Tu lealtad… amigo

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Apreciado amigo Luís Alberto:

No es fútil ni avieso platicar y meditar sobre algo tan importante y escaso como lo es el valor de la lealtad. ¡Qué difícil término!, al menos para ti. La lealtad no es consecuencia de un sentimiento amoroso, es el resultado de una consideración mental para elegir lo que es correcto. Es lo que la propia conciencia desarrolla, como evolución y progreso personal.

¿Porqué? Porque no es algo fácil ni común. Por ello, la pérdida de este valor puede llevar a una persona a quedarse sola. Hay quien sólo es leal así mismo, con eso se justifican. Fíjate amigo Luís Alberto que incluso, estas personas, luego exigen lealtades a aquellos que los rodean y se creen con el derecho de criticarlas o menospreciarlas. Eso no vale, nunca vale. Triste o alegremente, depende, quien es desleal siempre lo será, incluso consigo mismo, porque hasta llega a traicionar los ideales o creencias que jura defender. Para un traidor sus intereses personales están siempre por encima de todo y todos.

Son entes que llegarían a vender a su madre por 30 monedas. !Qué se puede hacer! Son algo enfermizo y dañino, son su propia auto destrucción. He tenido la suerte de conocer y sentir la deslealtad de muchos y digo suerte porque gracias a ellos aprendí que la lealtad implica muchísimos compromisos que casi nadie está dispuesto a afrontar.

Todos tenemos momentos de debilidad en nuestras vidas, así somos los humanos. Pero al final te queda la verdad y lo que vulgarmente se denomina dormir a pierna suelta, en paz, toda la noche. No es fácil. ¿ Qué es fácil? .Creo que sabes de lo que habló y del valor que representa en mi la lealtad. Sabes que soy leal y lo que YO valoro como importante: mis hijos, mis amigos y las pequeñas o grandes responsabilidades que he tenido, a todo eso le he sido leal.

¡Porque una de las esencias del ser humano no sólo es ser leal con los de arriba, sino con todas y cada una de las cosas a que se compromete!. Fíjate amigo que nunca he dejado tirado a nadie, ni siquiera al desleal de mi ex esposo, pues hasta el último momento le dejé pasar sus faltas antes de decidir divorciarme.

A veces hay que ser leales con los desleales. A veces hay que jugar para ver hasta donde son capaces de llegar los demás. La prueba final, la importante amigo, te la da, afortunadamente, la necesidad. Es en ese momento cuando descubres quienes son verdaderamente tus amigos, quienes son leales o desleales.

No le deseo eso a nadie, pero esa experiencia es vital. La lealtad es belleza espiritual y grandeza, que sólo los líderes poseen, pero nunca alguien podrá serlo si incluye en su vida la deslealtad. Aquel que es así tiene escrito su final como líder y como persona.

Escribir desde la lealtad, desde la experiencia, es difícil y complicado, pero un placer del que muy pocos pueden disponer. Quien sabe si el sentido que me animó a escribirte esto cambie mañana. Estas líneas o reflexiones inconexas, absurdas o no, las he escrito en la tranquila soledad del momento que me permitió conocerte a ti y a tu lealtad. Esta noche volveré a sentarme a escribir, tranquila como siempre porque se que en alguna parte hay alguna idea o persona a quien ser leal. Un abrazo, “amigo”.

 

Comentarios

  1. Mabel

    18 septiembre, 2015

    ¡Me encanta! Un abrazo Natalia y mi voto desde Andalucía

  2. chelo

    19 septiembre, 2015

    Bello, te invito a leerme , mi voto

    • natalia1970

      19 septiembre, 2015

      Hola Chelo, gracias por leerme. Por su puesto que haré lo propio contigo. Un abrazo.

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