La curiosidad mató al gato, o lo por lo menos le quita vida, puesto que tiene siete. No somos gatos y no tenemos siete vidas pero nuestra curiosidad y sed de descubrimiento, sin duda, nos quita años de vida. Pero más allá de las anécdotas, nos ilusiona enormemente citar uno de los últimos descubrimientos literarios, en tierra del último premio nobel de lengua española, se llama Juan Manuel Cáceres. Escritor dotado, con una sensibilidad y apego a las pequeñas cosas pocas veces visto, es autor de Camino de Ida. Una pequeña gran obra de arte en formato digital que será de las delicias de todos aquellos lectores amantes del intimismo y realismo literario. En función de esa fascinación nos hemos juntado a tomar Pisco para dejar pasar el tiempo, y la lengua…
¿Qué encontrará el lector al leer Camino de ida?
Una invitación a mirarse el interior. Una parada en esta autopista, en la que conducimos nuestros cuerpos, a la velocidad de la tecnología.
Una de las cosas profundamente seductoras de Camino de ida es que resuma un clima de tiempo pasado, de una época en que las cosas, para bien o para mal, se movían en esa Lima convulsionada ¿Cómo se construye ese clima en retrospectiva, sin caer, como en tu caso, en la nostalgia?
No quise darle espacio a la nostalgia, porque aquel sentimiento acusa pérdida y, en este caso, solo contribuiría al apego del lector, por personajes y lugares, los cuales necesitaba pasen, como los rostros que describe Borges en su poema, Arte poética.
La descripción que hago de Lima de aquellos años, es detallada, porque los viví.
Pero tenía bien en claro, que el motor que movería esta narración, debía ser la evolución espiritual de Daniel Santos. Hago descripciones minuciosas, pero como el pasajero de un autobús, que ve por su ventana la vida misma que se abre paso, con mil circunstancias distintas, pero permanece él, en su asiento, como espectador de paso.
Camino de ida abre un debate sobre el sentido de la vida y cómo luchar contra nuestros propios fantasmas ¿Es un tema que te interesa particularmente? ¿Crees, como planteaba Sartre que esa pregunta, la de cómo vivir, es cada vez más compleja de resolver?
Este es un tema —el sentido de la vida—, que no solo despierta en mí, el interés de la curiosidad. Se trata, ni más ni menos, que de nuestro punto de partida y de llegada.
Pero no por ello, no olvidemos que se trata de un personaje de la novela, que puede recoger las urgencias que reclama mi mente, en una determinada etapa de mi vida, o de la vida de otra persona cercana a mí. Ahora, es innegable, que al igual que sucede con los escritores de verdad, gran parte de mis convicciones, creencias y, mi esencia pura, se encuentran ondulando entre los renglones de este libro.
Mi caso es algo así, como el de un mortal que de algún modo llegó hasta el final del túnel y, viendo desde allí, resuelve que algo debe hacer, para que el concepto recién adquirido acerca de la nada, no lo engulla o borre, como lo explica el personaje, cuando era un niño, al principio del relato.
Espero haber logrado transmitir al lector, el descubrimiento de Daniel Santos, el cual considera que las causas que hicieron que su estadía en este mundo, no sea lo que él quiso, no fueron necesariamente fantasmas creados por él.
Coincidiremos la gran mayoría, que Sartre fue un tipo brillante. Pero a fin de cuentas, solo humano, como todos nosotros. Microscópico y finito, frente a este misterio.
Desde el punto de vista científico o filosófico, ante preguntas como estas, acerca de ¿Qué es la vida, el amor o la fe? nos damos de bruces con nuestra propia limitación nativa.
En el campo de la religión, más bien tenemos todas las respuestas. Pero para ello hay que escudriñar sin temor en las escrituras, de las cuales nos han enseñado por medio de la tradición, hacer todo lo opuesto. Por ello pienso: “Que no es, que cada vez sea más compleja la respuesta. Solo que en el campo en que se le busca, no está”. La tecnología humana va por un sendero y, el significado del propósito de nuestra estancia en este mundo —pienso—, no aparecerá en el próximo libro de Hawking.
