Entre memoria y memoria se nos pasaron las horas hablando en la opaca madrugada, escuchando nuestras voces reencontrándose a carcajadas, mirando el techo de la longeva habitación de paredes agrietadas por los años, imaginándonos en la misma cama aun cuando estamos tan lejos. Casi puedo describir las expresiones de tu rostro aunque no pueda verte. Se que giras de un lado a otro en la estrecha cama que ahora parece inmensa como un espejismo causado por la soledad; tu cabello desordenado, tus ojos brillantes, tus hermosa pupilas dilatadas cuya causa quiero creer que es por mi, aunque se que es solo el efecto de tus ojos adaptándose a la oscuridad, esa oscuridad lúgubre ahora que ya no estamos juntos.
Una llamada en la madrugada
Tu televisor encendido en el mismo canal que se encuentra el mio como para acrecentar la fantasía de estar cerca y tenernos, emite una serie de televisión demasiado vieja para nosotros que somos tan jóvenes pero que a ambos nos encantaba y hablábamos durante horas y horas sobre ella aunque la fuésemos visto juntos; y mencionábamos como por casualidad y añoranza lo bueno que fueron los 80 y los 90 aunque hayamos nacido a finales de este último y realmente eramos muy niños como para recordar aquellos años. A pesar de esto la serie ya no importa porque tengo la certeza que tú al igual que yo no le prestas atención, solo se ha perdido en el aire fundiéndose con los sonidos de la noche: el ladrido de un perro, el ruido de los pocos autos que aun circulan a estas horas en este pequeño pueblo, los grillos cantando, el revoloteo de los murciélagos, una canción de Los Beatles que me recuerda a ti y un poco mas allá en la profundidad de la nada, el sonido del silencio y la soledad pura e impenetrable; concentrate en nuestras voces que se besan con palabras y se aman con caricias habladas.
Tu sonrisa seguro permanece intacta al igual que la mía, se que por tu mente pasan los buenos recuerdos que vivimos: las extrañas canciones con aun mas extrañas coreografías, nuestras pésimas actuaciones, las vergüenzas que pasamos en público, el sueño de las mañanas, los desvelos de las noches, las travesuras de pequeños, las peleas por tonterías, los buenos y largos debates que al resto del mundo parecían absurdos y aburridos, la complicidad de las risas, todo. Mientras que en mi alma pasan los hermosos sentimientos, las inigualables sensaciones de libertad cuando corríamos por los pasillos, los nervios antes de un gran acontecimiento, la indiferencia por los idiotas, la diferencia de hacernos notar aun cuando hacíamos una estupidez, el orgullo cuando fuimos reconocidos por un buen trabajo, la alegría de jugar cosas demasiado tontas para unos adolescentes, la adrenalina de gastar bromas a un compañero; incluso amor cuando alguno faltaba y empezabas a extrañarlo y a veces rencor cuando ambos creíamos tener siempre la razón, pero eramos tan niños y no sabíamos que eso no importaba realmente.
A veces viejos, a veces jóvenes, a veces demasiado niños, viví contigo innumerables momentos que no terminarán después de esta llamada, ni desaparecerán al salir el sol. Tan solo estarán ahí esperando a crear nuevos recuerdos cuando podamos estar juntos, juntos de verdad, sentir nuestra piel, oler nuestro olor, saborear nuestro ser.





Mabel
Me encanta el relato. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Ekari Victoria
Muchísimas gracias Mabel, un placer.
CrisCruz
Bello relato, salvando las distancias con las fuerzas del recuerdo y el amor. Mi voto y un saludo.
Ekari Victoria
Muchas gracias querido amigo.
VIMON
Muy buen relato que se lleva mi voto. Saludos.
Ekari Victoria
Muchas gracias, es un honor.
Franz N. Ryman
Estupendo texto EKARI. Mi voto y un saludo.
Ekari Victoria
Muchas gracias, se lo agradezco inmensamente.
gus-fito
buena muy buena
nos leemos, besitos
Ekari Victoria
Gracias amigo, nos leemos. Saludos
guardiña
¡ Precioso relato! Me ha gustado mucho¡¡¡ felicidades!! Un abrazo.
Vilma
Muy bueno, gracias
Iván.Aquino L.
Muy bueno. Abrazo acompañado de voto.