El Plan Asimov - Los Argernas, Cap. V y VI

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Capítulo V

El señor de las estrellas

Darian se dejó llevar por el maremoto, arrastrado inmisericordemente hacia la orilla de las faldas de unas verdosas montañas y al borde de la asfixia. Finalmente quedó colgado de un árbol de acacias altísimo, desvanecido.

Luego un forcejeo de manos callosas lo despertó de su inconsciencia.

Unos ojos negros lo observaban. Darian se recostó rápidamente sobre sus codos metálicos.

-Shar , Shar –le decía un grupo de diez personas que lo habían tendido sobre una tupida llanura.

Darian se puso en pie y dijo:

-Gracias por rescatarme. ¿Alguien puede decirme donde estoy?

El grupo enteró retrocedió, sobresaltado.

-Pa, Pa –se dijeron entre ellos.

Darian avanzó unos pasos. Estos se arrodillaron gritándole desesperadamente:

-En, En…

-Entiendo -dijo para sí mismo Darian-, ustedes no hablan argernio.

Al decir esto, el grupo comenzó a clamar más fuerte:

-Il, Il…

Darian mismo quedó atónito, ya que jamás se había encontrado con este tipo de gentes a través de la Galaxia, gentes, ahora que lo veía bien, primitiva, casi en su más alto grado de expresión. Sí, eran humanos, pero algo había en ellos que los hacia verse naturales, hermosos y muy distintos de los humanos actuales. Le recordaban, sin que ahora pudiera captarlo a ciencia cierta, a otra civilización galáctica de los bordes espirales.

-Necesito su ayuda –les dijo y extendió sus manos con las palmas vueltas hacia arriba.

El grupo corrió hacia él, sonriendo.

-Sab-Gal, Sab-Gal –le dijeron tomándolo de los brazos y acarreándolo tímidamente hacia adelante.

Caminaron al menos una media hora hasta llegaron a un poblado, una aldea. En cuanto Darian llegó los pobladores se aglutinaron a su alrededor tocándolo por todas partes.

-¡Pap-Gal-Gu-En-Na, Pap-Gal-Gu-En-Na, Pap-Gal-Gu-En-Na!

Darian empezó a incomodarse y exclamó:

-No, no, no me toquen.

Pero fue en vano, la multitud pronto se aglomeró en una una especie de plaza, donde las corrientes de polvo se arremolinaban con fuerza.

Un anciano de barbas blancas y trenzadas se abrió paso entre el gentío. Levantó el bastón que llevaba consigo y de presto las voces se silenciaron. El anciano se acercó a Darian y le tocó la armadura dándole dos golpecitos.

Darian cayó enseguida en la cuenta de que aquellos naturales jamás habían visto una armadura, mucho peor, ni siquiera habían visto a un soldado, en su caso a un comandante, de la Hermandad Galáctica, aquella que estaba siendo perseguida ferozmente por el Imperio Argerna.

Al parecer, las personas allí reunidas tampoco conocían nada del Imperio ni de sus atrocidades. ¿Cómo era esto posible? ¿En qué mundo vivían, dónde se hallaban ubicados como para que no pudieran conocer a tan poderoso y retrogrado régimen? Se vio a sí mismo y a su armadura y pronto recordó que podía activar su programa guía, quien podría ayudarle como traductor lingüístico. Se tocó la muñeca y apareció en su retina biónica Jim, el programa-guía de la armadura.

´´-Tradúceme su lengua al argernio – le pidió Darian.

-Su lengua no está registrada en ninguna base de datos lingüística, comandante –le respondió Jim.

-¿Puedes arreglarlo?

-Veré si puedo traducir por medio de sus sinopsis neuronales, es decir, traduciendo sus impulsos eléctricos cerebrales y la disposición conductual de sus gestos. Eso será suficiente.

-¿Podrías hacerme hablar en su lengua ahora mismo?

-Listo –dijo Jim-. ¿Alguna otra cosa más, comandante?

