Mente sibilina

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Matar por matar, ¡qué gran placer! Parece algo inhumano y deplorable, ¿verdad? Hacedme caso, no hay mayor satisfacción que matar sin sentido. Sé que algún día cometeré un error y me esfuerzo por mejorar, pero mientras tanto disfruto con lo que hago. Me hace mucha gracia cuando pongo la tele y veo algún programa de esos en los que aparece el psiquiatra de turno intentando analizar la mente de un criminal. ¿Se puede ser más cínico? ¿Qué van a saber ellos a no ser que también sean criminales? Yo siempre lo he pensado, por muchas carreras que tengas es prácticamente imposible meterse en la piel de alguien como yo. Ahora que os cuento esto, recuerdo mi primera víctima.

Era la época en la que iba a la universidad. No me malinterpretéis, no asistía a clases, sino que me paseaba con la intención de encontrar una víctima. Llevaba tiempo sopesando la idea de cargarme a alguien que fuera demasiado prepotente. Odio a los prepotentes. Para mí era como una labor social. Había que eliminar a este tipo de gente del mundo. Y ésta fue mi primera y única víctima “premeditada”. El chico en cuestión era el típico sabelotodo que ya había acabado dos licenciaturas e iba a por la tercera. Se pavoneaba por el campus y hacía alarde de su sabiduría. Yo no cuestiono que el chaval no fuera inteligente, lo que me chirriaba era la forma que tenía de expresarse y de dejar a los demás por la altura del suelo. Hacía tiempo que se había ganado varias enemistades en la facultad, así que era el blanco perfecto. No me llevó más de dos semanas analizar sus costumbres y movimientos diarios. Una noche, esperé a que saliera de la biblioteca en una zona boscosa no muy lejos. Él tenía que atravesar esta zona para llegar a su casa, la única que existía tras el bosque, así que allí esperé en la oscuridad que me proporcionaban los árboles. Lo tenía ya todo fríamente calculado. El prepotente se despidió de un par de amigos en la puerta de la biblioteca y se internó en el bosque. Yo esperaba detrás de un árbol frondoso y, cuando me rebasó, me situé detrás de él con un taser que había comprado en el mercado negro. Él se había quedado parado al ver una lona que yo previamente había extendido sobre el suelo. Disparé a su espalda y las agujas penetraron en su piel. La descarga hizo que se callera fulminado bocabajo encima de la lona. Aproveché este momento para sacar una soga de mi abrigo y asfixiarle hasta provocarle la muerte. En ese momento, un torrente de sensaciones corrieron por mi ser. Mucha gente habla de cuáles son los mayores placeres de este mundo: el sexo, dormir, comer… Estáis equivocados. Matar es el mayor placer. El chico no tuvo tiempo ni de defenderse ni de saber quién era yo. Me deshice del cadáver sin dejar ni rastro. Semanas después me enteré de que le estaban buscando, pero nunca le encontraron. Ni nunca lo harán.

Con mi segunda víctima todo cambió. Para mí fue como tener una revelación. Llevaba tiempo buscando otro despojo al que apartar de la sociedad, pero no encontraba el candidato idóneo. Una lluviosa mañana me levanté y fui a la nevera a ver qué encontraba para desayunar. Encontré un brick de leche medio rancia y un par de lonchas de queso. El día anterior me olvidé de hacer la compra. Así que no me quedaba más remedio que coger el coche e ir a un solitario supermercado a las afueras de la ciudad. De camino me pareció raro ver pocos coches circulando a esa hora de la mañana. Cuando llegué al aparcamiento contemplé con rabia la verja bajada del supermercado, ¡era día festivo! Era la única persona que me encontraba en aquel desolado parking. Con tremenda rabia solté unos cuantos puñetazos al volante de mi coche. Seguía aún golpeándolo cuando un vehículo me adelantó por la derecha. Parecía que alguien más no se había dado cuenta del día festivo. El coche paró a pocos metros de la entrada principal y una mujer joven salió de su interior. Se dirigió a la puerta y pegó su cabeza contra la verja haciendo esfuerzos por mirar hacia el interior del supermercado. En ese momento actué por instinto. Saqué de debajo del asiento del copiloto la soga que había utilizado para cargarme a mi primera víctima y me dirigí hacia ella sujetando ambos extremos con firmeza. Levanté los brazos por encima de su cabeza y bajé hasta la altura del cuello. Tiré firmemente hacia mí ahogando a la mujer, que trató de defenderse en vano. No era muy fuerte, así que no me costó mucho sesgarle la vida. Apenas pudo soltar un pequeño quejido antes de expirar su último hálito de vida. Con el cadáver tendido en el suelo, comprobé que nadie me había visto. Arrastré el cuerpo sin vida de la joven hacia mi coche, abrí el maletero y le introduje dentro. Me deshice de él de la misma forma que con el primero. No dejé ni rastro. Con el tiempo pensé que su coche estacionado en el parking podía vincularme de alguna forma, pero por suerte me equivoqué. Aquella mujer me produjo un placer indescriptible que no consiguió la primera víctima. Desde entonces comprendí que matar por matar era lo que necesitaba en realidad. Era mucho más emocionante que calcularlo milimétricamente. Claro, que también era más arriesgado. Pero esto no me hizo aflojar en ningún momento.

