Miraba serenamente.
Estrechaba sus manos con el viento.
Miraba la tarde sin un lugar preciso,
donde ver.
Encantaba con su voz,
sutilmente encantadora.
Y sus ojos se encandilan,
no comprenden el resplandor del resto de sus días.
Tambien estaba su reflejo.
Tenía algo.
Como una especie de infelicidad,
y como nunca el espacio es tanto.
Y la idea de la convivencia con vidas que quizás nunca existan.
Una inexplicable nostalgia que existe sólo por si acaso.
Simplemente a veces no puede con esa complejidad.
Es entonces cuando conversa con los árboles.
drawing by Tony Cragg





Mabel
¡Qué belleza! Un abrazo y mi voto desde Andalucía
diáfano
Gracias Mabel! Saludos!
Nicolas Sciolini
Muy interesante como ves los arboles.
VIMON
Muy buen poema, Diáfano. Saludos con mi voto.
diáfano
Muchas gracias Vimon!
Xocas
Es bueno conversar con los árboles. Jamás te llevan la contraria. 😀
Saludos
diáfano
Jajajaja Muy cierto @quino! Gracias por el voto!
La_femme (mari freire )
Profundo esto, hace reflexionar. Me ha gustado!
diáfano
Muchas gracias Mari!