Y así, como quien no quiere la cosa, cuando todos estaban mirando para otro lado, le corté el cuello. No lo despreciaba por nada en particular, sólo lo hice porque alguien tenía que hacerlo. Era de noche y la gente en la calle hablaba alto, nadie imaginaba que iba a entrar en su casa, pillarle con sus fotos asquerosas tocándose y darle con la daga en todo el cuello. Tuve que cerrar los ojos para evitar ver la pantalla. Pobrecillos, tan pequeños, tan frágiles. Un enfermo menos en el mundo, otra mancha de sangre para la colección.
Le corté el cuello




Noemí Hernández Muñoz
¡Buen micro! Te doy mi voto y te sigo.
Aprovecho para invitarte a visitar mis relatos: «Atrapado», «Olor a cobre» y «El bisturí». Si te gustan los relatos con toques macabros y finales inesperados, te encantarán.
Saludos y seguimos leyéndonos.
Esther.A.P.Ruinervo (Sofista)
Buen micro. Esconde un pequeño Dexter literario.
Saludos
Mabel
¡Excelente! Un abrazo Salieri y mi voto desde Andalucía
VIMON
Has vuelto por tus fueros, amigo Salieri. Saludos.
seopunk
Brutalidad y pocas palabras…mezcla perfecta…
Eva.Franco
Tiempo sin leerte, pero definitivamente, tu estilo me atrapa. ¡Qué manera de contar una historia breve!
¡Excelente!