pero lo estaba, algo venia hacia mí pero no podía verlo, esperaba una patada o un puñetazo, tome la perilla y la rodé muchas veces casi la saco del ojal, grite pero esta vez nadie vendría a ayudarme, con los puños cerrados golpee en muchas ocasiones la puerta , logre abrirla antes de que fuera demasiado tarde, sentía como cerraba sus manos en mi cuello y me arrastraba por toda la sala pero no sucedió, me volví y lo mire, mi esposo se encontraba muy cerca de mí, pudo lanzar un golpe si quería, uno fuerte como para derribar a un camionero, con eso tendría, pero no hizo nada solo me miraba, su mejilla estaba rosada /no había que ser una genio para saber que ahí aterrizo la escoba/ su mirada era de asombro pero no de enojo, la mía si , si tan solo la hubieras aceptado, camino hacia mí y grite, oh! vaya que grite era un cachorro asustado ladrando antes del golpe, ya lo sentí un fuerte golpe en los riñones o en la cara, cerré los ojos, para que correr ya era demasiado tarde…
Me abrazo, sentí sus brazos en mi cuerpo y di un respingo, quise soltarme pero se sentía bien, llorando le advertí que me soltara, libérame! pero no lo hizo, su estúpido aliento a wiski o lo que sea me mareaba era como si me embriagara de solo olerlo,
-que te sucede me dijo /ahora el también lloraba/
-de qué ? estoy bien tu eres el estúpido por tu culpa nuestra hija se marchó, ella te quería y tú fuiste un bastardo.
-nosotros no tenemos hijas…
-claro que sí, un día llego y yo la cuide, ella nos quería y se marchó por tu culpa, el me abrazo con más fuerza, casi me saca el oxígeno no solo de los pulmones sino también de la sangre,
-tú no puedes tener hijos compréndelo.
-claro que si grite? como no todos pueden tener hijos si quieren,
-pero tú no, tu matriz no se desarrolló jamás,
-matriz, esos términos tan elaborados quien rayos inventa esos nombres, recordar la palabra me hacía recordar la paleta del hospital con mi nombre y las estadísticas que decían que va es más fácil que te abduzca un alíen o que un niño salga de un vegetal a que tú puedas tener hijos, me miraba el doctor y casi me ofrecía una paleta como si de una inyección del tétano se tratara pero no, estaba inyectándome directo en el alma, no hijos lloré pero aún no lo aceptaba, era un recuerdo mas no una realidad y la bolsa de sangre donde se llevaron a mi hija o hijo quiero pensar que era hija, poderla llamar Madeline o Carla, pero ellos la llamaban producto y no solo eso “producto fallido” como si no fuera una pequeña vida la que se perdió sino un test o una estadística para ellos un número más , para mí la hija que nunca tuve y con la que nunca iría de día de campo pero tú tienes la culpa grite, pues ella vino y quería estar con nosotros,
-perdóname dijo pues había hecho mal, perdóname por no mirarla, que cosas digo por no mirarte en verdad también he sufrido a mi también me dolió perderla o perderlo quiero pensar que era niño, enseñarle a jugar futbol o cosas así ver las luchas de la W los jueves , pero no… no existe lo perdimos nadie tiene la culpa por favor no te lastimes más, me haces daño a mi también, no hay niños ni cajas ni nada…
lo entendí me dolió pero lo entendí ambos teníamos miedo, me abrazo y lo abrace, nos tomamos de la mano, una hora después de estar ahí tirados se levantó y me extendió su mano yo la tomé y me levanto del suelo frio, caminó pero yo no quería hacerlo, me insistió , lo seguí hasta la puerta de flores, el entro en la habitación, temía que no saliera o que saliera enojado esa habitación oscura me daba miedo, pero la luz que salió de ella fue clara, al menos el sabia donde estaba el interruptor, el tapiz era rosado y tenía conejitos, la otra mitad tenia carritos de construcción, había una cuna blanca con cobertores de colores, una montaña de juguetes y biberones en paquetes de seis, el sonrió cuando tomó una almohada de dinosaurio y la volvió a dejar en la cuna, tenía una idea pensé , que bonita habitación, las cosas no son lo que parecen cuando esta oscuro pero cuando le añades un poco de luz todo cambia, nos quedamos en la habitación hasta que se hizo de día, desayunamos y le puse un poco de hielo a su cara hinchada pobre debió dolerle ese palazo, limpiamos las habitaciones y decidimos dejar encendida aquella luz por un tiempo, decidimos ir a cursos y cosas así sobre abortos , compramos un gato y prometió dejar el cigarro, no le costó mucho trabajo, cuando al fin el juez nos otorgó la custodia fui feliz, casi lo besaba, a ese hombre gordillo con martillo en mano, llevamos a los niños a aquella habitación , un niño y una niña… no sería fácil pero con cariño sabríamos sacarlos adelante, los bebés durmieron en la cuna y nosotros llevamos la cama hasta esa habitación no queríamos despegarnos de ellos ni un segundo, él y yo platicamos de nuestros nuevos planes hasta quedarnos dormidos, de esa experiencia solo quedaba un velo, como el de un recuerdo que amenaza con volver pero ya es demasiado tarde para que haga estragos, o el de esa canción de la que solo te sabes la tonada, años después mientras recorríamos el Mall con nuestros hijos, la niña entro a una tienda de antigüedades y eligió como regalo de cumpleaños una caja musical, completamente café , no más grande que una caja zapatos.
” cajita musical”
Dakota HDN




Iván.Aquino L.
Muy bueno. Saludos y mi voto.
Mabel
Me encanta. Un abrazo y mi voto desde Andalucía