La amiga de mi hermana

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Espiando a mi hermanita de 15 años

Mi hermana pequeña solía hablar con su amiga Soledad muy a menudo.

La conoció muy de niña, con apenas doce años, ya la veíamos pasear por casa hablando y riendo a veces a carcajadas.

Mis padres y todos nuestros familiares y amigos se negaron a admitir la existencia de su amiga y obligaron a mi hermana a ir a un médico. Yo recuerdo que me burlaba de ella, le tiraba bolas de papel y le pegaba empujones cada vez que notaba que su mente se desintonizaba del mundo real.

-¡Despierta, boba!

Sus notas nunca fueron muy buenas, pero cada año que pasaba empeoraban más y más. También pasaba más tiempo con su amiga Soledad.

-Soledad, ¿quieres una taza de té?-la oí canturrear una vez.

También comenzó a recibir cartas, muchas veces con amenazas escritas con tinta roja. La llamaban loca, hija del demonio… yo quemaba esas cartas con mi padre mientras que mi madre se quejaba en voz alta delante de su hija.

-¿Qué hice mal para tener una niña así?

A veces me hubiera gustado que me hablara de su pequeña amiga, que me contara como la conoció, en dónde y por qué ella después… también por qué le hizo caso…

Hubo una vez que discutieron. Recuerdo haber estado espiando detrás de la puerta mientras que mi hermana lloriqueaba por alguna cosa que le hubiera dicho su amiga.

-¿Por qué no me dejas tener más amigas? ¿Por qué solo contigo?

Había veces que sentía como deseaba separarse de Soledad pero siempre esta le hacía chantajes emocionales.

-Soledad me ha dicho que si me junto con alguien más que no sea con ella, nunca volverá a estar conmigo y entonces será cuando la eche de menos.-suspiró mientras que se apartaba un mechón rubio de la cara.-Y yo no quiero que se enfade tanto, sólo quiero que me entienda.

Y me reía de ella cuando me decía esas cosas.

Entonces el día que cumplía quince años, voló como una mariposa desde una terraza de casa para luego dejar que la gravedad hiciera el resto.

Mi padre lloró, mi madre lloró, todos mis abuelos sintieron por ella al igual que vecinos y amigos, pero todos ellos la olvidaron con el tiempo, apenas íbamos al cementerio para limpiar o poner flores en su tumba al año de su muerte. No los culpé, no supieron entenderla… y lo peor de todo que en aquel momento yo tampoco.

Yo recuerdo que pregunté por Soledad pero nadie sabía de qué hablaba. ¿Qué sería de ella ahora que mi hermana estaba muerta?

Sesenta años más tarde vi a Soledad observándome desde el pasillo.

Era tal como la había descrito mi hermana pequeña.

-Viste un precioso traje de bailarina con un tutú gris, tiene el pelo gris también y tiene una clara mirada que siempre te da la sensación de que le falta algo.

Era bella y elegante, andaba mientras suspiraba y su mano se deslizaba por el aire, delicado y cortés.

Entonces es cuando me di cuenta de que iba a morir, sentí una rara sensación de abandono, de estar realmente…

 

Muy solo.

Comentarios

  1. Juan_Cabezón

    2 febrero, 2015

    Confieso que me ha dado una mezcla rara de tristeza y miedo.
    Amo cuando las letras generan eso en mi.
    Mi voto y mi abrazo desde Argentina!

    • María

      3 febrero, 2015

      Muchísimas gracias por el comentario, la muerte genera un toque de soledad en un último instante.. Un beso desde España.

  2. VIMON

    2 febrero, 2015

    Muy buen relato, María, saludos con mi voto.

  3. Mabel

    2 febrero, 2015

    La propia sombra la estaba llamando. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  4. Moebius

    2 febrero, 2015

    Muy bueno, María, me ha encantado. Tiene ese toque “psi” que me encanta, sobre todo cuando toca el tema de la locura. Aquí va mi voto, un saludo.

    • María

      3 febrero, 2015

      Muchísimas gracias por el comentario. Un saludo ^^

  5. Gusadro

    4 febrero, 2015

    Gran relato, María… Como siempre en realidad. Mi única observación sería de tratar de dar algunos detalles más de la situación porque siento que la escena final y la misma muerte pudieron hasta dolernos si había un recuerdo más, pero eso depende de ti. Por lo demás muy bien, buenas descripciones, una narración sobria. Un saludo y mi voto.

    • María

      5 febrero, 2015

      Quería dejarlo un poco al aire, en plan él tampoco creía a su hermana cuando ella hablaba de Soledad, sólo la creyó antes de morir y por eso se siente muy solo.
      Espero haberte aclarado un poquito.
      Muchísimas gracias por tu comentario.
      Un beso.

  6. Alberto

    9 febrero, 2015

    Gran relato. El suicidio me pilló de sopetón. Saludos.

  7. Manoli.Vicente.Fernández

    15 febrero, 2015

    Muy buen relato, María, en el que lo único que te recomiendo es revisar los tiempos verbales que oscilan un poco fuera de la situación, por lo demás el tema y el planteamiento que haces es excelente.

    • María

      10 marzo, 2015

      ¿Puedes decirme que errores son? Muchísimas gracias por el consejo y por tu comentario. Un beso.

  8. gus-fito

    7 marzo, 2015

    tremendo relato
    una fascinante historia.
    me gusto mucho un besito de algodon—

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