El bisturí

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El bisturí abre la carne limpiamente. Es extraño: en el quirófano sólo estamos la paciente y yo. La luz falla a veces y me falta instrumental. Pero es una operación a corazón abierto. ¿Dónde está mi equipo médico? ¿Y mi enfermera? ¡Joder! No tengo tiempo… Tengo que acabar la operación lo antes posible. No puedo dejar las cosas a medias, la chica podría desangrarse. Ahora tengo que hacer una diminuta incisión, algo minúsculo… ¿Y la lupa de aumento? ¡Mierda! ¡Necesito material!

La muchacha se estremece y suspira. ¡Se está despertando! ¿Y el puto anestesista? Con el sudor bañándome la cara y el corazón latiendo en mis sienes, respiro hondo y me dispongo a hacer el corte. Las manos me sudan mucho. ¿Por qué no llevo los guantes? ¡Bah! ¡Y es tarde para ponérmelos! No puedo dejar así a un paciente. Voy cortando despacio, muy despacio… Una pequeña incisión… Muy pequeña…

La chica vuelve a suspirar en sueños. ¡Joder! ¡Tengo que acabar rápido! Si despierta, puede moverse y estropear la operación. Las manos me sudan demasiado… El bisturí se me resbala y tengo que cogerlo con más fuerza. Quizá, si aplico más presión, consigo hacer el corté más rápido… Sí, un poco más y todo acabará. Sólo unos instantes…

—Me haces daño…

La voz de la muchacha me ha sobresaltado y… ¡No! ¡He cortado de más! ¡La he apuñalado!

La máquina que me indicaba que estaba viva emite un pitido fúnebre al mismo tiempo que la joven se incorpora con un espasmo. Sus ojos, turbios de anestesia, me miran con una fijeza aterradora. El bisturí sigue clavado en su cuerpo y la sangre mana de la herida abierta, a pesar de que su corazón ya no late.

—Me has matado —dice—. No eres un médico: eres un asesino.

 

Me he despertado cubierto de sudor. No puedo seguir trabajando en el hospital. Desde que murió esa chica, no he dejado de pensar en ella. Antes de entrar al quirófano me miró preocupada y yo le sonreí y le dije que todo iría bien, pero no fue así. Era muy joven y estaba llena de esperanzas, pero por un fallo mío y no volverá a sonreír. Por eso viene cada noche a atormentar mis sueños. No puedo seguir siendo médico.

Comentarios

  1. Emafis

    11 agosto, 2015

    Como siempre Noemí, sorprendiéndome con tus historias, nuevamente no me esperaba el final.Un abrazo y mi voto 🙂

  2. Joaquín.Solari

    11 agosto, 2015

    Me ha encantado Noemí, pero me deja un sabor amargo, mi prima hermana falleció a los 22 años por culpa de dos hijos de puta que no supieron hacer las cosas y del quirofano la llevaron a terapia intensiva, ya casi muerta y lo ocultaron hasta el día siguiente, tratando de revivirla., maravilloso relato.
    Mi voto y gran abrazo.
    Bueno

  3. Noemí Hernández Muñoz

    11 agosto, 2015

    Lamento mucho lo que le sucedió a tu prima. Mi más sentido pésame. Hay muchas muertes por la causa de tener trabajando a personas ineptas en el sistema sanitario.
    Gracias por seguir comentando mis relatos, incluso cuando te traen recuerdos dolorosos.
    Un abrazo, amigo.

  4. B€RTA

    11 agosto, 2015

    Buen relato, Noemi Hernandez, te felicito. Mi voto seguro.

  5. Noemí Hernández Muñoz

    11 agosto, 2015

    Muchas gracias, La femme y Paulatreides. Me alegro de que os haya gustado mi relato. Seguimos leyéndonos. Un abrazo.

  6. dustinblake

    11 agosto, 2015

    gran trabajo, pleno de ritmo y emoción a pesar de su corta longitud. enhorabuena.

  7. Reaper El Chivo

    11 agosto, 2015

    Demoledor, amiga Noemía. Absolutamente demoledor. No tengo más palabras para decirle lo que me ha gustado su relato.
    Mis felicitaciones, un cordial saludo y mi voto.
    Salud y suerte.

  8. Javier.García

    11 agosto, 2015

    Espectacular, se siente la agitación del personaje principal. Un abrazo.

  9. Manger

    11 agosto, 2015

    Un relato no muy alejado de lo que sucede a veces en todos los hospitales por mala praxis, amiga Noemí. Tu personaje delira con su «accidente», pero hay algunos no muy «profesionales» que ni siquiera sienten ese remordimiento. En cualquier caso, la cirujía es un terreno médico muy delicado, y hay que ser muy valiente para especializarse en el mismo y saber asumir las consecuencias de una irresponsabilidad profesional. Un abrazo.

