Tragedias cotidianas

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Me olvidé decir que el del gas irá mañana a revisar la instalación. Ya sabes dónde está la tarjeta que tiene que rellenar. Ten cuidado al entrar en la cocina, mi corazón se quedó desparramado por el suelo junto al zumo de pomelo que tanto te gustaba y a las mariposas que me asaltaban cada vez que volvías del trabajo y tus llaves sonaban cada vez más cerca. Espero que te dé tiempo a recoger todos los trozos de mi amor, siento si lo puse todo perdido. No te extrañe si en las próximas noches no puedes conciliar bien el sueño. Será culpa mía, me va a costar no pensarte antes de dormir si no tengo cerca tus rizos, y otros recovecos, para hundir en ellos mis dedos. Tengo que pasarme alguna tarde a recoger mis sueños rotos. Los puse en una maleta debajo de la que, hasta ayer, fue nuestra cama. Me harías un favor si en lugar de tirar lo que queda de mí a la basura, me lo pones todo en una caja, a ver si soy capaz de arreglarlo. A ver si soy capaz de arreglarme.

Te quería. O eso parece por cómo duele.

Hasta siempre.

Comentarios

  1. Mabel

    24 agosto, 2015

    ¡Me encanta! Un abrazo Estela y mi voto desde Andalucía

    • EstelaRengel

      25 agosto, 2015

      Gracias, Loremac. Es un gusto recibir estos comentarios.
      Un saludo.

  2. Paniqornio

    26 agosto, 2015

    Me encanta. Demasiado. Me ha dado maripositas en el estómago a mí también.

    • EstelaRengel

      1 septiembre, 2015

      Me cuesta aún escribir de cosas que no he vivido yo misma, pero si te ha transmitido dolor, creo que me quedo muy satisfecha. 🙂

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