La rosa y la mariposa azul

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Sofía siempre había sido una amante de la naturaleza, incluso desde niña, sin embargo su mayor pasión eran las flores. Y aun cuando pasaba la mayor parte de su tiempo en una oficina desempeñando sus labores de auxiliar financiera, dedicaba sus ratos libres a tomar fotografías y escribir versos a las flores.

Una noche mientras tomaba sus fotografías, un extraño joven se sentó a su lado, saco un cuaderno, un lápiz y comenzó a garabatear; no obstante ella continuo enfocada en sus fotografías. Después de un par de horas, aquel joven se levantó y simplemente se marchó, más para sorpresa de Sofía, había dejado allí, su cuaderno, revelando una rosa azul con una mariposa posada sobre aquella rosa; ella intento buscarle por todo el parque, sin embargo no pudo encontrarle.

Al día siguiente, mientras trabajaba como de costumbre, no pudo evitar pensar en aquel joven y en su cuaderno, de pronto al divisar por la ventana le pareció verle en el tejado del edificio del frente. Ella desesperada agarro aquel cuaderno, y pidiéndole a una compañera que le cubriese, se dirigió allí. Al llegar al tejado aquel joven estaba parado totalmente calmado justo en el borde, ella lentamente se le acerco, sin embargo en ese momento él se lanzó al vacío, mientras Sofía aterrada por aquella escena se acercó rápidamente al barranco, tan solo para descubrir que no había nada, ni sangre, ni cuerpo, solo una estela de pétalos azules. Un poco confundida regreso a su trabajo, no obstante al llegar allí, su jefe le esperaba, se le veía enojado, ella intento explicarle, mas él no estaba dispuesto a escuchar y simplemente le despidió.

Sofía tomo sus cosas y se dirigió al parque, allí se sentó en una banca y comenzó a llorar, no entendía porque le estaba sucediendo eso, sin embargo en ese momento una mariposa se posó en su hombro, ella levanto la vista y contemplo como el cielo era adornado por miles de pétalos azules, y a escasos metros suyos estaba aquel joven desesperado buscando su cuaderno, ella corrió hacia él y entregándole su cuaderno le dijo

– Creo que perdiste esto –

– Gracias, lo había estado buscando –

– Por cierto, me llamo Sergio –

– Sofía –

– ¿Tienes prisa, tal vez podamos tomar un café y hablar un rato? –

– Me encantaría –

Hablaron durante horas y horas, como si el tiempo no les importase, y llegada la noche ambos tuvieron que despedirse tomando caminos separados, sin embargo esto no era un adiós, pues las mariposas azules volverían a cruzar sus caminos, tal y como una rosa azul les permitió conocerse.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de claudia.serra

    claudia.serra

    14 julio, 2015

    Un cuento verdaderamente lírico, Yeisson. Delicadísimo. Como esa rosa azul y sus mariposas encarnadas. Mi voto y gran saludo. Esperaré tus nuevas producciones. Quizás me des pistas del muchacho azul.

  2. Emafis

    14 julio, 2015

    Me ha encantado,es un cuento precioso mis felicitaciones Yeisson.

  3. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    14 julio, 2015

    ¡Qué belleza! Un abrazo Yeisson y mi voto desde Andalucía

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