Otra de las características, si me permites, de la novela es que está narrada casi como un flujo de conciencia, una primera persona que nos interpela, que se convierte en lector y aumenta así el impacto de la historia ¿Es un efecto buscado? ¿O te ha resultado más bien como una catarsis?
No es buscado, intencional y, menos un efecto (una fórmula). Simplemente soy yo, dejando advertir la impronta de mis limitaciones, en el campo de la narrativa. No me considero un escritor, ojala algún día me acerque a ello. Soy un advenedizo —Pero uno que escribe con las tripas—. En cuanto a catarsis… Si, pienso que sí, pero con terapeuta al lado mío. Sin desbordes y tratando de asirme al timón, todo el desarrollo de la novela. Las líneas, los personajes, el orden en que se suscitan los hechos, todo fue estructurado serenamente, en un proceso que me tomó años.
¿Qué hay de Daniel, el protagonista y artista, de ti?
Los arrebatos que pienso y no hago, es la principal diferencia. Por lo demás, soy yo.
Además de las relaciones interpersonales, te metes con los miedos que, como Lima, suelen cercar el alma. Pero con una naturalidad y un talento pocas veces visto ¿Cómo construyes esos personajes tan creíbles y a la vez imperfectos?
¡Gracias! Hablo mucho solo. Todo el tiempo estoy construyendo personajes que conversan y discuten entre sí. Ensayando argumentos que puedan desarmar los de su interlocutor, o acaso ser su mejor compañía. Y no hay nadie más allí, solo un flaco medio loco caminando por las calles, mientras habla y practica diálogos, los cuales en numerosos casos, terminaron ocupando un renglón en esta novela.
Por eso parecen tan reales. No son el producto de pasar minutos, sentado en un escritorio, pensando que invento. Ya los llevo conmigo, apuntados en algún papel o en lo que cabe en mi frágil memoria. Esto no es una técnica, lo vengo haciendo desde niño, por alguna necesidad que seguramente un sicólogo podrá explicar mejor que yo.
Ahora, con relación a todo lo que es imperfecto, para mí eso es cosa fácil.
En España, (y allí está el mercado editorial para contrastarlo) es muy frecuente novelar ficción histórica, ciencia ficción, novelas épicas pero son poco frecuente las historias que hablan de la inestabilidad del mundo emocional en el que vivimos. Leyendo Camino de ida, se me vino instantáneamente una frase de Marx, retomada argumentalmente por Zygmunt Bauman, en relación a la capacidad de la modernidad de disolver los vínculos sociales, que dice: “Todo lo sólido se desvanece en el aire”. Pocas veces había sentido con tanta exactitud esa representación ficcionada ¿Coincides con migo? ¿Es un proceso buscado o una conclusión de la trama que avanza inexorablemente hacía esa conclusión?
Otra vez, gracias. Tal vez sea buscado, pero no con el afán de cumplir con una frase célebre. Más bien con mi naturaleza rebelde. Lo que escribo, lo viví. Sentí y pienso que fue así desde que el mundo es mundo. En los textos bíblicos, claramente se describen dos grupos, desde su inicio, hasta sus páginas finales. En mi libro, no resuelvo el misterio de la vida, pero incentivo a poner atención en naturalezas disímiles, como el origen de acciones incomprensibles, por consecuencia de un materialismo desmesurado.
Como he comentado, Camino de ida, más allá de ser una novela existencialista, es una novela muy personal ¿Quiénes son tus referentes literarios?
Quisiera no haber leído nada acerca de la llamada criptomnesia, pues trato de no recordarle al lector, otro, para no interrumpir su viaje, haciendo comparaciones. Carecer de influencias… lo encuentro imposible. En todo caso Hermann Hesse, es uno de los autores que leí en mi pubertad y, creo, provocó mi interés en la lectura y, en el análisis interior de cada persona —asunto que hasta ese momento, no reparaba.
En otro orden de cosas, la literatura latinoamericana tiene la tradición de un fuerte arraigo entre la historia y el contexto social e histórico, siendo en este sentido un referente mundial. Al respecto ¿Por qué crees que existe esa tradición, aun en novelas no realista, siempre hay un arraigo, siempre está presente tanto el espacio geográfico como el histórico?
