Los remolinos, suaves remolinos danzando lejos, como ardientes halos de luz, ardiendo, ardiendo. Mil veces violento. Sí, mi imaginación y las faltas de Einstein en la escuela. Porque yo soy mejor que Albert, si señores, lo digo y lo admito con la humildad que no tengo, soy mejor que Albert Einstein. Porque me llamo Isaac, como el genio que Albert adoraba. Ese Newton en la cabeza, mil veces en la cabeza. Y tengo el derecho, el pleno derecho. Mi nombre me delata. Y esa dulzura de nuevo, esa voz, esa caricia de mil caricias. Esa boca. Esas gitanas en Barcelona, leyéndome la mano, con la mirada. Ese miedo. Ese pudor. Esa conversación en pleno Praga, en aquel bar, que no reclamé las 10 Coronas de vuelto, y me tuve que volver caminando a la calle, donde fui tan feliz. Praga. Praga. La felicidad y la libertad, y la discotequita de cubanos. Ahora que estoy suspendido y las letras son mis éxtasis, y esta es mi noche, y tu noche, porque todo queremos ser, y nunca llegamos. Nunca morimos en la eternidad del tiempo sobre el suspiro de placer. Mi placer. Y de nuevo tu nombre, persiguiendo al mio. Tan mio, que soy más que Albert.
Praga 2015
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Hades
Muy curioso y entretenido
Mabel
¡Me encanta! Un abrazo Eduardo y mi voto desde Andalucía