Poemas de un escritor retirado (Mientras te cortabas la garganta)

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| 110 | 5 Comentarios

Yo llevaba flores, sabia lo mucho que odiabas las orquídeas,

y contra mi voluntad llevaba rosas.

Y no había fumado el día entero, sabia lo mucho que te

molestaban todos mis vicios, escribí o por lo menos intente

escribir un poema, sabia que dirías que te gustaba mucho

y yo pensaría que era patetico e insípido.

Me prepare como un soldado listo para morir por algo bueno algo de verdad.

Y con toda valentía cruce la ciudad, iba siguiendo las vías del

viejo tren, la brisa apestaba a tierra mojada y me emborrachaba,

los puentes y los edificios se veían llenos de vida, por primera vez.

Los coches se batían en un orden imperfecto y fascinante .

El sol se quebraba rojo hacia el oeste y me decía que caminara mas deprisa.

Y finalmente llegue afuera de tu casa en esas calles

tan llenas de expectativa de Guadalajara.

 Lleno de tantas cosas, las estrellas caían ya como gotas de tormenta

formando explosiones en el cielo y

el cuarto de luna se desplomaba en el este, como si sintiera

lo mismo que yo, brillaba para mi.

Todo fue muy especial.

Todo eso me sucedió mientras te cortabas la garganta.

La navaja honesta y fiel no fallo,

la navaja estaba ahí en el lugar y en el momento,

y yo tan tarde.

Ahora las calles se llenaron de esqueletos y hombres muertos buscando oro o sexo o violencia o nada.

Ahora la ciudad es dirigida por circuitos locos encriptados en lenguas muertas.

Ahora las estrellas nada valen.

Ahora siempre es demasiado tarde

y las estrellas nada valen.

Ojalá hubieras estado ahí, a mi lado, todo fue tan especial.

 

Comentarios

  1. Nana

    21 junio, 2015

    Me ha gustado mucho, Max, se siente ese pesimismo recorrer de principio a fin. Un pequeño inciso, te has olvidado de acentuar algunas palabras. Un saludo.

  2. Mabel

    21 junio, 2015

    ¡Excelente! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  3. claudia.serra

    21 junio, 2015

    Siempre llegamos tarde cuando el otro tiene el paso más raudo.Son gente que galopa sobre sensibilidades demasiado contiguas a la más bestial belleza, y ésa, siempre apura para después quemar. Un requiem muy honesto para un amor que seguramente dio lo que pudo, antes de entregarse a su verdadero apetito cósmico.

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