Pequeño momento de lucidez

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| 76 | 7 Comentarios

Tras pensar largo y tendido

aprendí sin gran pesar,

que no existe el tiempo perdido

mientras se invierta en pensar.

 

Atado a una actitud nefasta

e intranquilo en todas partes,

redacte una lista exacta

con algunos puntos clave.

 

Evadir,

mi mente vuela de aquí

devorando cada noche

toda calle de Madrid.

 

Razonar,

mi mejor arma es hablar

y aprendí escribiendo textos

que contaban mi verdad.

 

Ser feliz,

preocuparme de vivir,

la empatía es un mal lastre

que no se apiada de mí.

 

Profundizando en los conceptos

desmontando la realidad

se derriban los pretextos

de cualquier dogma o verdad.

 

No hay creencia que no valga,

o voz que se pueda dormir,

aquello que no se exhala

siempre acaba por salir.

 

Con un claro sentido, quizás,

de barco desorientado,

me empeño en volver a pisar

sobre los pasos que ya había dado.

 

Olvidando así por completo

de una manera inocente

que aquello que nos limita

es producto de nuestra mente.

 

Que no se mueren las musas

y nada es jamás  tan atroz,

que el único y simple problema

es que has olvidado tu voz.

 

No vale de nada empeñarse

en pensar que no se puede,

por que para aquello que tu naces

nunca se puede, solo debes.

 

Por eso es que pensando

que ya no tendría tiempo

creí la propia mentira

que me estaba construyendo.

 

Y a pesar de haber comprendido,

que nunca debí posponerlo,

creo saber realmente

por que coño quiero hacerlo.

 

Por que encuentro la paz olvidada

de equilibrio mente y alma.

 

por que puedo sentirme seguro

 de ser consciente

de  todas aquellas palabras

que extraigo de mi presente.

 

Que no hay una puerta cerrada

que no tiren mis razones

porque puedo domar a los toros

y matar a los leones.

 

Que no me vengan con cuentos

ni me hablen de eslabones

por que voy querer al humilde

y a reírme de los señores.

 

Que me niego a abandonar

algo que tanto me gusta

y que puedo con todo y con más

es algo que ya no me asusta.

 

Que tendré que levantarme

para luego volver a caer

y cuanto más sangre en el golpe

más cosas podré aprender.

 

Que nadie me diga nunca

lo que yo tenga que hacer

y no vaya a ser yo ahora

el que me lo venga a imponer.

Comentarios

  1. chelo

    11 septiembre, 2015

    Muy buena calidad literaria,mi voto y nos estamos leyendo!!

  2. Mabel

    11 septiembre, 2015

    ¡Precioso! Un abrazo Hades y mi voto desde Andalucía

  3. Emafis

    11 septiembre, 2015

    Hermosos versos.Felicitaciones y mi voto 🙂

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