  10. Mabel

    11 agosto, 2015

    Un solo fallo, hacen que se pierdan vidas. Un abrazo Noemí y mi voto desde Puente Genil

  11. Noemí Hernández Muñoz

    11 agosto, 2015

    Me alegro de que te haya gustado, Escritorfrustrado. Eso sí, lamento haberte hecho pasar un mal rato. Mi estilo es muy crudo, lo reconozco.
    Un abrazo y seguimos leyéndonos.

    • escritorfrustrado

      12 agosto, 2015

      Noemí, amiga, tu escrito es fabuloso, y de ningún modo te lo critico. No me importa pasarlo un poco mal si leo algo tan artístico. Yo mismo escribo textos a veces muy depresivos. Un abrazo.

  12. Michel-Richelieu

    12 agosto, 2015

    El sentimiento de culpa nos persigue y es una losa que debemos quitarnos de encima. Buen relato de misterio vuelto del revés: dos almas que no descansan en paz y que se reencuentran cada noche. Enhorabuena. Un abrazo. 🙂

  13. chelo

    12 agosto, 2015

    Me sorprendiste. Asi de simple, no cualquiera puede con un ritmo agobiante relatar lo que realmente se vive en la intimifdad de un pabellón y lo feroz que es para un medico ir en contra de su primer principio «non Nocere»( no dañar). La culpa primigenia adquiere un ropaje monstruoso, es el precio por jugar a dios.
    Mi voto y felicitaciones.

  14. Txentxo

    13 agosto, 2015

    Bien relatado y un final espectante. Mi voto

  15. Noemí Hernández Muñoz

    13 agosto, 2015

    Muchas gracias, Escritorfrustrado, Michel-Richelieu, González, Chelo y Txentxo. Me alegro de que os haya gustado mi obra. Un cariñoso abrazo. ¡Nos seguimos leyendo!

  16. Irina

    13 agosto, 2015

    Me ha gustado mucho, Noemi. Es tan difícil todo y más una profesión así cuando además, por el motivo que sea, eres despistado y tus compañeros no te ayudan. Ella quedó tocada, ella tenía moral y conciencia. Otros por desgracia no. Pero los que no la tienen salen adelante y así va el mundo. Y los que sienten y padecen, es decir, gente con humanidad sufre mucho pero creo y quiero creer que esos son los que salen de verdad y los que son felices a pesar de todo. Muchas felicidades. Mi voto.

  17. Tati

    14 agosto, 2015

    Escalofriante y realista. Muy bueno. Saludos.

  18. Gusadro

    14 agosto, 2015

    Me gusto bastante, en verdad que la mezcla narrativa y descriptiva estuvo a tope. Un saludo y mi voto.

  19. Alberto.Piernas

    14 agosto, 2015

    Un relato muy intenso e interesante, además de que abarca una realidad más que posible en muchos quirófanos.

    Un saludo Noemí, muy buen trabajo 🙂

  20. jesus maria

    14 agosto, 2015

    GRAN HISTORIA SOBRE LA VIDA REAL, CUANTOS MEDICOS METEN MANOS SIN SABER, Y ASIMISMO POR TANTA PREPARACION QUE TIENEN SE MANDAN UNA TERRIBLE CAGADA CON SUS PACIENTES.

    TE INVITO A QUE ENTRE A MI PAGINA Y LA COMETES, ES: LAVOZDELAEXPRESION.JIMDO.COM

  21. Anael

    15 agosto, 2015

    La juez implacable. La psique que siempre nos acompaña y todo lo juzga.

  22. Noemí Hernández Muñoz

    15 agosto, 2015

    Efectivamente, Anael. No hay mayor tortura psicológica que la que nos infligimos nosotros mismos. Gracias por tu comentario. Saludos.

  23. Tiscar

    16 agosto, 2015

    Por desgracia esas cosas pasan , te lo digo por experiencia .Muy real y muy expresivo. Mi voto y un saludo.

  24. charliebrowniie

    18 agosto, 2015

    Me ha sorprendido mucho! Da mucho que pensar, en especial a la gente que nos dedicamos/dedicaremos a este mundo! Te sigo y espero seguir leyendo más relatos!

  25. LauraM

    19 agosto, 2015

    Madre mía, corto pero intenso. De nuevo, te doy mi voto.

  26. Noemí Hernández Muñoz

    19 agosto, 2015

    Una vez más, te doy las gracias por tu comentario, LauraM. Me alegro de que te haya gustado mi relato. Un abrazo.

  27. Anakin85

    9 marzo, 2016

    Fantástico Noemí, de verdad, mi enhorabuena. Me encanta como narras, sobre todo esas historias tan macabras que te atrapan tanto!
    Un abrazo!

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