El bueno de Rousseau fue el primero en pensar que esto de vivir todos juntos en paz y armonía es una parida de hippies casposos. Podemos suponer que también Rousseau en su época se encontraba con inútiles de todas las clases a los que no le cundía demasiado ver. Si a eso le añadimos el hecho de que por aquel entonces los estados europeos tenían la sana costumbre de darse de leches por cuatro bobadas, estamos ya listos para entender por qué Rousseau pensaba que con tanto odio y tanta matanza algo debía de andar mal. “¿Y todas estas movidas- se preguntó- de dónde vienen y hacia dónde van?”. El camino fácil hubiese sido culpar a los ingleses (para matarlos por feos) o a las mujeres (para matarlas por brujas) o a los musulmanes (para matarlos por herejes) o a los protestantes (con los que ya se habían matada mucho tiempo). Pero la respuesta de Rousseau fue mucho más original, para él la raíz de todos los males estaba en la sociedad. ¿Y por qué? Porque es la que genera la desigualdad entre las personas. Aunque pueda sonar a la típica cosa que dicen los perroflautas, lo que estaba proponiendo Rosseau es (gracias a Dios) mucho más profundo e interesante.
Según nuestro autor, aquello de ser simios era una cosa estupenda. Uno solo tenía que preocuparse de comer, dormir y si eso bañarse (pero sólo en casos extremos). El hombre iba de aquí para allí sin preocuparse de las facturas, ni de crisis económicas ni de asuntos de esa índole. A mayores, eso de no tener lenguaje suponía un puntazo, porque así los enfados de unos con otros eran mínimos, y al no tener un hogar fijo no había que verles el careto todos los días a tus vecinos porque no lo tenías.
Si este paraíso de semidioses en taparrabos os parece poco, Rousseau consideraba que el ser humano está guiado por un sentimiento de piedad (algo así como una empatía muy, muy profunda) que obliga al hombre a buscar su bien causando e menor mal posible. La idea es guay, el problema es que Rousseau no le da mucha importancia a justificar esa supuesta piedad, simplemente dice que existe y ya (¿pa qué complicarse?).
¿Qué pudo salir mal en semejante fiesta?
Con el paso de miles y miles de años los humanos fuimos relacionándonos cada vez más. Quedábamos más a menudo, construimos pequeños asentamientos, empezamos a hacer turismo, conocimos culturas…El lenguaje se forma, así como una cultura común, poco a poco nace el sentimiento de fraternidad (algo que, por lo general, cunde). Pero al relacionarnos más nace también algo realmente peligroso y nocivo: la propiedad. Un mono fue junto a otros y, señalando un cacho de tierra, gritó que era suyo, y (en palabras del propio Rousseau) los otros fueron lo bastante estúpidos como para creerle. Ese primer cretino no sólo estaba inaugurando la propiedad, sino confirmando la forma más evidente de desigualdad social. Pensemos bien esta idea.
Unos cuantos humanos semicivilizados viven en unos cuantos bungaloos junto al Tigris. Cada uno tendrá distintos oficios, cada uno formará una familia, cada uno presentará unos gustos. Lo diré con el ejemplo más sencillo que se me ocurre: el guaperas de esa tribu de monos querrá formar familia con la guapa de las monas, y como por aquella época la personalidad de uno mismo no era algo atractivo todavía para los demás, los guapos irían con los guapos, y nacería el resentimiento de los feos hacia los guapos. Del mismo modo los propietarios despertarían la envidia de los no-propietarios. ¿A qué lleva esto? A un enorme estado de violencia, ya que esas desigualdades nacientes todavía no están justificadas, así que todos los monos empiezan a tirarse piedras entre ellos y a matarse. ¿Y qué es lo que hace falta? Formar un Estado y que haya una policía que tenga el control exclusivo de las piedras para que sólo ellos puedan tirarlas. ¿Y a quién le conviene que eso exista? Se pregunta Rousseou (porque el tío era listo de verdad, llevaba la cosa a sus últimas consecuencias). Pues precisamente al que más tiene que perder, es decir: a los grandes propietarios.
Lo que hay que entender aquí es lo subversivo de su pensamiento. Rousseau se opone a las concepciones de su tiempo que decían:
-El hombre es malo.
-El derecho a la propiedad es algo innato.
Rousseau desacredita ambas, y lanza la idea de que a sociedad es algo negativo y que, a mayores, es un invento de los poderosos para controlar a los no-propietarios, para preservar sus posesiones, tierras y poder.
Como podéis ver la cosa es bastante chocante. Al respecto de si la sociedad es algo que hace malo al hombre o no, me parece que basta un ejemplo. Rousseau es conocido por ser un teórico de la Revolución francesa, pues bien, cuando los revolucionarios triunfaron, forraron la segunda edición de los libros de Rousseau con la piel de sus enemigos. Que cada uno saque sus conclusiones si es que quiere. Visto lo visto, volveré a utilizar taparrabos.





Mabel
Muy bueno. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
VIMON
Excelente recuento histórico de la historia de la humanidad…Mi voto, Wolfy, con un fuerte abrazo.