El tiovivo

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Sus ojos se agrandaron como platos al descubrir la loca alegría de aquel tiovivo, pletórico de relucientes purpurinas entremezcladas con unos armoniosos tonos de color pastel; para su deleite, creyóse por un momento la única asistente y palpó de cerca a sus inanimados personajes viéndolos subir y bajar suavemente, accionados en perfecta cadencia por un invisible mecanismo mientras completaban sus inacabables giros llevándoles a ninguna parte. Eso la hizo infeliz y deseó su libertad. Sintió que la música la envolvía en su baile y cerró los ojos para desear con todas sus fuerzas lo imposible; los alocados latidos de su corazón empujaron aún más sus ansias de lograrlo y creyó escuchar los alegres relinchos de aquellos caballitos de madera librándose del yugo para galopar por ficticias praderas donde la hierba se mostrara a sus inesperados visitantes con un exuberante verde, fresca y dispuesta como dulce pasto con que recuperar las gastadas energías de tan hermosos animales, y …

El hombre tiró hacia atrás y empujó la silla de ruedas para alejarse del bullicio de las ruidosas calesitas. Mientras, Annie siguió soñando con aquella carrera por alcanzar la libertad y adentrarse por fin en la belleza de un mundo creado exclusivamente por y para ella.

 

Comentarios

  1. VIMON

    9 junio, 2015

    Muy buen micro, amigo Germán. Te dejo mi voto con un fuerte abrazo.

  2. María Mateo

    9 junio, 2015

    Me gusta la forma tan delicada de describir escenarios y ocasiones. Buena pluma!

  3. Cartorry

    9 junio, 2015

    Impecable y tierno, amigo Germán. La fantasía del niño, la libertad y el ansia de volar encerradas en la fecunda imaginación de una vida destrozada. Anhelamos aquello que sabemos no podemos obtener. Todos tenemos nuestro propio Tiovivo en la mente y la silla de ruedas atada a nuestras piernas… Un fuerte abrazo.

  4. Irina

    9 junio, 2015

    Es precioso. Ambos encadenados, castigados… que no condenados. Los sueños de ella y la razón, la realidad en los ojos de él. ¿Qué es mejor? No lo sé. Poético, con símiles e imágenes muy buenas. Me ha encantado. Ahí va mi voto, amigo.

  5. dajo

    10 junio, 2015

    Mientras lo leía, me trajo a la memoria, lo que siempre he pensado de los carrusel, y es, en lo mágico que son.Cuando estoy cerca de uno, no puedo evitar acercarme y dejarme atrapar por esa musiquita y regresar a la infancia. Después cuando los liberaste de su monótono giro, para correr por la pradera, me di cuenta, que eso es lo que siempre me hubiese gustado hacer; pero hasta ahora no lo sabía. Cuando leí el último párrafo, volé.
    Gracias Manger.
    Saludos con voto.

  6. Charlotte

    10 junio, 2015

    Me has hecho pensar si los caballítos del tiovivo no seremos nosotros mismos, abocados a dar vueltas y vueltas. Magnífica la paradoja de la niña en la silla de ruedas deseando la libertad de los caballitos. Enhorabuena y un abrazo

  7. Julia.Ojidos

    10 junio, 2015

    Fabuloso micro, una bonita manera de volver al pasado. Ese pasado que acecha nuestros recuerdos.
    Precioso, mi voto y un fuerte abrazo.

  8. Nana

    10 junio, 2015

    Es inevitable leer tu texto y que no nos haga reflexionar. Con tan pocas líneas consigues crear varias historias sobre todo muy emotivas. Todos, de algún modo, estamos encadenados a algo, pero qué bien sabría la libertad. Un abrazo 😉

  9. Skuld

    10 junio, 2015

    Menos mal que nos quedan los sueños donde podemos ser libres. Excelente micro amigo Germán. Un abrazo.

  10. Mabel

    10 junio, 2015

    Extraordinario relato. Un abrazo Germán y mi voto desde Andalucía

  11. Gusadro

    11 junio, 2015

    Impecable descripción y deslumbrante escenario del micro. Saludos y mi voto.

  12. Manger

    11 junio, 2015

    Vicente, María Mateo, Carmen, Irina, Loremac, Dajo, Ana, Julia Ojidos, Ana-Stone, Nana, Skuld, Mabel y Gusadro, os agradezco profundamente vuestros amabilísimos comentarios y vuestro apoyo, pero sobre todo vuestra ilustrada compañía. Un fuerte abrazo, amigos escritores.

  13. Manger

    11 junio, 2015

    Un fuerte abrazo también y mi agradecimiento por vuestra grata visita, amigos Vilma, Farranz, Alicia, Agaes, Fénix, Magali, Sak-Nikté y Cristianp (espero no haberme dejado a nadie en el tintero). Muchas gracias.

  14. Manger

    14 junio, 2015

    Hacía mucho tiempo que no te veía pasar por Falsaria, estimada Christine; se echan mucho de menos tus excelentres micros de terror, aunque yo particularmente te sigo leyendo en VE. A ver si el tiempo te deja un resquicio para reunirte con estos viejos amigos y nos sigues regalando «escalofríos». Muchas gracias por pasarte por este rinconcito, y un fuerte abrazo, amiga escritora.

  15. Manger

    15 junio, 2015

    Te mando un fuerte abrazo, estimado Patxi, y espero que tu ausencia privándonos de tus excelentes textos no haya sido provocada por cuestiones ajenas a tu voluntad. Y gracias por pasarte a leer.

  16. Manger

    15 julio, 2015

    Muy agradecido por tu grata visita, amiga Claudia-serra. Un afectuoso saludo.

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