Estoy completamente empapada. De pies a cabeza. No entiendo bien por qué me bajé del colectivo en un barrio que no conozco, en una tarde gris y lluviosa, en la hora en que el día comienza a apagarse. Bueno, en realidad sí lo sé, fue porque me lo pediste, aunque no logro comprender el impulso que me llevó a hacerte caso. Habrá sido una corazonada, el deseo de un amor épico. Lo cierto es que me refugio de la tormenta bajo el techo de un banco, en una esquina desde donde no llego a distinguir el nombre de las calles. Enfrente, en una garita, dos gendarmes me miran analizando si voy o no a asaltar la sucursal del Francés. Creo que se tranquilizan cuando con una mirada insegura, una sonrisa tierna, les hago entender que espero a alguien.
Por enésima vez consulto el reloj: 18.15 horas y aún no llegas. Trato de convencerme de que el tránsito se torna imposible en esta hora, que aparecerás en cualquier momento, pero me invade el miedo, la expectativa y todos mis complejos. Entonces te veo, me sonreís por primera vez en esta vida y me inunda la paz, con más fuerza y calidez que el agua que moja mis zapatos.
-¿Hace mucho que estás esperando?- me preguntas. Quisiera decirte que desde que nací hace ya algunos años, pero te miento y te digo que no. Los nervios me sorprenden y no puedo dejar de sonreír. No entendes si es una buena o mala señal, pero de repente te beso en los labios y eso te tranquiliza. Nos tomamos de la mano y salimos al mundo, sin hacer caso de las gotas que caen una tras otra sobre nuestras cabezas; me colocas un mechón de pelo rebelde detrás de la oreja y me besas. No creo haberme sentido tan bien desde hacía mucho tiempo.
Queres saber si te imaginaba así, si sabía que nuestro primer encuentro iba a ser de esta manera. Tal vez lo soñé alguna vez, sí…este momento pudo haber sido parte de uno de esos sueños tan mágicos que tenes una noche de verano, pero que cuando despertas abrumado por el calor, aunque tratas desesperadamente recordar cada detalle, no lo logras. Parece que nunca vamos a llegar a destino, en cada esquina, en cada semáforo nos besamos y nos libramos de la consciencia. Dicen que el cuerpo tiene memoria y siento que tus labios ya me besaron antes, quizás en otros cuerpos que habité en el pasado.
Estamos perdidos, perdidos en la ciudad, pero de un instante a otro nos encontramos, nos reconocemos en un cuarto de hotel. Y todo es casi perfecto, tus labios y los míos recorriendo, descubriendo, cada centímetro de la piel del otro, buscando en el mapa el tesoro, nos sobran las palabras, nos falta tiempo para amarnos. Ya no siento el frío de la ropa mojada, lo reemplaza el calor de tu cuerpo, tengo la sensación de estar en casa, en el lugar donde pertenezco.
Hacemos el amor, charlamos, volvemos a adorarnos y los minutos se escurren demasiado rápido en un imaginario reloj de arena. No quiero despedirme…afuera hace rato que dejó de llover y ya no tengo más excusas para retenerte. Hablamos de tu ciudad y de mi Buenos Aires, que ahora también es un poco tuya, mientras caminamos a la estación terminal, frente a los ojos de los edificios de la 9 de Julio.
Me das un último beso, te regalo una sonrisa y me preguntas si estoy bien. “¡Maravillosamente!”, me gustaría gritar pero me contengo, asiento con la cabeza. Lanzo un beso al aire, lo atrapas y me respondes dibujando un corazón con tus manos. Somos el epílogo de una novela, el final de una película, la caída del telón en una obra de teatro, la historia más dulce y tierna que jamás volveré a vivir. Te pierdo de vista y comienzo a extrañarte, es un sensación que me invadirá a partir de ahora, junto con la necesidad de quererte. Todavía no sé que esa fue la primera, y única vez, en que fuiste mío, en que fui tuya, en que fuimos uno.





Elecscritor
Tienes un don escribiendo, haces que entre en el relato. Mi voto y por supuesto mi más sincera enhorabuena.
Magali.Barletta
Wow! Que gran halago. Un gran abrazo! Nos leemos
Joaquín.Solari
Espectacular compañera.
Mi voto y un gran abrazo.
Jorge.Fénix
Hábil manera de recrear los personajes y sus sentimientos. Mi voto y mis saludos.
Mabel
¡Qué belleza! Un abrazo Magali y mi voto desde Andalucía
Fernanda_Gutiérrez
¡Tienes mi voto! Ojalá pases por mi nuevo y primer artículo a ver que tal te parece. Saludos desde México.
Javier.García
Extraordinario. El relato envuelve de principio a fin. Un abrazo.
Magali.Barletta
Gracias amigos por sus palabras. Un beso gigante para cada uno de ustedes 😀
Irene
Me ha parecido muy tierno y sensible al igual que muy bien escrito. Enhorabuena, te doy mi voto
Iván.Aquino L.
Naciste para escribir. Tienes mucho talento.
Un cordial saludo con mi voto. Buen día.
DhIn
Muy bueno, Magali. Lo has relatado de una forma genial, se lee de un tirón. Un abrazo y un gusto.
Magali.Barletta
Sus palabras me llenan el alma y alzan mi vuelo. Gracias 💜
VIMON
Excelente relato, Magali. Va mi voto.
Alberto
Bonita historia sobre ese primer encuentro lluvioso. Saludos.
Luis
Fascinante y hermoso relato!! Mi voto enseguida y mi abrazo seguro, gracias por compartirlo!!
Gusadro
Muy buen relato, en verdad que si. Buenas descripciones y una genial forma de relatar el amor… Saludos y mi voto.
veteporlasombra
El contraste entre la lluvia y el calor de los cuerpos… qué bueno. La decrepitud de los atardeceres siempre me alcanza, como me alcanzó esa despedida definitiva, decrépita también. Un saludo…