El necesitaba volver ahí una vez más, ahí donde la única pregunta que se hace es porque y ahí donde no encuentra respuesta y quizás tampoco paz… el necesitaba volver y yo lo acompañe.
Mi presencia solo era física hay dolores que no he conocido y no puedo acompañarlos, le ayude a poner unas rosas blancas alrededor de esa lapida de aspecto inquebrantable, que solo nos recuerda la fragilidad de la vida y la existencia. Luego nos sentamos en silencio, yo estaba en paz pero el… él no estaba directamente, por un rato contemple su perfil, su mirada perdida en el ayer, un ayer que no conozco, momentos que no he compartido, no sabía en realidad cuál era su necesidad, el silencio, la soledad, quizás el recuerdo…atine solo a hacerle saber que estaba ahí, acariciándole la espalda, pero su mirada seguía viajando en el ayer…
mire hacia atrás y me quede contemplando un árbol tupido de flores blancas que había regado su color por todo el suelo de sus alrededores, había varios de esos hermosos árboles, me quede viendo ese hasta que por alguna razón de esas que solo entienden las almas cuando se conectan, el volvió su mirada en dirección opuesta a la mía, yo deje de contemplar ese árbol para mirar sus ojos iluminarse, tras unos segundos con una mueca entre sonrisa y añoranza, volvió nuevamente al pasado para recordar su niñez, me dijo que en aquellos tiempos su madre le decía que cuando tuviese una novia él debía de regalarle esas pequeñas flores de ese hermoso árbol, y cuando le preguntaran porque o quisiera explicar porque ,el les diría que porque a su mama le gustaban mucho, mire junto con el, ese árbol que señalaba, era el mismo que había estado contemplando yo a sus espaldas pero de color lila, le pregunte que árbol era… se llama LAPACHO contesto, lo mire insinuativa y me miro, esbozo una leve sonrisa y aunque entendió mi propósito se lo pedí con palabras. Se tomó un tiempo, se le levanto y corto una ramita de esas flores, lo vi volver contemplándolas y atine a taparme los ojos a propósito, como una niña pequeña que sabe que le están por dar quizás el regalo más hermoso o más esperado de su vida, el me miro y ambos nos reímos de tal actitud infantil, me entrego la flor y un beso, y volvió a sentarse un tiempo más en el ayer….




Mabel
¡Me encanta! Un abrazo Pia y mi voto desde Andalucía
alejo
Muy buen articulo. Mi voto y saludos.