Cuando abrí la puerta allí estaba él, como cada jueves de madrugada. Inmóvil, recorría mi cuerpo con sus ojos lascivos y ansiosos.
Entró sin yo invitarle a hacerlo. Me tomó por la cintura y me atrajo hacia él. Intenté soltarme.
-Tenemos un trato…- susurró. Cedí ante esas palabras, reprimiendo las ganas de llorar. Él sonrió, una mueca ruin y despreciable. Disfrutaba ante mi resignación.
Comenzó a desnudarme, saboreando cada botón que desabrochaba, recreándose en el placer que experimentaba al ver mi piel desnuda. Notaba su mirada lujuriosa, sus deseos obscenos y su aliento excitado. Me sujetó el rostro entre sus manos y empezó a besarme. Me dejé llevar por el roce acompasado de sus labios con los míos, mientras notaba como me acariciaba con delicadeza el relieve del sujetador.
A pesar de sentirme un mero motivo de recreo para aquél hombre y de ser sometida a su antojo, no podía evitar sentir deseos irrefrenables de dejarme llevar.
Deslizaba sus manos por mis caderas, desprendiéndome de las prendas de ropa que aún llevaba, sin perder detalle de cada centímetro de mi cuerpo. Mientras tanto, seguía besándome, cada vez con más ansia, fantaseando sobre todo lo que haríamos esa noche.
Me tumbó en la cama- apenas le costó un minuto guiarme hasta mi habitación – y comenzó a desnudarse. Sonreía al verme postrada ante él, indefensa y doblegada, y se abalanzó sobre mí, seducido por la idea de que cumpliría todas sus fantasías. En eso consistía nuestro trato.
…
-Cada jueves de madrugada, iré a visitarte. Cumplirás todos mis antojos, y harás todo lo posible por dejarme satisfecho. No soy demasiado exigente…- me acarició el rostro. Me aparté, asqueada ante la indecencia de su proposición- Recuerda que puedo arruinar tu futuro si te portas mal.
-No voy a ceder ante tus amenazas- espeté dolida. Él soltó una carcajada.
-Todo el mundo tiene un precio- Sonrió- Y éste es el tuyo- Abrió su cajón, y sacó una carpeta. Parecía ser un expediente académico. Vi mi nombre en él.
- Tengo que reconocer que eres una alumna brillante. Como profesor tuyo, estoy orgulloso- Se me empañaron los ojos al entender sus intenciones- Sería una pena que un expediente tan espléndido, se viese enturbiado. ¿No crees? –asentí despacio, todavía sin poder asimilar lo que aquel depravado me proponía- Hagamos un trato.





Lorena Rioseco Palacios
Genial, me encantó,mi voto y felicitaciones!!
Kentia
Muchas gracias Loremac!!
VIMON
Muy buen micro, Kentia, va mi voto con un saludo.
Mabel
¡Impresionante! Un abrazo Kentia y mi voto desde Andalucía
gmarcelo
Me gustó! Acompaño con el voto!
Kentia
¡Muchísimas gracias!
Un saludo
sncaltero
Un argumento muy bien planteado. Mi voto desde Colombia.
Kentia
¡Muchísimas gracias!
Un saludo
GermánLage
Un relato excelente, Kentia; es el primero que leo tuyo pero me ha encantado.
Un cordial saludo y mi voti.
Kentia
¡Muchísimas gracias por leerme!
Un saludo
eleachege
Me gusto tu escrito. Un saludo Kentia y mi voto.
Kentia
¡Muchísimas gracias!
Un saludo