Entre el domingo y la eternidad

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  Hoy es domingo de luto, pensó al entreabrir la cortina y ver el amanecer opaco de ese 23 de Agosto. Iban a dar las 8, un suspiro ensancho su abultado pecho, -no quiero hacer nada- dijo, todavía con la mirada perdida en el horizonte, cuando la puerta se abrió repentinamente, dio tremendo salto y se acostó junto a ella, paso su mano por su cabeza peluda y Mateo movió la cola, -hoy es domingo de luto Mateo- , el solo fijo sus ojos en ella sin comprender una palabra y se fue, así sin más ni más, -si, ve por tu salchicha, perro traidor!- .

  Ya para esas fechas el calor había disminuido, de los normales 38 grados,descendió a los 19 o 20, lo cual ya era un alivio. Su papa había estado luchando con el clima artificial pues requería una bomba nueva, pero dadas las circunstancias ya no era necesario dejarlo encendido toda la noche.

 Con ropa ligera y una cobija, se enderezo y acomodo la almohada como respaldo, tenía una particular vista pues su ventana estaba orientada al norte de la ciudad y podía contemplar las calles en las orillas, hasta lo último de las pequeñas lucecitas nocturnas. Muchas veces imagino que la ciudad ya no estaba ahí, que el holocausto final había llegado. Había visto demasiadas películas que trataban el tema del apocalipsis y estaba lo bastante sugestionada para verse caminando en medio de la nada después de que el mundo había explotado. Solo quedaba ese lugar donde tranquila esperaría la hora de su muerte. Se entretuvo en ese pensamiento rodando de un lado a otro, hasta que la digestión encendió su reloj biológico, pidió a su madre un gran vaso de agua tibia para estimular el viaje al inodoro y fuera lo más rápido posible.

 Unas diminutas gotas comenzaron a dibujarse en el cristal, tras dos flashazos y lavarse las manos regreso a la cama, a su refugio del mundo exterior, solo habían pasado unos minutos y la lluvia ya golpeaba su ventana, ese domingo común y corriente se puso perfecto.

 En su habitual estado de depresión, repaso lentamente su cuarto, un síntoma de nostalgia se posiciono de su rostro y se evaporo por su nariz, las preguntas existenciales sin respuesta volvieron a surgir en su mente, las ganas de colgarse del techo o de cortarse las venas latieron en su pequeño corazón sin amor.

 El darse cuenta de ciertos detalles, que la mayoría pasan por alto, según su juicio, la hace fatalmente especial. A su corta edad ya esta consiente que la vida es una mierda y que no tiene sentido, entiende perfectamente que las diferentes ideologías, filosofías, doctrinas y sistemas políticos no resolverán la problemática de la humanidad, para ella el destino del hombre es el caos y paulatinamente su extinción de la faz de la tierra.

  Todo esto la mantiene en un cuadro de tristeza grave pero tolerable, no hay de que alarmarse. Por si las dudas su madre mantiene agudo su sentido de sobre protección, el que se activa principalmente en días de mañanas nubladas, de tardes grises y noches frías.

  Volvió a poner su vista sobre la ventana ya cerrada, percibió el aroma del almuerzo cocinándose pero no le dio importancia, su mente se extravió junto con las gotas que se deslizaban sobre el cristal. Se proyecto a un lugar donde su cuerpo ya no era de carne y su alma flotaba entre la esencia de las flores, a lo lejos la visión del mar es como el infinito. En el borde de su sueño despierto, quiso correr entre la lluvia, colina abajo, ir tocando la hierba con la punta de sus dedos.

 Al asomarse por la puerta su mama advirtió su estado de hipnosis y no quiso molestar, la serenidad en su rostro era una clara señal de su ausencia espiritual, sumergida en su profundo viaje encogió la piernas y se abrazo a ellas inclinando la cabeza, quedo inmóvil como si estuviera posando para una pintura, quieta como si fuera captada por la lente de una cámara fotográfica.

 -Tienes un minuto?-dijo mientras tocaba a su puerta, como para volverla de las nubes, se acerco lentamente y se sentó junto a ella, su rostro estaba escondido, su enmarañado cabello era un rechazo a la intromisión. Por fin giro y pudo verla fijamente a los ojos, su alma estaba aprisionada en esa realidad que no la dejaba escapar. – Ya no lo intentes mas, nunca vas a encontrar lo que andas buscando, ni en los mares ni en los desiertos, ni en la próxima galaxia, cuando ya no estés dejaras de sufrir, te equivocaste de planeta….es que siento como si tuvieras una de esas enfermedades incurables, siempre aislada….alejada de las personas- dijo mientras ella la ignoraba. –Hace meses que no sales con tus amigas, a pesar de cómo eres siguen preguntando por ti… dime algo Lucia!!- el silencio le corto la inspiración, – está bien, solo quiero que sepas que me preocupo por ti, te quiero Lucia- dijo con un pie afuera y cerró la puerta.

 Volvió a hundirse en sus pensamientos, ya nada importaba. La mañana del lunes volverá a amanecer, un escalofrio recorrió su espalda, provocado tal vez por la brisa helada que entraba libremente hasta su dolor, dolor de vivir, de despertar, de hacer las actividades que las personas rutinariamente hacen para subsistir.

 

 

 

 

 

 

           

 

 

 

 

Comentarios

  1. Juanma.Arcos.Urrutia

    31 agosto, 2015

    Me ha gustado, compañero. Tienes mi voto. Nos seguimos. Te recomiendo leer y votar mi microrrelato Sed de Sangre . No te dejará indiferente. Saludos.

  2. Mabel

    1 septiembre, 2015

    ¡Me encanta! Un abrazo Fergus y mi voto desde Andalucía

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