-Eso es todo, Jim –le dijo Darian-. Gracias.´´

Cuando Darian alzó la vista hacia el anciano, éste se hallaba acostado boca abajo hacia el suelo, clamando:

-Perdónanos, poderoso Señor, perdónanos. Hemos visto tu fuerza cuando bajabas del cielo y aturdías las aguas del océano.

De hecho, todos en la plaza estaban recostados en el suelo, orando y en lamentaciones. Enseguida las personas más humildes comenzaron a llevarle corderos, becerros y frutas, cosa que Darian no entendía y vio con recelo.

-Levántense –dijo Darian en un alarido. La gente empezó a clamar con mayor fuerza. Darian se dirigió al anciano y lo levantó.

-Dile a tu pueblo que se ponga de pie.

El anciano, riendo gozosamente, alzó el bastón en señal de buena voluntad y la gente prorrumpió en alegría, dando saltos.

-Bienvenido a su pueblo, mi Señor de las Estrellas –le dijo el anciano-. Dígnese a complacer a este siervo osado con una visita a su humilde tienda.

Darian entonces comprendió que había de ir paso a paso para saber realmente dónde se encontraba y quiénes eran aquellas gentes. No obstante, más allá de este misterio, le preocupaba en verdad una sola cosa: por donde alzara los ojos, no había en este planeta rastro alguno de tecnología galáctica avanzada. ¿Cómo retomar la lucha? ¿Qué destino le esperaba a la Hermandad ahora que él no estaba al mando? ¿Cómo volver a las “estrellas” justo ahora en que debía actuar decisivamente?

Capítulo VI

Una revelación para Gotam

Gotam fue incapaz de convencer a Abbaya con lo de la visita a Palacio. Abbaya había sido tajante:

-Feonis ya ha escuchado sobre tu estadía en Oxator y está impaciente por verte. Asegura que nadie de tu calibre ha puesto los pies en su Corte. Está deseoso por escucharte y a mí me honra esta cortesana solicitud.

-¿Escucharme?

-Sí; vamos, Gotam, tu larga vida y tu fama te han sobrepasado. Se cuentan historias sobre ti. Incluso se dice que tú fuiste el teórico de la Hermandad Galáctica, sí, tú, un argerna.

-Me avergüenzo de ser un argerna y no puedo olvidar como aniquilaron a mi planeta, a su gente, a mis ayas, y a todo lo que me era querido.

-Lo entiendo. Pero, Gotam, no puedes cambiar lo que eres, y excusándome por lo que sucedió en tu planeta, se dice que los argernas de tu colonia fueron los primeros creadores en modificar los genes humanos y que, sin embargo, en un acto casi egoísta, se negaron a propagar estas buenas nuevas. Confiaron demasiado en la evolución natural, algo imposible cuando se trata de unificar un naciente imperio en tan pocos años, culturizarlo, hacerlo estable económica y tecnológicamente. El Gran Primer Argerna Askrit tuvo razón, es decir, el tiempo le dio la razón: aquel estadio primitivo humano no hubiera sido capaz de crear un Imperio Poderoso como el Argerna. ¿Sabías que el Zaart Relion tiene preparado unificar El Cumulo de Magallanes con nuestra galaxia?

-Por Dios, y tú crees lo que dicen, que traicionamos a los argernas para que la humanidad no avanzara genéticamente. Te equivocas, Abbaya. Nosotros los argernas no somos humanos y los de mi planeta en verdad que se opusieron a que esta galaxia fuera invadida por ellos, es decir, por nosotros. Mi pueblo velaba por el bien de la humanidad, la amaba como especie, y esa fue su perdición.

-Gotam, ustedes los argernas son humanos, aunque superiores, no lo olvides, y no, no provienen de ningún otro lugar que no sea esta galaxia. No sé aún cómo vives cuando este tipo de teorías tuyas en verdad que son un peligro para el Imperio. Tú y yo provenimos de un mismo ancestro, aunque tú hayas tenido la suerte de nacer de un antepasado que era más fuerte e inteligente que el mío. Y cuando digo “suerte” es porque en verdad la tienes, porque a todos los que han pensado como tú, o están muertos o están replegados en los mundos perdidos de la Hermandad Galáctica, cuyo líder, Darian, aparte de testarudo, es el hombre más buscado de la Galaxia.

