Te has estrellado contra tu propia madre
y has fugado a tu habitación sin probar bocado.
Lloran los cipreses en la noche
lágrimas que el viento lleva y pierde.
Herida en tu vanidad, entierras la cabeza
sollozas bajo las cubiertas hasta caer dormida.
Más allá de las sendas de caña
canta la lechuza de las altas horas.
El dolor del hambre cava en tus entrañas
te despierta pasada la medianoche, te levanta.
Brillan las estrellas en la acequia
en aguas negras, lentas, sin rumbo.
Avanzas descalza, palpablemente ciega
buscas algo que quizá hayan olvidado comer.
Suave y arisca la helada eclipsa
campos, árboles, patio, casa y vida.
Más súbitamente: la traición de tus pies
te das de bruces en la inexpresiva oscuridad.
Sucesos bastante más extraños
rondan a menudo en cualquier parte.
de Formas de una visión





Lorena Rioseco Palacios
En cualquier parte todo puede ser todo,mi voto,felicitaciones!!
Mabel
¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía