Hola Sara, ¿puedes contarnos qué encontrará el lector al leer Mientras sorprendan los días?
Una historia sobre personas corrientes que tratan de sobrevivir pese a las situaciones inesperadas a las que les enfrenta la vida. Se trata de gente normal, con la que cualquiera podría verse identificado, pero su lucha por hacer frente a los envites del día a día les ensalza, les eleva a la categoría de héroes, aunque siempre tangibles, cercanos. Supongo que es un canto a la capacidad del individuo para superar la adversidad, sin alharacas.
El título, Mientras sorprendan los días, en el contexto en que se narra las historias de Pilar, Mario y Paco parece casi una declaración de principios: la necesidad de seguir sintiéndonos vivos pese a todo…
Efectivamente, por eso presento a mis protagonistas en un día que podría ser cualquiera, un día más, pero que acaba por ser diferente, por obligarles a buscar en su interior una fuerza de la que creían carecer y unas ganas de vivir que creían olvidadas. Mientras sorprendan los días merece la pena seguir viviendo, incluso cuando la sorpresa sea amarga. Sí, quería escribir una novela optimista para librarme de los posos de una anterior, quizá excesivamente introspectiva.
Si bien la novela fue escrita en el 2012 tiene un componente tremendamente actual en los términos en que la crisis económica española, tres años después, ha ido destruyendo también nuestras esperanzas. Como escritora te metes en tres vidas muy distintas para narrar desde lo individual un drama común ¿es una forma de soledad lo que cada uno de ellos intenta combatir como puede?
Sin duda. Una forma de soledad que les aísla y les encierra, que les impide vivir realmente. Una forma de soledad a la que cada uno ha llegado a través de experiencias muy diversas, que en la novela se explican o se insinúan, pero de la que solo podrán salir cuando estén dispuestos a abrirse al otro, sea éste quien sea.
Mientras sorprendan los días es una novela costumbrista (aunque esa palabra se haya dejado de usar) en la sensación que le deja al lector sumergirse en vidas donde pueden verse reflejados: la evolución de la vida cotidiana… ¿Cómo se construye una novela tan atrapante sobre la vida de personas normales?
No sé muy bien. Quizá la estructura narrativa elegida ayude. Ese acompañar a los personajes en su rutina diaria, en sus obligaciones cotidianas, permitiéndoles que nos cuenten sus historias, sus miedos, sus esperanzas, los pensamientos que ni siquiera entienden, las reacciones que incluso a ellos les sorprenden, ese ir conociéndoles poco a poco y avanzar a su lado, casi a la vez que ellos, creo que permite al lector entablar unos vínculos estrechos con mis protagonistas.
Pilar es una enfermera con una salud incierta, Paco, su exmarido, ha tenido que volver a casa de su madre porque el paro le ha dejado sin nada y Mario, un ingeniero de relativo éxito que ve como su vida puede dar un salto magnifico ¿Qué tienen realmente los tres en común?
La necesidad de superar un pasado que les ha vencido y del que, incluso aunque sean responsables en algún caso, se sienten víctimas. Todos tienen que afrontar una historia que ha contribuido a convertirles en lo que son, pero que tienen que superar para seguir adelante. Por otro lado, el presente, ya sea inseguro como en el caso de Pilar o Paco, ya prometedor, como en el de Mario, no les reporta consuelo. Son tres individuos avasallados por la vida, que necesitan encontrar la manera de seguir viviendo.
¿Por qué te remites, siguiendo el árbol familiar de Pilar, a acontecimientos de la Guerra Civil? ¿Hay un hilo conductor entre ese pasado y este presente?
La Guerra Civil está en nuestro pasado, por lo que no podemos evitar hablar de ella en cuanto nos retrotraemos unas décadas atrás, y yo necesitaba hacerlo, porque el pasado familiar de Pilar me permitía introducir temas que me interesaba tratar, al tiempo que me proporcionaba la excusa para presentar una de las sorpresas de ese día. La figura de Pilar no podía entenderse sin comprender su entorno familiar: de un lado un padre mayor, generoso y amable, al que adora y por quien ella está dispuesta a sacrificar su futuro; un padre que le ha ocultado su pasado para evitar malentendidos y cuya familia siempre ha supuesto el contrapunto a su ambiente familiar; de otro, una madre insegura, de humor cambiante, nerviosa, celosa del pasado paterno, de quien Pilar se distancia muy pronto. Dos mundos distintos entre los que debe aprender a convivir pese a lo difícil que puede llegar a ser conseguirlo.
La Guerra Civil, además, me permitía mostrar un Madrid cambiante, y yo deseaba mostrar esa ciudad viva, mutable, pasear y recorrer sus calles a través de mis personajes. Escribiendo, me he descubierto una vocación de madrileña que me ha sorprendido a mí misma, pues son ya más los años que vivo fuera de mi cuidad natal y, sin embargo, siempre acudo a ella.
Con honrosas excepciones, la literatura española (sobre todo en los grandes sellos editoriales), parece estar autista o envuelta en un huevo kínder donde lo importante es la evasión. Y sin embargo, llegas tú con Mientras sorprendan los días para decirnos que la verdadera batalla está en levantarse cada día y amar y asombrarse y pelear ¿Por qué cuesta tanto que estas obras lleguen al gran público? ¿cómo hacer entender que la verdadera heroicidad carece de fuegos de artificio y está, casi siempre, ligado a un hombre en una cola del paro?
Llegar al gran público hoy en día está casi vedado para los autores desconocidos. Los grandes sellos editoriales eligen y, como no podría ser de otro modo, eligen lo comercial, lo que les reporte beneficios. Pero yo creo que son ellos los que determinan qué es lo comercial, con sus tremendas campañas; por eso no me vale que digan “publicamos lo que el público quiere”. No quiero decir que los lectores estén dominados por la publicidad, pero si no pueden encontrar en la librería de la esquina o en las grandes superficies más que lo que quieren venderles, difícilmente podrán elegir otra cosa. Aunque parezca extraño, si no hay oferta, no puede haber demanda
En cuanto a la temática, creo que ofrecer tanta literatura de evasión, sea del tipo que sea, quizá vaya ligado al creciente auge de libros de autoayuda; quizá, en realidad, el público no necesita ser tratado con tanto paternalismo, ocultándole la realidad cercana o mostrándole con crudeza sólo los males que nos quedan más lejos. Si pudiese optar a otro tipo de novela, sin duda, también lo disfrutaría. En realidad, adentrarse en un universo de ficción por medio de una novela siempre es en sí mismo una forma de evasión, pero nada impide que ese universo de ficción esté construido sobre la cara menos amable de la realidad. No obstante, al regresar de esta evasión, es posible que el lector afine la mirada que dirige a lo que le rodea y tal vez renueve su forma de interactuar con su entorno. La ficción puede ayudar a vivir.
Centrándonos un poco más en la estructura de la obra, Mientras sorprendan los días se construye con tiempos y voces distintas, dando como resultado un tejido narrativo complejo… ¿Por qué te inclinas por esa complejidad para dar voz, en apariencia, a personajes tan sencillos?
Al elegir una unidad temporal tan restringida, apenas las horas que transcurren entre que suena el despertador marcando el inicio de la jornada y el momento en que esta concluye para los personajes, sentí la necesidad de un tejido narrativo que me permitiese avanzar y retroceder en el tiempo, conocer a los personajes por sus propias voces y por las de quienes les rodean.
Si me preguntas por qué elegí esa unidad temporal, sólo puedo decir que, en mi caso, el inicio de una nueva novela parte, en unas ocasiones, de imágenes y, en otras, de frases que comienzan a obsesionarme. En el caso de Mientras sorprendan los días, el martilleante saludo de un radio-despertador fue el detonante. Al cabo de unos días oyendo su machacón saludo matinal supe que tenía no sólo el inicio de la novela, sino también su estructura.
