Impaciencia en la estación del silencio

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Hacía poco que el amanecer había tenido lugar, iluminando un poco aquel solitario lugar.El ya estaba allí, a la espera, aguardando nerviosamente el tren que lo sacara de esa nada en la que se encontraba.

Ya llevaba horas allí, esperando que llegara el primer tren del día, aguantando el viento, y resguardándose de la lluvia bajo los soportales, sentado en el suelo, con la mochila como improvisado respaldo para su cansada espalda.

Tras dar unas pequeñas cabezadas mientras había durado la oscuridad, ahora dirigía su vista hacia un horizonte que probablemente no volvería a ver en un tiempo, como lo había elegido.

Miró hacia arriba, contemplando un cielo gris, un cielo que esperaba dejar atrás, para volver a sentir el calor del sol reflejarse en su piel, y en su largo y rubio cabello. Lanza un suspiro mientras bebe de una pequeño botellín de agua. Aún nota cierto cansancio, de tanto deambular por la estación, pero aunque hace días que no duerme bien, la sensación de sueño ha desaparecido por completo. Dormir es secundario, lo primordial es su objetivo, subirse a ese tren, y nada más.

Con la vista fija en la vía, advierte una luz que se mueve a lo lejos, acercándose. Se levanta de su improvisado asiento, recogiendo sus cosas, y se acerca al andén, para que se advierta su presencia, no quiere que el tren pase de largo, y le deje en tierra. No quiere continuar allí.

Con el equipaje a la espalda, contemplando como el tren se acerca, su mirada parece brillar, notando como el cansancio acumulado se va difuminando, al menos temporalmente.

El tren se detiene, y él no duda en pulsar el botón de apertura, no quiere demorarse un segundo y se introduce en el vagón rápidamente, ocupando un asiento junto a la ventanilla, en un tren semidesierto.

Mira hacia las puertas, contemplando como se cierran, y el tren se dispone a reanudar su marcha. El viajero recién incorporado, se acomoda en su asiento, impaciente por alejarse lo antes posible del punto en donde se encuentra, deseoso de llegar ya a su destino, impaciente por reunirse con su familia, dentro de unos cientos de kilómetros. Mientras el tren comienza a acortar distancias, el traqueteo le hace sumirse al fin en un sueño sin tiempo.

Comentarios

  1. Joaquín.Solari

    20 septiembre, 2015

    ¡Qué lindo relato compañero! Me ha gustado mucho.
    Mi voto y un gran abrazo.

  2. Reaper El Chivo

    20 septiembre, 2015

    El deseo por querer dejar atrás el pasado, sea por el motivo que sea. Gran microrrelato, amigo Javier. Mis felicitaciones, un saludo y mi voto.
    Salud y suerte.

  3. Mabel

    20 septiembre, 2015

    Muchas veces queremos dejar atrás, lo que siempre nos acompañará, aunque hay momentos o situaciones que nunca estarán presentes. Un abrazo Javier y mi voto desde Andalucía

    • Javier.García

      20 septiembre, 2015

      Gracias Mabel, es cierto lo que dices, todo lo que pasamos anda junto con nosotros. Un abrazo.

  4. DhIn

    21 septiembre, 2015

    Buen relato, bien descrita la ansiedad por el reencuentro. Un abrazo y buen inicio de semana.

  5. Manger

    21 septiembre, 2015

    Muy bien recreado el clímax en esa impaciencia, amigo Javier. Mis felicitaciones y un abrazo.

  6. B€RTA

    21 septiembre, 2015

    Muy lindo, me ha encantado, también la imágen que has escogido con esa iluminación me fascina. Mi voto

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