En mis sucesivos crímenes actué de la misma forma. Incluso me cuesta recordar cuántos han sido. En cada uno de ellos he experimentado un placer distinto y a la vez más elevado al anterior: el negro que ahogué en un pozo, la anciana que degollé mientras hacía footing por la margen del río, el niño que asfixié con una bolsa de basura… Actuaba cuando me daba la gana y como me daba la gana. Además nunca me he considerado una persona ni racista ni homófoba ni nada por el estilo. Mato al que quiera sin fijarme en edad, sexo o color de piel. Todos me proporcionan un placer especial. ¿Cuántos criminales pueden decir lo mismo? Los criminales pasionales me parecen una aberración a lo que yo considero un arte. Son pusilánimes aficionados. Burdos sacos de huesos sin cerebro que actúan con despecho u otro tipo de sentimientos como yo lo hice en mi primera ocasión. Pero siempre se ha dicho que rectificar es de sabios. Nunca jamás volveré a cometer ese error.

No me canso de ver esos programas y lo bien que me lo paso riéndome de ellos. Ahora mismo sale al plató mi personaje favorito. Es un psiquiatra forense que parece estar en plena forma porque se dedica a pasar por todos los programas que su ajetreada agenda le permite. El presentador le invita a realizar un pequeño perfil de asesinos bastantes famosos como Charles Manson, el estrangulador de Boston y otros matarifes del estilo. Como si les conociera de toda la vida, va enumerando distintos comportamientos y posibles perfiles de lo que puede ser un criminal. Resulta irónico que alguien, por muy estudiado que sea, intente colarse en la mente de las personas. Y eso por no hablar de la gente común. Todo el mundo juzga precipitadamente a la gente por diversos mecanismos ya sean por apariencia, clichés, etc… Yo estoy al margen de todo eso, ¿podéis decir vosotros lo mismo? Por cierto, no me he presentado, me llamo Alicia…

Comentarios

  1. Noemí Hernández Muñoz

    28 agosto, 2015

    Escalofriante relato. Te doy mi voto y te sigo.
    Si te gustan los finales inesperados, te invito a leer los míos, en especial «Atrapado» y «Olor a cobre».
    Saludos.

    • Coffin.King

      28 agosto, 2015

      Gracias por tu comentario Noemí. En cuanto tenga un rato me pongo a leer los tuyos y te comento…

  2. Mabel

    28 agosto, 2015

    ¡Me has dejado sin palabras! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  3. Juanma.Arcos.Urrutia

    28 agosto, 2015

    ¡Qué canguelo! Flipante. Me ha gustado mucho. Te doy mi voto y te sigo. Seguro que te gusta mi relato Sed de sangre. Te invito a votarlo.
    Saludos.

    • Coffin.King

      31 agosto, 2015

      Gracias Juanma13!!! En cuanto tenga un rato lo leo y te comento.

  4. VIMON

    29 agosto, 2015

    Muy buen relato. Te dejo mi voto con un saludo.

  5. DhIn

    31 agosto, 2015

    Buenisimo relato. El final nos expone con nuestros juicios previos. Y sí… los estudiosos de psicópatas siempre dicen que no es posible saber lo que pasa por la mente de un psicópata, son impredecibles y escapan a la lógica «normal» (la de los neuróticos) y que sólo puede formularse hipótesis a través de su accionar y sus repeticiones. Me ha gustado. Mi voto y que tengas buena semana.

    • Coffin.King

      1 septiembre, 2015

      Muchas gracias por tu comentario DhIn!!! La verdad es que comentarios como el tuyo me animan a seguir. Gracias de nuevo y un saludo!!!

  6. gonzalez

    31 agosto, 2015

    Me gustó un montón! Te felicito por como escribes! Mi voto y un saludo!

  7. moisesrivher

    1 septiembre, 2015

    ¡Excelente! Me gustó como lo fuiste contando, no me distraje ningún segundo. Mi voto y mucho éxito (Y)

    • Coffin.King

      1 septiembre, 2015

      Muchas gracias moisesrivher!!! Me alegro que te haya enganchado tanto. Un saludo!!!

  8. dustinblake

    1 septiembre, 2015

    Fantástico trabajo. Te he leído con emoción y un sudor frío naciendo en las manos.

    Enhorabuena.

    • Coffin.King

      1 septiembre, 2015

      Muchas gracias por tu comentario dustinblake!!! Un saludo y te animo a leer mis otros relatos…

  9. M.García.Teirá

    1 septiembre, 2015

    Hace poco que me incorporé a esta comunidad y lo que he podido leer de algunos autores que la componen me ha agradado muy positivamente. He encontrado buenas historias, entre ellas, ésta. Muy buen relato. Mi opinión es que deberías desarrollarlo y convertirlo en novela. Enhorabuena.

    • Coffin.King

      1 septiembre, 2015

      Muchas gracias por tu comentario M.García.Teirá!!! Estoy en pleno proceso de escritura de la que será mi primera novela, a la vez que voy haciendo relatos… Un saludo y te animo a seguir leyendo mis otros relatos!!!

  10. JulSanc

    2 septiembre, 2015

    Sería ingenuo negar que nunca hemos tenido un mal pensamiento. Y con solo verte a la cara no lo pueden descifrar. Es un cuento aterrador. Alicia, se expresa como un desequilibrado psicopata asesino, y seguramente cuando le ves por allí, solo aparente ser una frágil mujer. Imposible de descifrar. Muy bueno, Saludos.

    • Coffin.King

      2 septiembre, 2015

      Muchas gracias por tu comentario JulSanc!!! No te falta razón… Un saludo!!!

  11. chelo

    6 septiembre, 2015

    Genial relato llenos de laberintos, mi voto

  12. Gian

    21 octubre, 2019

    Increíble relato, @coffinking . Me ha gustado muchísimo. La forma en que narras, impecable. Te has ganado un seguidor.

    Saludos y mi voto. Te invito a leerte mi ultimo relato «¿Por qué la sigo viendo?»

    Gian.

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