Después del gran paseo por el camino tamizado de margaritas y rosas, los dos jóvenes se sentaron uno frente al otro, con el dulce olor de los tulipanes y la brisa del aire acariciándoles la cara. Tan pronto como el chico se dio cuenta, allí estaba ella, su musa, su sueño, su todo cada vez más cerca, ya podía sentirla, ya… pi pi pi, sonó el despertador, otro día arrancaba y allí estaba él con la sonrisa tornada del revés y la novia de su mejor amigo paseando libremente por su mente.
VF.Cruz




Mabel
Lo que hace volar la imaginación, los sueños reales. Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenido