Pocas son veces en las me encuentro ausente de ideas, una hipótesis tras otra se hace presente procurando nunca ceder en definitiva a un argumento a menos que éste sea medio o dispuesto a ser refutado, desconozco y desconoceré el absoluto pues coincido que generalizar nos vuelve idiotas y procurar decir sabios cuando únicamente señalamos la parte y la contraparte no es novedad en un universo que dispone de luz y ausencia de la misma, el proceso de estas reacciones resultara curioso, semejante y asociativo en ocasiones. Cuando analicemos órdenes sociales y entendiendo que habitamos en uno comprenderemos que cada orden produce en la masa de sus componentes las estructuras de carácter necesario para su determinado fin. He notado que la mayoría dispone de una muda desesperación, por esta misma razón de la cual no me excluyo, se nos ha sometido en un constructo que ha vuelto concepto y al diferir a él la percepción tiende a ser variante y en constante cambio según la edad y adquisición de diversas razones que exhortan de manera deliberada a nuestra idea global, así como individual, cada variante influye de una determinada manera muy propia de sí misma, desde un paisaje, una imagen o individuo dichoso de cruzar en nuestra vereda transitada que en ocasiones tiende a sorprendernos y de no ser así recurrimos a quien lo proporcione aun cuando este más distante a la realidad que nuestra propia idea de tiempo indefinido, no obstante, habría que preguntarnos de manera más frecuente ¿Qué es realidad y que es verdad? No hay verdad absoluta. Al afirmar que el método científico, incluyendo la matemática y la lógica, es una voz privilegiada a la verdad estás llevando acabo un acto de fe personal. Otras culturas podrían creer que la verdad debe buscarse debajo de una piedra o en los delirios de un profeta que habla desde lo alto de un monumento. Es únicamente fe personal en la ciencia la que te lleva a preferir de esa clase de verdad, a esto se le llama relativismo cultural. ¿Por qué creemos? El sólo hecho de que sean tan antiguas hace que parezcan especiales, la gente cree en cosas simplemente porque mucha gente ha creído lo mismo por siglos. La autoridad, como razón para creer en algo, significa creer porque alguien importante te hacer que creas y esto puede resultar paradójico como en el evento Milgram, en el cual aun cuando difiere totalmente a nuestras creencias es acatada la orden, en primera ocasión con cierto remordimiento pero conforme vuelve frecuente resulta indiferente, pero no es algo de sorprendernos, nuestra genética es egoísta y adaptable al medio. Si hay misericordia en la naturaleza no es más que un accidente, la naturaleza no es benévolo ni cruel, si no indiferente. La indiferencia ante el sufrimiento es una consecuencia inherente a la selección natural. Explorar al entorno, incluyendo amigos y parientes, de manera tal que se maximice el éxito de nuestros genes, no hagas trampas, a menos de que eso puede dejarte una ganancia neta. En retrospectiva la fuerza hace al derecho, al hacer surgir al hombre, el proceso evolutivo ha tomado conciencia de sí mismo, aparentemente por primera vez en la historia del cosmos. Todo es relativo en un mundo lleno de subjetividad. La seguridad o la felicidad significarían entonces contentarse con respuestas fáciles y comodidad fácil, vivir una mentira tibia y cómoda, únicamente al arriesgarnos, nos es posible obtener crecimiento y felicidad. “Oh fortuna sin preceder”





Mabel
Me encanta. Un abrazo y mi voto desde Andalucía