Si tuviera que mencionar ahora mismo una de las grandes virtudes del ser humano, elegiría sin duda a la curiosidad. Sí, la asesina de gatos, esa misma. Ser curioso es vivir sin miedo a lo desconocido. Y vivir sin miedo es vivir libre, vivir libre es vivir sin apegos intelectuales.
Generalmente nos sentimos cómodos con cualquier dogma (llámese religión, llámese ciencia) porque nos evitan el esfuerzo de pensar por nosotros mismos. Necesitamos algo en que creer, nos aterra la idea de estar vacíos flotando en el espacio- tiempo de la vida; entonces nos identificamos con creencias externas y amoldamos nuestras personalidades en torno a ellas. No necesitamos esforzarnos en entender o indagar más allá. Somos como los polluelos del águila abriendo nuestros pequeños picos esperando a que nuestra madre regurgite el conocimiento encima de nosotros.
La religión ( como un todo) permanece encerrada en su enanismo mental de siempre y a su vez, la ciencia puede explicar, por ejemplo, los procesos orgánicos que producen el llanto en una persona, sin embargo, carece de argumentos sobre esa mente individual, ese ”yo” intangible e irrepetible, ese ser que se sabe a sí mismo existente y que ocasionó las emociones que produjeron lágrimas en el cuerpo biológico al mirar una película o escuchar una canción. Para el pensamiento racional nunca existe algo más allá de lo tangible o medible y eso también es un dogma, al igual que las religiones clamando poseer verdades absolutas.
¿Quién soy yo? ¿Existe algo más allá de esta realidad? ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos? Quién sabe… por eso te invito a ser científicamente curioso como un niño y espiritualmente amoroso como solo un ser inteligente puede.
Ser escéptico no es ser antiespiritual, ni orar por un ser querido es ser anticientífico
En mis tiempos de preparatoria solía leer bastante a Osho, un “místico” hindú que tanto puede hablar de Jesús, Buda o Krishna como de ciencia moderna y Einstein; famoso por enseñar meditaciones luego de pasear frente a sus seguidores montado en un lujoso Rolls Royce. Osho, bastante recomendable para todo curioso de temas trascendentales.
Otro título, que actualmente devoro y que me gustaría recomendar es “Cuestiones cuánticas: Escritos místicos de los físicos más famosos del mundo”. La obra es un compendio de reflexiones y análisis que hurgan, a la manera de los clásicos griegos, en temas de la más alta filosofía existencial que el genio humano haya parido jamás, pero con un enfoque cien por ciento científico, analítico y racional. Muy recomendable.
La idea es ser un peregrino, cojer de aquí y de allá, sin dejar de moverse y crecer.
Sin más, y a quién se haya tomado el tiempo de leer hasta este punto, muchas gracias. Es importante señalar que todo lo aquí dicho son opiniones enteramente personales y no tienen por intención ofender a nadie. Simplemente dejo mis sentires aquí, como charquitos de nadie y para todos.
Saludos y paz : )
“Vivimos en una sociedad exquisitamente dependiente de las ciencias y la tecnología, en la cual prácticamente nadie sabe nada acerca de la ciencia o la tecnología.”
Karl Sagan
“Vivimos en una sociedad grotescamente obsesionada con escrituras sagradas y supercherías religiosas, en la cual prácticamente nadie sabe nada sobre espiritualidad amorosa hacia los demás seres y hacia uno mismo.”
Su servidor




Mabel
Es cierto sentimos curiosidad por todo, aunque no lo comprendamos. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Wolfgang
Coincido en que ciencia y religión dogmas. El que la ciencia triunfe hoy en día tiene una explicación más que nada histórica. Si algo es palpable existe, la idea en si es bastante consistente, ero si no dejamos nada para la espiritualidad la vida sería bastante truñote.
Un saludo y mi voto.
ElNómada
Muy de acuerdo. Quizá la espiritualidad sea a la ciencia lo que la sal a la comida: Podríamos vivir sin ella, pero no sabría igual de rica.
Moebius
Muy bueno, Néstor, coincido totalmente contigo. A mí también desde hace un tiempo me picó la curiosidad por estas cosas, y lamento no haberlo hecho antes, pero como tú bien dices, los dogmas son terriblemente traicioneros, y uno de ellos, muchas veces, es el que te inculcan en la univerdidad, y eso que yo vengo de psicología, que se supone que debería ser más abierto. Sin embargo, lo que a veces me frena para meterme más en este tipo de conocimiento, es el hecho de que se convierta en el pasto perfecto para muchos charlatanes. En fin, que el caso es ver bien qué se elige y que no. Muy buena reflexión, Néstor, aquí va mi voto.
ElNómada
Tienes toda la razón, uno tiene que estar con los ojos bien abiertos siempre. Por ejemplo, abundan mucho ahí afuera un montón de teorías seudocientíficas o movimientos New Age que se autodenominan ” en contra del sistema ” pero que al mismo tiempo están creando dogmas nuevos en los que sus seguidores deben creer ciegamente . Hay que ser de mente abierta pero sin confundir eso con ser crédulo. Saludos.