¿Puedes contarnos cómo fue el proceso creativo de Mientras sorprendan los días? ¿Cuándo decidiste que la obra estaba finalizada?
Cuando empiezo una novela tengo un cierto esquema de lo que quiero que acontezca, pero los personajes te obligan a cambiar las ideas previas; por lo menos eso me sucede a mí. Disfruto dejándome llevar por las vidas de unos seres que estás creando y que, a un tiempo, se crean solos, como si tuviesen vida propia y existieran al margen de tu voluntad. En consecuencia, el final, muchas veces, avanza por sendas inesperadas que descubres de pronto, como si te lo contasen al oído.
Por otro lado, no me gustan los finales encorsetados, en los que todo queda dicho; prefiero dejar que el lector pueda imaginar, percibir la historia a su gusto. Me gusta ver cómo cada uno interpreta los datos que les he dado y creo que, de algún modo, eso permite que la novela perviva por más tiempo en el recuerdo de los lectores.
¿Qué autores te inspiran a la hora de escribir?
No sabría decir. Siempre he sido gran lectora de los clásicos, tanto españoles como ingleses, quizá por deformación profesional; por supuesto, también me gusta estar al tanto de las novedades, aunque cada vez con criterios más selectivos, debo admitirlo. A una novela le pido que me atrape hasta hacerme sentir partícipe de la historia –y esto no tiene que ver con que se multipliquen las aventuras, por supuesto–, que tenga una prosa cuidada y que sus personajes sea creíbles, complejos. Si no pierdo la noción del tiempo mientras leo, si no me olvido del lugar en el que estoy, significa que ese libro no tiene capacidad de crear un universo de ficción donde yo habite.
Eres, además de una gran escritora, Licenciada en Anglogermánicas y doctora en Hispánicas por la Universidad de Valencia, es decir: tu vida siempre ha transcurrido entre las letras y las humanidades ¿Qué herramientas te ha dado tu profesión a la hora de escribir? ¿Una cosa está ligada necesariamente a la obra?
Herramientas muchas, evidentemente. La lectura y el estudio de la literatura es como un entrenamiento para la escritura, si se hace con verdadera implicación. Te permite elegir la voz del narrador que mejor pueda adecuarse a tu relato y, cuando avanzas en la escritura, sabes dónde dejar los indicios, cómo graduar la información. No obstante, quizá no siempre sea una ventaja; por ejemplo, a mí me gusta dejar siempre algún cabo suelto, algo que no se dice, pero que se puede intuir, y sin embargo mis lectores no siempre me preguntan : ”Oye y aquello, ¿fue así?”. Quizá yo, acostumbrada a la crítica y a buscar sentidos ocultos, crea que dejo ver lo que otros no alcanzan a descubrir.
¿Ligado el estudio y la escritura de manera necesaria? No lo creo. Si así fuera, todos los grandes críticos literarios serían también grandes escritores, cosa que no siempre sucede. El camino inverso, por el contrario, sí me parece que puede recorrerse: partir de un intenso vínculo con la escritura que acabe por llevarte a interesarte por las obras de los otros. Pero el viaje no tiene por qué ser bidireccional.
¿Deseas agregar algo más?
Nada. Agradecer la oportunidad de dar a conocer mi novela. Espero que a quienes se decidan a leer Mientras sorprendan los días les guste y disfruten su lectura tanto como yo disfruté su escritura. Y aprovechar, quizá, la ocasión para reiterar a mi familia y amigos mi gratitud por haberme animado a publicar mis novelas, que durante años han dormido en un cajón.






Lola
Leer esta entrevista es como tomar un aperitivo, este texto, las frases entrelazadas, las ideas… Todo promete en la lectura de esta obea. Y me alegra saber que aun existen editoriales, q al margen de las grandes corrientes de publicaciones para grandes superficies, apuesten por autores centrados meramente en su calidad. Gracias porq hay lectores q lo agradecemos profundamente
Iván.Aquino L.
Gracias por compartir esta información FALSARIA. Un saludo y mi voto.
También les invito a leer mis obras.