-Al parecer el Emperador considera que mi tiempo de batallar ha pasado y goza de reírse de mí, y estoy de acuerdo con él.

-¿No te alegra entonces saber que la humanidad ahora no sólo gobernará la galaxia sino que un Cúmulo completo? A este paso en pocos milenios seremos dueños del Universo. Toda una revelación, eh, pero guárdala para ti mismo.

-Así lo haré. No obstante, ¿dueños para qué? ¿Para esparcir dolor y violencia? ¿Invadir el Cumulo de Magallanes? Yo precisamente he tenido sospechas de que los argernas provenimos de allí.

-Yo eso no lo sé, Gotam, pero lo que sí sé que uno de los beneficios de la Unificación del Imperio es el avance de la tecnología a estratos superiores jamás vistos, y por ende, esto asegura que cada uno de sus ciudadanos goce de estabilidad social y económica.

-¿Pero invadir a los magallánicos? ¿Pero por qué a ellos? ¿Son nuestras fuerzas tan fuertes como acometer tal empresa? Quién sabe qué apariencia tienen, cuán fuertes e inteligentes son como especie.

-Por alguna razón que desconozco, dicen que son parecidos a los argernas como tú, o sea, tienen apariencia humana, aunque al parecer están mucho más robotizados. Se dice que hay galaxias ahí que se rigen por una inteligencia robótica, un cuento, creo yo, parecido a la mente orgánica de Gaia, que tú muy bien conoces de las leyendas pre-argernicas. Por otro lado, creo que la invasión está justificada, y no podemos ser mezquinos con el alcance de nuestros objetivos, para no pecar de mentalidad estrecha. Humanizaremos el Universo entero.

-¿Humanizar? Argernizar, diría yo. ¿Y cómo sabes acerca de esta supuesta invasión?

-Es lo que se dice en la Corte de Feonis. Allí todo es alegría, Gotam.

-Lo entiendo. Por otra parte, veo que, debido a mi falta de actualización social, seré visto como un bufón en la Corte.

-No seas tan pesimista, Gotam, pues tu erudición tiene cierto encanto. Ya sabes, cuando ves al futuro de frente y con pasión, no está demás deleitarse con las panorámicas nostálgicas y heroicas del pasado.

Pronto se escuchó la voz de Sirgham en la sala:

-Mi señor, la nave está lista.

-Gracias, Sirgham.

Ya en la nave, a espaldas de Sirgham, Abbaya le susurró a Gotam al oído:

-¿Te imaginas una mente robótica gobernando nuestra galaxia? Sería espantoso, ¿no estás de acuerdo, Gotam?

-Para responderte tendría que elaborar un ensayo filosófico entero, Abbaya.

-Pero reconoce al menos que sería inaceptable. Míralo, sólo está hecho para recibir órdenes, no tiene alma, sentimiento ni razón. Nunca se equivoca, y si lo hace la acción está acreditada por la obediencia. Es sólo una máquina.

Sirgham detuvo la nave suavemente.

-Lo espero a la hora 24, señor? –preguntó.

-Por supuesto –le contestó Abbaya.

Y con esto, Gotam y Abbaya entraron a Palacio.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Valentino

    Valentino

    9 mayo, 2015

    Ola, amigos, espero c’esten bien. Seguramente encontraran algunas inconsistenzias en la narrazion pero esto se debe a c’estos capítulos están en su etapa de borradores. Saludos i grazias por leer. Abrazos.

  2. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    9 mayo, 2015

    Es muy interesante. Un abrazo Valentino y mi voto desde Andalucía

  3. Imagen de perfil de Valentino

    Valentino

    9 mayo, 2015

    Grazias, Mabel, tú siempre muí amable. Saludos i abrazos.

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