Pienso que el escritor que ha vivido más experiencias, tiene la pluma cargada de tinta. En el caso de cualquier persona, que es vejada, maltratada o que ha sufrido abusos en su infancia. Lleva una herida, la cual con los años aprende a ocultar, con numerosas capas al igual que una cebolla. Pero que al menor estimulo, aflora por descarga de su psiquis, que clama ayuda, para ese niño lastimado, que no pudo defenderse en su momento.
En el campo de la historia —creo—, sucede algo similar. Las invasiones por estos lares, dejaron secuelas y, los habitantes de los pueblos hablan de sus heridas, a manera de tradiciones, cantos y, leyendas, en la que cada pueblo tiene una historia que contar, en su mayoría, triste.
Es por ello —pienso yo— que no es casualidad, que los relatos tengan como característica, el arraigo entre la historia y el contexto social e histórico.
¿Cómo surge la idea o la motivación de escribir Camino de ida?
El advertir desde niño, dos grupos de naturaleza diferente.
A esa edad me resultaba muy fácil resumirlo, simplemente como malos y buenos. Conforme pasaron los años, el tema se fue haciendo cada vez más complejo y confuso. Las diferencias más estrechas e imperceptibles, al punto de formar un solo grupo —La Humanidad—. La ciencia, como la sicología, cubría mi conclusión primaria, con cientos de argumentos, escritos por mentes superiores a la mía, alejándome cada día de mi observación. Sin embargo los hechos, las noticias, me daban la razón, a pesar que cuando lo descubrí, no sabía nada acerca de la vida.
Definitivamente existía un elemento que habitaba en algunas personas y en otras no, alejado del nivel cultural, económico, o geográfico.
Entre teorías de ciencia, religión y más, sabemos que venimos de algún lugar ¡Ya estamos aquí!
¿Qué hacemos acá y hacia dónde vamos? Son preguntas que no sabemos responder, con la misma categoría de otros conceptos que la ciencia presume.
Olfateamos el camino de ida, arañando el razonamiento, más lo que sigue… únicamente, la fe lo trata.
Unas de las cosas que siempre interesan a los usuarios de Falsaria es lo referente a la publicación de la novela. En tu caso, ¿Cómo fue el proceso hasta ver publicada tu novela? ¿Hay algún consejo que puedas darle a los futuros escritores?
Esta novela ha sido publicada exclusivamente en una plataforma digital. No está a la venta en librerías convencionales. No existe la versión impresa. Revisando tutoriales, si prestan atención y siguen los pasos indicados, verán que no es tan complicado publicar uno mismo, su propio libro, en tiendas como Amazon. Pero también existen empresas profesionales, que se dedican colocar libros en las tiendas que uno elija, a cambio de un pago. Ellos están muy enterados de estos servicios, de los derechos, impuestos, etc… Todo se realiza, mediante un contrato firmado.
Pero del modo tradicional ¿Papel? Es casi ilusorio en estos días. No entraré en detalles, para no verter hiel a esta entrevista, de la que espero dejar un recuerdo positivo.
Después de la experiencia de Camino de ida ¿Cuál es el siguiente paso?
Tengo un libro de cuentos que si logré publicar en papel. Pero fue debido únicamente, a que conseguí ser finalista, en un concurso de literatura organizado aquí en mi País, siendo la impresión de este, parte del premio.
Sin embargo, el libro jamás vio la luz, justamente por un problema que tuve con la editorial. Se quedó en almacén y no fue difundido nunca.
Dependiendo de cómo le valla a Camino de Ida, podría animarme a publicar este libro en digital, para que los lectores puedan conocerlo.
¿Deseas agregar algo más?
Agradecer la entrevista y, destacar la calidad de sus preguntas, cuya profundidad demuestra el compromiso con su trabajo y el respeto por el autor.
¡Muchas gracias amigos de FALSARIA!





manuel
Pienso que tu libro es muy interesante. Felicitaciones amigo, sigue escribiendo, porque definitivamente, esta es tu vocacin. Hasta pronto y muchos xitos.