Las falsas apariencias te pueden llevar hasta una orgía

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Este verano me decidí por realizar un internship en el que conocí una chica que no me dejó para nada indiferente. Se trató de uno de esos casos en los que conoces a una persona que, lejos de lo que te puedas llegar a imaginar, esconde un pasado oscuro.

Vamos a ponernos en situación: típica chica americana, grande y hortera. Siendo sincero, hubiera puesto la mano en el fuego apostando por su impecable virginidad nada más conocerla, no porque destacara de ella un físico poco agraciado si no por la apariencia inocente que desprendía, en las que en varias ocasiones llegue a desquiciarme ante tal pánfila actitud.

Todo empezó a cambiar cuando un día, un poco bebidos, decidimos jugar al clásico juego, del que muchas veces nos hemos arrepentido de jugar: yo nunca, nunca (para ella: Never have I ever). Si mezclamos este juego con la bebida, como es bien sabido, las verdades aparecen como puños, la mayoría de las veces estas se centran en temas sexuales y en este caso no fue menos.

La emoción empezó cuando la americana bebió ante la pregunta de si algún presente había tenido relaciones sexuales con alguna persona de su mismo sexo. Si no fuera por su contexto ninguna interpelación hubiera sido necesaria, todo hubiera sido justificado como un simple desliz sin mera importancia. No obstante, como si un acuerdo mutuo para sonsacar la máxima información posible se hubiera establecido de antemano, todos los partícipes nos implicamos en ello.

Nuestra sorpresa surgió ante la poca evasiva que la americana realizó, más bien todo lo contrario, no se cortó ni un pelo en contarnos que no había sido un simple desliz si no que era una fanática de las orgías y que en el campus de su prestigiosa universidad americana era de lo más habitual.

Todo podría haberse quedado en esa justificación, para muchos de los presentes poco creíble, pero en mi caso decidí no apostar por las apariencias e indagar un poco más sobre el tema. Hasta ese momento para mi las fiestas que se realizaban en las universidades americanas eran como las que podía asistir yo en una universidad española, quizás con un poco más de emoción puesto que es inevitable incorporar detalles de películas americanas, como las clásicas fiestas realizadas en casa de los Stifler en American Pie, en las que todo adolescente ha deseado asistir.

Así pues, con un porcentaje de alcohol en sangre que ni se daría positivo en un control de alcoholemia en los primeros años de carnet, pero que para la americana era suficiente para desinhibirse y darlo todo con canciones de su aclamada Taylor Swift; empecé a hurgar en ese, para un servidor, misterioso pasado. Ella empezó a hablarme de esas “naked parties”, en las que te contactaban mediante emails para asistir una vez por semana aproximadamente. En ellas, como su nombre indica, lo primordial era ir desnudo, pero claro está que por muy poco pudor que tengas en esos campus americanos, no es tan simple despelotarse delante de unas cincuenta personas. Para ello, la caja de sorpresas americana explicó que previamente consumía alcohol y otros estupefacientes; de los que destacó el MDMA (en América llamado cariñosamente Molly). Con el consumo de esta droga la americana juraba tener la sensación de placer que un orgasmo te provoca, más o menos de forma temporal, pero durante largas horas.

Por si fuera poco, la para mi inocente americana, se puso a describir como funcionaban tales fiestas. Una vez todos los asistentes habían llegado el anfitrión hacía sonar una campana e invitaba a todos los partícipes a desnudarse y, como si de un guardarropas de discoteca se tratase, los asistentes guardaban sus pertenencias, especialmente sus dispositivos electrónicos en una habitación habilitada como taquilla. Ahora es cuando empezaba lo realmente divertido!

En las casas donde estas veladas se realizaban se disponían diferentes habitaciones con distintos propósitos. Podíamos encontrar cuartos con diferentes tipos de música emulando salas de discotecas. Habían, obviamente, salas de bondage y cuartos oscuros. Para los más artísticos, por qué no usar cuerpos como lienzos en el arte del Body Painting? Y, si la elasticidad es uno de tus puntos fuertes, por qué no aprovecharla en el, hasta ahora ingenuo, Twister. En mi opinión, una combinación de estos dos últimos podía resultar un tanto nasty.

En la particular versión de mi compañera americana, ella participaba en veladas enteras de lujuria donde el dicho “cuantos más mejor” se cumplía a rajatabla. En ellas podía llegar a conocer gente con las que volver a quedar, ya sea con ropa o en otras fiestas. Eso sí, ella aseguraba que no asistía nunca, ni tenía pensado hacerlo, con personas a las que les uniera un mínimo lazo afectivo; en este punto volví a recuperar la noción de mi tradicional mentalidad europea, viendo esta última declaración la más sensata de todas.

Una vez esta conversación se dio por finalizada y viendo lo normalidad con la que trataba el asunto, nunca más se recurrió al tema. Ahora, más que una amiga en Facebook, la hortera americana está suponiendo ser para mi un punto inflexible de reflexiones, empezando por el hecho de que si me hubiera dejado guiar por las apariencias jamás hubiera sabido de este mundo. Además, qué nos pueden aportar las apariencias? Normalmente, equivocaciones. Por otro lado, no se hasta que punto son de comunes estas “naked parties” en mi Europa occidental, pero quizás lo mejor hubiera sido no sorprenderse ante ciertas declaraciones y aceptarlo todo con naturalidad, puesto que no dejamos de ser humanos y, aunque para mi las maneras fueran desconocidas, los humanos deben saciar sus necesidades.

Comentarios

  1. Noemí Hernández Muñoz

    17 agosto, 2015

    Interesante reflexión y divertido relato. Las apariencias engañan a menudo. Me ha encantado tu relato. Te doy mi voto y te sigo.
    Si te gustan los finales inesperados, te invito a leer mis microrrelatos: «Atrapado», «Olor a cobre» y «El bisturí».
    Asimismo, te doy la bienvenida a la web.
    ¡Espero leer más obras tuyas!
    ¡Saludos!

  2. Mabel

    18 agosto, 2015

    Muy buen relato. Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenido

  3. Sar

    18 agosto, 2015

    Me ha encantado tu relato y la emoción con la que has transmitido tus sorpresas y reflexiones. Nos gustaría escuchar más historias 🙂

  4. Tiscar

    19 agosto, 2015

    Me ha gustado tu relato.Te sigo y te doy mi voto .Un saludo

  5. Tiscar

    30 agosto, 2015

    Una buena esperiencia, desconocida para muchos. Has hecho un buen relato.Mi vito y un saludo

  6. M.García.Teirá

    10 septiembre, 2015

    El ser humano es así, incansable por descubrir otros placeres aunque, a veces, de ello dependa tu vida. Muy buen relato. Felicidades y un saludo.

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